Culiacán, Sinaloa.- La mañana de este miércoles rompía con lo habitual en la ciudad: hacía frío y el sol brillaba. Todo transcurría con normalidad en el Congreso del Estado de Sinaloa. A las 11:00 horas, la diputada Elizabeth Rafaela Montoya Ojeda y el diputado Sergio Torres Félix, ambos de Movimiento Ciudadano, ocupaban sus lugares en el Salón Constituyentes, donde escuchaban la comparecencia del titular de la Secretaría de Administración y Finanzas, Joaquín Alberto Landeros Guicho, esto como parte del Cuarto Informe de Gobierno de Rocha Moya. Un día normal y monótono dentro del recinto legislativo.
Antes de que concluyera la participación del secretario de Administración y Finanzas, Sergio y Eli (como le dicen de cariño a la diputada) solicitaron a Tere Guerra permiso para retirarse antes y ausentarse de la comparecencia programada para las cuatro de la tarde. Debían cumplir con una agenda ya establecida; viajar a la Ciudad de México.
“Ellos acudieron aquí y me pidieron irse más temprano; si ustedes se fijaron, se adelantó su participación porque ellos iban a la Ciudad de México. Ese es el reporte que tenía, que iban a salir hoy”, mencionó Tere Guerra.
Este viaje jamás ocurrió.
Alrededor de las 11:30 de la mañana los diputados abandonaron el recinto legislativo, subieron a una camioneta blanca marca Audi, que era conducida por un escolta, y se dirigieron rumbo al Paseo Niños Héroes, mejor conocido como Malecón Viejo.
Diez minutos después, a las 11:40 am, el trayecto dejó de ser rutinario porque fue interrumpido por un ataque armado directo en el corazón de la ciudad. Balazos secos, rápidos y de alto calibre.
Cuando iban a la altura de la calle Domingo Rubí, justo a un lado de las oficinas del PAN Sinaloa, al menos tres hombres armados, quienes iban a bordo de un carro Nissan Versa color blanco, abrieron fuego al vehículo de los diputados. No les dio tiempo para maniobras largas ni refugios previos.
El escolta hizo lo que pudo. Repelió la agresión y manejó en sentido contrario hasta meterse al estacionamiento de un negocio de venta de bebidas alcohólicas.
Los disparos se escucharon en varios sectores del centro. Fueron tres o cinco, nadie pudo contarlos con claridad, el miedo era más.
“Las detonaciones eran de alto calibre, se sentía que podían atravesar las paredes”, relató un testigo.
Malecón Viejo es una de las vías principales de Culiacán, es un conector clave en el eje oriente-poniente, facilitando el flujo entre las zonas norte y sur, y al momento de los hechos quedó sola.
Los automovilistas que fueron testigos de la agresión contra los diputados buscaron escapar de la zona, tomando calles en sentido contrario.
“Yo no me había dado cuenta de que eran disparos hasta que unos amigos que estaban en la cafetería dijeron”, relató un testigo. Después vio cómo un auto azul, bajo, se metió en sentido contrario, mientras otro vehículo rojo retrocedía. “Ya no supe más, nada más miraba a la gente correr y los carros circulando por una calle que ya no les correspondía”.
Pasaron segundos para que los negocios bajaran sus cortinas, las personas se tiraran al piso, unos corrieron y otros más buscaran muros para poder protegerse, no ser una víctima colateral.
“Escuché dos ráfagas, fuertes, y me eché a correr para adentro a esconderme, porque no vaya a ser que se regresaran”, contó un testigo.
Los pocos testigos que accedieron a hablar coincidieron en lo mismo: vieron un Nissan Versa color blanco huir a toda velocidad, echando humo. Ese vehículo que horas más tarde las autoridades federales señalarían como presuntamente utilizado por los agresores.
“Se escucharon los balazos y por aquí, por la calle Domingo Rubí, un Versa salió como huyendo, echando humo. No sé si era de los que dispararon”.
En el lugar, ESPEJO no encontró cámaras de videovigilancia. Ni de particulares ni de la Secretaría de Seguridad Pública.
Minutos después, sobre la calle Rafael Buelna Tenorio, una vialidad que a esa hora suele estar llena de estudiantes de primaria y preparatoria, justo a las afueras del Estadio Universitario, apareció el mismo automóvil. Estaba solo. Con las cuatro puertas abiertas. Un balazo en el cristal trasero. Había sido abandonado.
La confirmación oficial del hallazgo del automóvil de los agresores llegó a las 15:13 horas, por parte del Gabinete de Seguridad Federal.
Para huir, los agresores robaron una camioneta de una panadería y desaparecieron.
Minutos pasaron para que las sirenas se impusieran al ruido cotidiano de la capital sinaloense. Patrullas de distintas corporaciones; Guardia Nacional, Ejército, SSPC, policías estatales y municipales, circularon a gran velocidad por la arteria principal de Culiacán, la avenida Álvaro Obregón, rumbo al lugar de los hechos. Sergio Torres y Elizabeth Montoya fueron auxiliados y llevados a hospitales para su atención médica. Su estado de salud era grave.
A las 13:01 horas, el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, publicó un mensaje en redes sociales en el que condenó el ataque contra los diputados y, según sus propias palabras, instruyó al secretario de Seguridad Pública, Óscar Rentería Schazarino, a “emprender de inmediato un operativo de búsqueda y captura de los responsables”.
Casi de inmediato el cielo de Culiacán, especialmente en el área centro, se llenó de helicópteros y avionetas sobrevolando muy bajo. La vibración se podía sentir en las ventanas y en el pecho de cada persona que se encontraba en ese lugar.
Pero no solo el cielo azul de este miércoles se alteró. Por tierra, soldados, marinos y elementos de distintas corporaciones policiacas comenzaron a recorrer las calles. Avanzaban lento, en sus camionetas, entre la gente, entre el desorden y la confusión propios del centro de cualquier ciudad.
A las 14:00 horas, Cuitláhuac González Galindo, secretario de Salud, confirmó a ESPEJO que ambos diputados se encontraban con vida, hospitalizados, bajo observación médica y en estado delicado. No ofreció más detalles, pero frenó los rumores sobre su presunta muerte.
De manera paralela, Rubén Rocha Moya acudió al hospital donde fueron internados los legisladores, en la colonia Chapultepec. A su salida, informó que Sergio Torres Félix se encontraba grave, mientras que Elizabeth Montoya Ojeda estaba fuera de peligro e incluso había podido conversar con ella.
“En el caso de Sergio, sí está grave. Está en quirófano, no nos dan una seguridad de algo en particular, solo que está grave, y por fortuna está siendo atendido (…). El reporte de Elizabeth, ya la vi, ya platiqué con ella, está bien. Necesita que le hagan algunas operaciones, tienen que ver temas reconstructivos, pero está bien. Está fuera de peligro”.
Treinta minutos después, Claudia Sánchez Kondo, fiscal general del Estado, informó que el ataque sería investigado como homicidio en grado de tentativa. A las 16:00 horas, se confirmó que Sergio Torres fue ingresado a terapia intensiva.
Las redes sociales se llenaron de posicionamientos y mensajes de condena. Políticos locales y nacionales lamentaron los hechos y exigieron justicia.
Tere Guerra, presidenta de la Junta de Coordinación Política del Congreso, mencionó que en ningún momento los diputados dijeron sentirse amenazados ni solicitaron seguridad adicional.
A las 19:30 horas, la camioneta que los agresores robaron, propiedad de una conocida panadería local, fue localizada en un estacionamiento del sector Valle.
De los responsables no se sabe nada. Mientras tanto, Sergio, lucha por su vida en un hospital.
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