Culiacán, Sin.- El uso de medicamentos innovadores para el control de la diabetes y el sobrepeso ha cobrado relevancia en los últimos años, sin embargo, su popularidad también ha traído consigo riesgos asociados a la automedicación, una práctica que especialistas advierten puede derivar en efectos adversos importantes si no existe una supervisión médica adecuada.

En este contexto, el doctor Lorenzo Ulises Osuna Martínez, investigador de la Facultad de Ciencias Químico-Biológicas (FCQB) de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), explicó que la semaglutida es un fármaco perteneciente a la familia de los agonistas del receptor GLP-1, desarrollado inicialmente para el tratamiento de la diabetes mellitus tipo 2, pero que con el tiempo mostró beneficios adicionales en la reducción de peso corporal.

El especialista dio a conocer que actualmente la semaglutida se comercializa en distintas presentaciones, entre ellas Ozempic, indicado para diabetes; Wegovy, enfocado en el tratamiento del sobrepeso y la obesidad y Rybelsus, que se administra en tabletas para el control de la diabetes.

El miembro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) señaló que este medicamento ha mostrado mayores beneficios en pacientes que, además de diabetes, presentan sobrepeso u obesidad y requieren protección cardiovascular, lo que ha ampliado su uso bajo criterios clínicos bien definidos.

No obstante, advirtió que hacia el cierre de 2025 se observó una tendencia creciente a la automedicación, particularmente antes y después de las festividades decembrinas, cuando muchas personas recurrieron al fármaco con fines estéticos y sin prescripción médica.

Alertó que este uso inadecuado representa un riesgo, ya que la semaglutida no funciona con una dosis fija, sino con un esquema escalonado que debe ajustarse a las características de cada paciente, como edad, peso, enfermedades asociadas y grado de avance de la diabetes u obesidad.

El investigador puntualizó que uno de los principales problemas de la automedicación es la aparición de efectos secundarios, especialmente gastrointestinales, como diarrea, gastritis, reflujo y acidez, los cuales se presentan incluso en cerca del 70 por ciento de los usuarios aun cuando existe supervisión médica. Añadió que, durante varios meses de 2025, se registró un desequilibrio entre la oferta y la demanda del medicamento, lo que dificultó su adquisición y propició aún más su uso sin control adecuado.

El doctor Lorenzo Ulises Osuna Martínez subrayó que “la semaglutida no es un medicamento negativo, siempre que se utilice de manera responsable y bajo la guía de un especialista”; y reflexionó que ninguna terapia farmacológica sustituye a la alimentación balanceada y al ejercicio físico, los cuales deben ser la base del tratamiento. “Acudir con un médico permite diseñar esquemas personalizados, seguros y eficaces, entendiendo que los resultados no son inmediatos y que la salud no debe ponerse en riesgo por soluciones rápidas”, finalizó.

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