Culiacán, Sinaloa.- La violencia político-criminal en Sinaloa está latente. Del 9 de septiembre de 2024 al 20 de noviembre de 2025, 81 personas entre candidatos, funcionarios, autoridades de elección popular, integrantes de partido, fuerzas de seguridad o familiares, han sido víctimas de atentado, amenaza, ataque armado o desaparición.

Así lo revela el estudio Votar entre balas: entendiendo la violencia político-criminal en México, elaborado por Animal Político, Data Cívica y México Evalúa.

En ESPEJO se revisó las bases de datos construidas por las organizaciones y el medio de comunicación, con un enfoque sobre los casos que corresponden a Sinaloa, luego del ataque en Culiacán contra los diputados Elizabeth Montoya y Sergio Torres Félix, ambos de Movimiento Ciudadano.

De las categorías establecidas en el estudio, las fuerzas de seguridad han sido las más agredidas. En el periodo mencionado se han registrado 38 asesinatos, 15 secuestros, 7 casos de ataques armados, 3 desapariciones y 2 atentados.

Sin embargo, también se han reportado 4 casos de secuestro entre funcionarios públicos y 3 asesinatos; en cuanto autoridades de elección popular, el estudio muestra 2 asesinatos, 2 secuestros y 2 atentados.

Si bien los datos del estudio llegan hasta el 20 de noviembre de 2025, el Sinaloa la violencia político-criminal continúa en paralelo a una guerra territorial entre facciones del crimen organizado.

Data Cívica, México Evalúa y Animal Político. (2024).
Votar entre balas.https://votar-entre-balas.datacivica.org/

Los casos más recientes fueron la agresión a balazos contra la camioneta donde iba circulando el secretario de Seguridad Pública de Culiacán, Alejandro Bravo Martínez, el pasado 27 de enero, cuando acudía atender un reporte de avistamiento de personas armadas en el sector Aeropuerto. Por fortuna, resultó ileso, pero un oficial abordo resultó herido con esquirla de bala.

De igual modo, un día después, dos legisladores del Congreso de Sinaloa del grupo parlamentario de Movimiento Ciudadano,  Sergio Torres y Elizabeth Montoya, fueron atacados y heridos con impactos de arma de fuego cuando iban circulando en un vehículo.

De acuerdo al estudio, a lo largo de dos décadas, el crimen organizado ha diversificado e intensificado sus estrategias para incidir en la política local mexicana.

Elección tras elección, se observa un número creciente de ataques directos a personas que se desempeñan en el ámbito de la política por parte de la delincuencia organizada. En México, esta violencia se ha convertido en una herramienta del crimen organizado para influir en la vida pública de estados y municipios.

Entre los principales hallazgos de Votar entre balas, se muestra que el aumento sustantivo en el número de ataques al conjunto de autoridades y personas funcionarias municipales sugiere que los grupos criminales buscan afianzar o recrear redes informales de protección para ejercer el control sobre la política local.

Lo anterior, es un fenómeno más amplio de gobernanza criminal, mediante el cual el crimen organizado busca controlar sus territorios de influencia y convertirse en gobernantes de facto.

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