Por Gina M. Erosa / @ginaemerosa

“A veces era yo quien explicaba los síntomas en el doctor”, recuerda Minwoo Kim, joven coreano que llegó a Querétaro con apenas cuatro meses de edad y que creció siendo el traductor de sus padres en consultorios, trámites y conversaciones todos los días. Su testimonio refleja la realidad de cientos de familias surcoreanas en el estado: vivir entre dos mundos, construir comunidad y adaptarse a un país cuyo idioma no se domina.

El caso de Minwoo no es el único. En Querétaro habitan alrededor de mil coreanos, según el profesor Yun Sang Cheol, Embajador Cultural de Corea en la entidad. La gran mayoría reside en Juriquilla, una zona suburbana al norte del estado que en los últimos años se ha convertido en un enclave cultural y económico para esta comunidad.

Querétaro es hoy uno de los polos de crecimiento más acelerado del país. En diez años, sus zonas residenciales, comerciales y escolares han experimentado transformaciones, pues el estado registra 2 millones 368 mil 467 habitantes de los cuales solo el 14% de los nuevos residentes nació ahí, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Esta expansión se explica por su ubicación estratégica entre Ciudad de México y Nuevo León, así como por la infraestructura que impulsa la instalación de empresas globales. Solo en el primer trimestre de 2025 recibió 970.3 millones de dólares en inversión extranjera directa.

Corea del Sur es uno de los países que más ha apostado por México. Desde los años noventa, unas 75 empresas coreanas —entre ellas Samsung Electro-Mechanics y LG Innovak— llegaron a Querétaro.

Esto significa que anualmente arriban al estado alrededor de 100 nuevos residentes procedentes de ese país, muchas veces familias completas que han encontrado en Juriquilla un espacio para asentarse.

“Un pequeño Corea del Sur en Juriquilla”

Calles con letreros en hangul, cafeterías que sirven croffles como churros, supermercados que venden soju y ramen, así como guarderías que anuncian servicios en coreano forman parte del paisaje habitual de Juriquilla, una comunidad queretana de 39 mil habitantes.

En la avenida Clemencia Borja Taboada en la plaza Shopping Center (conocida coloquialmente como Plaza Morada, aunque tiene años siendo color crema) se concentran restaurantes como Shabu Shabu, IM ASIA, The Ramen Factory o Dalgona, además de tiendas y cafeterías coreanas que se suman a las 14 que operan en toda la zona.

Siguiendo por la misma calle también se podrá encontrar otro restaurante, un supermercado y una cafetería provenientes de Corea. Sin mencionar la zona de Punta Juriquilla, que también acoge a varios de estos restaurantes.

En cuanto a negocios coreanos Juriquilla tiene un total de 14 restaurantes, seis mini supermercados en los que se puede encontrar desde ramen instantáneo hasta soju y cuatro casas de huéspedes pertenecientes a familias surcoreanas a quienes se les puede contactar a través de KakaoTalk, el servicio de mensajería que se utiliza en Corea.

Mezcla de culturas

El orgullo por la cultura es un sentimiento palpable tanto en Corea del Sur como en México; ambos países honran sus tradiciones a través de distintas costumbres: celebraciones importantes como el Día de Muertos o el Chuseok, platillos con historia como el bibimbap o el pozole y vestimentas típicas como los trajes regionales en México y el hanbok en Corea. Aunque sus historias son distintas, los dos comparten un profundo arraigo por proteger aquello que los identifica.

César Andrés García, Director de Comunicaciones de la Universidad Autónoma de Querétaro y experto en migración reconoce que, como ha sucedido en otros lados del mundo, es posible que dos países tan tradicionales den paso a una comunidad mezclada. Para explicarlo, el profesor utiliza una analogía interesante que permite entender esta “combinación de culturas” luego del proceso de colonización que se vivió en México: al llegar los españoles a un país con sus propias tradiciones y costumbres fue como si una olla express y una olla de barro hubieran chocado, creado una mezcla de fragmentos e imposiciones que con el paso de los años ha formado a una nueva sociedad mestiza.

A diferencia, la mezcla coreano-mexicana parece no nacer del dolor ni de la imposición; son dos culturas que coinciden y conviven en el mismo espacio. Podría describirse como el encuentro entre un tazón de bibimbap y uno de pozole: ambos son mezclas de carne, vegetales y condimentos, pero cada uno conserva su propio sabor, su historia y su forma de entender la mesa.

El profesor César destaca que conforme la generación que arribó a edad temprana crezca y forme sus propias familias habrá una deformación en el lenguaje que derivará en un nuevo dialecto.

“Tendríamos una fusión interesante, una combinación del español y coreano, pero el factor fundamental sería el inglés. Estos tres idiomas se desarrollarían para generar un nuevo estilo de trabajo, de comunicación. La interacción cotidiana de las próximas generaciones les llevará a tener elementos como los que se tuvo con el Spanglish.”

Minwoo Kim es coreano de nacimiento y vivió 20 años en México, pero asegura tener dos patrias. Llegó a Querétaro en el 2004, a los cuatro meses de edad. Sus padres no hablan español y su hermana mayor lo aprendió aquí, aunque para ella el proceso de adaptación al idioma fue un poco más complicado. “A mí no me costó tanto trabajo empezar a hablar español y por lo general era quien traducía. Incluso en ocasiones, cuando íbamos al doctor era yo quien tenía que explicar los síntomas” mencionó durante la entrevista.

El profesor Yun afirma que esto es común entre las familias coreanas, que “no siempre ven la necesidad del aprendizaje del idioma español”, pues no es necesario aprenderlo al llegar a trabajar en una empresa coreana.

“A veces intentan aprender pero no siempre lo logran por falta de tiempo. En el caso delas mujeres no siempre lo utilizan para sus actividades, por lo que tampoco lo aprenden. Muy pocos quieren aprender”, explica el embajador cultural de Corea en la localidad.

Cuando el idioma abre puertas

Entre las 72 empresas surcoreanas que han llegado a Querétaro se encuentran plantas automotrices como Hyundai o de electrodomésticos inteligentes como Samsung o LG; cuyos proveedores también se establecen en el estado. Ejemplo de ello es una empresa de manufactura de arneses y resistencia para electrodomésticos – que prefiere permanecer anónima – en donde el director es coreano pero el resto de los trabajadores son mexicanos, lo que en ocasiones complica la comunicación.

Valentina Flores es una mujer de 18 años, apasionada de los idiomas, con una facilidad inigualable para crear conversación con las personas a su alrededor; habilidad que la ha llevado a formar parte de la comunidad coreana de Juriquilla a pesar de ser mexicana. Llegó a esta empresa por recomendación de una profesora y ha fungido como intérprete desde entonces.

“Mi profesora me dijo que el amigo de su esposo estaba buscando un intérprete urgente porque no tenía quien le tradujera, que él sí entendía español pero casi no lo hablaba. Al principio hubieron cosas que no comprendía porque al ser una empresa se utiliza lenguaje técnico, pero me las arreglé describiendo los objetos y creando mi propio diccionario.”

Para realizar esta entrevista Valentina sugirió como sitio de encuentro una cafetería coreana más enfocada en lo tradicional. Y es que, por el auge que ha tenido la Ola Hallyu es común relacionar el término cafetería coreana con el K-Pop, principalmente porque en el centro de Querétaro existen varios establecimientos con este giro. Se trata del Café Hayan (거페 하연) el lugar es diferente, su decoración es más bien minimalista y en el menú es posible encontrar alimentos y bebidas surcoreanos con un ligero toque mexicano.Un ejemplo es el café dalgona, típico de Corea pero que aquí se le agregó una barra de canela, o los croffles que son una mezcla de croissant y waffle surcoreano y que aquí se preparan como si fuera un churro.

Valentina reconoce que una de las cosas que más le maravillaba de la cultura coreana es el respeto que existe, no solo hacia las personas adultas mayores, sino a las personas en general. En Hangul – es así como se le llama al idioma coreano –, existen distintas terminaciones respetuosas dependiendo de a quien se le esté hablando; por ejemplo si se está hablando con alguien que no es cercano o con quien no hay un grado alto de confianza se utiliza la terminación 시 (ssi) después de su nombre. Al saludar, se hace una reverencia de 45° en lugar de estrechar la mano, para agradecer se dice 감사합니다 (kamsahamnida) si es a alguien a quien se le muestra máximo respeto y 고마워요 (gomauoyo) si es una conversación más casual.

De Corea a Juriquilla

El proceso de adaptabilidad, tanto familiar como individual, a un país desconocido, cuyo idioma no se domina y que además está al otro lado del mundo es retador por decir lo menos, por lo que el apoyo comunitario comienza incluso antes de pisar el aeropuerto.

Naver es el principal portal de búsqueda en Corea, incluso conocido coloquialmente como el Google coreano. Al ingresar 게레따로 (Querétaro) en el buscador los primeros resultados son un tanto predecibles, vacantes en empresas o información sobre el estado; lo verdaderamente interesante viene después: blogs escritos por viajeros, personas viviendo aquí y directorios.

El usuario Monte Wang Unnie (몬테 왕언니) comparte información útil sobre el país y experiencias en ciudades como Querétaro y Monterrey en su blog “El emocionante México de Monte Wang Unnie (몬테 왕언니의 신나는 멕시코)”.

Monte Wang Unnie escribió y publicó un directorio sobre Querétaro, en la introducción describe a la ciudad como segura, con un clima templado para el que se necesita utilizar ropa térmica en el invierno, destaca la presencia de la comunidad coreana principalmente en el área de Juriquilla, mencionando que es un buen lugar para vivir y que hay una gran variedad de verduras.

En el directorio enlista un total de 30 restaurantes, 7 mini supermercados, 4 casa de huéspedes, 2 iglesias y una escuela sabatina – la Escuela de Hangul de la Comunidad Coreana en Querétaro (게레따로 한글 하교) – todos estos establecimientos siendo coreanos.

Adicionalmente, da recomendaciones sobre escuelas primarias y secundarias en las que menciona el nivel de inglés necesario y un estimado del precio. Recomienda dos hospitales, destacando que no existe ninguno coreano. En los comentarios del blog también se habla de un chat grupal entre madres coreanas viviendo en México -con el objetivo de que la adaptabilidad familiar sea más sencilla-.

La Escuela de Hangul de la Comunidad Coreana en Querétaro (게레따로 한글 하교) es un espacio donde las infancias coreanas aprenden sobre su país de nacimiento estando fuera de él. Consta de dos salones de clases, un amplio jardín en el que las y los niños juegan al llegar la hora del receso, un comedor y una pequeña iglesia cristiana. En el lugar se respira cariño y sobretodo respeto. Basta una reverencia o una sonrisa para sentirse bienvenida en el lugar, pese a no hablar el idioma ni tener ninguna conexión con Corea.

“De lunes a viernes los niños van a la escuela normal, siguiendo el sistema educativo y aprendiendo todo en español; pero los fines de semana algunos padres de familia traen a sus hijos aquí, para que aprendan y mantengan la identidad cultural.”, afirma el profesor Yun embajador y director de la escuela.

Esta escuela es financiada por el gobierno de Corea del Sur y además de las clases, ofrece diversos eventos en los que se apoya a las infancias para que conozcan su cultura. Por ejemplo, desde hace dos años se realiza un campamento en el que los y las niñas pueden conocer la historia del país a través de stands.

Adicionalmente, el Profesor Yun participa en eventos para invitar a la comunidad mexicana a aprender sobre la cultura coreana, el más reciente es el “Miércoles Ciudadano Internacional” que se celebró el pasado 19 de noviembre en la Ciudad de México y en el que el invitado especial fue Corea. A nivel local, el Profesor Yun organiza diversos eventos culturales, como aquellos en los que se impulsa el baile de la mano del grupo queretano de dance cover Optimum.

El profesor Yun menciona que en Corea del Sur existen diferentes tipos de apoyo para familias multiculturales y extranjeras, pues el gobierno brinda asesoría legal y psicológica y clases de cultura e idioma de manera gratuita. Adicionalmente, en el caso de las parejas multiculturales el integrante coreano deberá tomar clases sobre la cultura del otro. En México no existen este tipo de apoyos, lo que según el profesor Yun también genera desconexión con el estado.

“Lamentablemente, no creo que ni el 10% de los coreanos que viven en Querétaro conozca el Centro Histórico, no les gusta ir porque piensan que es inseguro y no saben que es considerado Patrimonio Cultural de la Humanidad. Aún es necesario trabajar para incluir a la comunidad internacional en Querétaro, no basta con organizar el Festival de Comunidades Extranjeras. Es importante promocionar al estado para que su cultura no se conozca únicamente en el país” menciona.

Comúnmente, son las mujeres coreanas quienes deciden entrar al mundo restaurantero, razón por la cual existen tantos con este giro en la zona. Sin embargo, enfrentarse a iniciar un negocio sin conocer el idioma es bastante complicado; Minwoo comentó durante la entrevista que su madre tuvo malas experiencias por problemas de comunicación – y se podría decir que también por abuso de confianza – gracias a la desconexión lingüística entre el coreano y el mexicano: “esta fue la razón por la que me involucré más en el restaurante” explicó.

Vivir entre dos mundos

Al haber llegado a Querétaro con 4 meses, Minwoo pasó toda su infancia y adolescencia entre dos culturas: dentro de su hogar y comunidad conocía la cultura coreana, explorando sabores y costumbres a través del mundo restaurantero; por fuera, en la escuela y con sus amistades conocía la mexicana entre carnes asadas y canciones regionales.

Minwoo no asistió a la Escuela de la comunidad coreana, por lo que esta experiencia le ayudó a conectar aún más con su cultura y sus tradiciones.

“Mis amigos y sus familias me recibían con mucha calidez en sus casas, por lo que pasaba mucho tiempo allí. De cierta forma me adoptaron y eso me ayudó a adaptarme” agregó.
Para él, hablar de su patria puede ser hablar de Corea o de México, porque siente amor por ambos países. Actualmente, Minwoo estudia en Corea del Sur y menciona haberse enfrentado a diferencias culturales mínimas al regresar a uno de sus dos hogares.

Una diferencia importante entre las culturas es la dinámica familiar. En Corea del Sur la familia nuclear es la más importante, por lo que al llegar el matrimonio la familia extendida pasa a segundo plano. Esta idea es contrastante con la dinámica que existe en Querétaro, pues el fuerte apego que existe entre los miembros de la comunidad coreana en Juriquilla es visible, no sólo a través de los intercambios de comida que se acostumbra a hacer entre vecinos, sino a través de la solidaridad que existe al asistir a los restaurantes y tiendas de sus compatriotas.

El amor entre dos culturas: convivencia, idioma y nuevos códigos

Michelle Arteaga y Kim Minwoo se conocieron en Querétaro y mantienen una relación a distancia en la que se han enfrentado a diferencias culturales de las que poco a poco han ido aprendiendo. Cuentan que la demostración de afecto ha sido, quizá, uno de sus principales retos, pues Michelle suele ser más expresiva con las palabras y Minwoo con actos de servicio, como una vez en la que decidió cocinarles a ella y a su familia comida coreana.

Una de las cosas que más sorprendió a Minwoo al convivir con su familia política mexicana fue la naturalidad con la que se recibe a alguien en casa, incluso sin que haya una razón específica para reunirse: “a veces mis papás lo invitaban a comer y Minwoo me preguntaba si había alguna ocasión especial, pero la ocasión era simplemente que mis papás querían verlo” agregó Michelle.

Antes de su relación con Minwoo, Michelle no estaba muy interesada en la cultura coreana, sabía un par de cosas por amistades o por K-Dramas, pero menciona que tenía una visión más bien estereotípica:

“Mi imagen de Corea estaba influenciada por la cultura pop más que por lo que en realidad es. Fue hasta que empecé mi relación y que Minwoo me explicaba cosas que empecé a ver a la verdadera cultura, que me parece muy bonita y me tiene fascinada. Me encanta el nivel de respeto y de formalidad que hay en el idioma, las expresiones tan únicas que a veces ni siquiera tienen una traducción exacta. Es una forma muy especial de dar su lugar a las personas.”
Michelle también asegura que le encanta la manera en la que la comunidad coreana mantiene presente a su país en todos sus productos e incluso decoraciones, pues al ir a casa de Minwoo se dio cuenta de que objetos de uso diario, productos para cocinar e incluso autos provienen de Corea del Sur: “Me parece muy bonito que justo que hayan encontrado una forma de construir su propio Corea en México, me me da muchísima ternura” destacó.

La pareja tiene el deseo de formar una familia multicultural, en la que independientemente del país en el que residan hayan cosas que recuerden tanto a México como a Corea, que en la alacena se encuentren productos de ambos países y que sus hijos se comuniquen en coreano o español, dependiendo de qué idioma se sientan más cómodos hablando en ese momento determinado. “Una casa que no sea ni mexicana ni coreana, que sea una mezcla de ambas” señalaron.

Corea existe en Querétaro por el amor que su gente ha construido. No necesita mexicanizarse, ya que las futuras generaciones se adaptan a ambas patrias, construyendo desde el cariño y respeto una nueva identidad. No será sorpresa cuando en un futuro cercano el bibimbap y el pozole compartan la misma mesa familiar.