Culiacán, Sin.- En México, la desaparición de niñas, niños y adolescentes se ha agravado en los últimos años, de acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO).

Entre 2024 y 2025 el número de personas de entre 0 y 17 años que continuaban desaparecidas aumentó 30.3 por ciento, al pasar de 2,192 a 2,856 casos al 5 de enero de 2026.

Durante 2025 se registraron 10,707 reportes de desaparición de personas menores de edad en el país. Aunque el número total de reportes se mantuvo prácticamente igual con respecto a 2024, el incremento se concentró en quienes no han sido localizados, se señaló en el Balance Anual de la Red por lo Derechos de la Infancia en México (REDIM).

Juan Martín Pérez García, coordinador de Tejiendo Redes Infancia en México, este comportamiento no se puede entender sin reconocer el contexto en el que ocurre, donde el país lleva dos décadas en una guerra renombrada como un combate a la delincuencia.

“Mientras no contextualicemos que estamos en guerra, pareciera que los muertos lo son por hechos aislados o que las desapariciones ocurren como si fueran abducciones extraterrestres. No es así: forman parte de la guerra”, advierte.

¿Dónde se encuentra Sinaloa en el reclutamiento forzado infantil?

 

Sinaloa es uno de los estados de México que destaca por el crecimiento sostenido en desapariciones de niñas, niños y adolescentes. Durante 2025 desaparecieron 154 personas de entre 0 y 17 años; de ellas, 72 continúan sin ser localizadas.

Culiacán concentró 62 casos, seguido de Mazatlán con 51, Ahome con 18 y Navolato con 10. Del total, 86 fueron hombres y 68 mujeres, según datos del RNPEDNO. La cifra representa un aumento respecto a 2024, cuando se registraron 137 desapariciones de menores, de las cuales 50 seguían sin ser localizadas y una fue encontrada sin vida. En 2023, el registro fue de 110 casos, con 14 personas aún desaparecidas.

Priscila Salas, integrante de la colectiva feminista “No se metan con nuestras hijas”, dijo que el impacto en Sinaloa debe leerse también en función de su tamaño poblacional.

“Si sacamos la tasa, nos va a salir enorme. Sinaloa tiene poco más de tres millones de habitantes, no es comparable con estados más grandes, y aun así los números son alarmantes. Es muy triste que se esté matando a la niñez, a lo que llaman el futuro, pues a ese futuro lo están matando y nadie hace nada al respecto”, señala.

 

Los datos estatales muestran que la desaparición no afecta de la misma manera a todas las infancias. En 2025, las niñas fueron desaparecidas con mayor frecuencia entre los 12 y 15 años, con 36 casos, mientras que los hombres concentraron más desapariciones entre los 16 y 17 años, con 52.

La misma tendencia se observó en 2024, con 35 niñas desaparecidas entre los 12 y 15 años y 39 hombres entre los 16 y 17.

Para Priscila Salas, esta diferencia apunta a violencias específicas vinculadas a una condición de género y el que estás infancias femeninas se desarrollan en un contexto de violencia y disputa de territorio.

“Las niñas, aunque muchas veces son localizadas con vida, pasan por periodos de no localización de los que no se informa qué ocurrió. Ahí es donde deberían activarse investigaciones con perspectiva de género desde el Protocolo Alba, y no solo la Alerta Amber. Así podríamos conocer por qué pasa, qué lo causa, con las líneas de investigación”, explicó.

El coordinador de Tejiendo Redes Infancia en México coincidió en que el género es un factor clave.

“En las guerras, las mujeres se convierten en botín. La violencia sexual es estructural en estos contextos, y muchas niñas desaparecidas son víctimas de explotación antes de ser asesinadas o de permanecer desaparecidas”, afirmó.

Ciertamentem las desapariciones de niñas, niños y adolescentes incrementaron en Sinaloa con el cambio de dinámicas de violencia por una confrontación entre grupos criminales del cartel de Sinaloa que se tiene desde septiembre de 2024. Para ese año, Mazatlán encabezó las desapariciones de menores con 50 casos, seguido de Culiacán con 48.

“Las desapariciones, los homicidios y el reclutamiento no son fenómenos aislados. Son una triada”, explicó Juan Martín Pérez.

“Muchas veces desaparecer es más conveniente para los grupos criminales que dejar cuerpos. Por eso vemos que bajan homicidios y suben desapariciones. Porqué es necesario recordar que si cuerpo, no hay delito que perseguir”.

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