Culiacán, Sinaloa.- Tras un camino que se desprende del “Canal Principal Rosales”, en las inmediaciones del poblado El Alto de Culiacancito, un gran cuerpo de agua proveniente del río Culiacán desprende un olor fuerte a agua residual. Es un olor molesto, que golpea la nariz en el primer olfato, cuyo color en el agua es oscuro, aunque en algunos puntos llega a tornarse gris, azul y verdoso. La razón es un flujo de aguas residuales que terminó conectando con el afluente.

Esta zona del río Culiacán, uno de los ríos emblemáticos de la ciudad, presenta contaminación por aguas negras, las cuales han provocado afectaciones a las condiciones de trabajo de las diferentes fuentes de empleo en la zona, además de exponer a las comunidades aledañas a malos olores.

CONTAMINADO DESDE HACE 4 MESES

Aunque los trabajadores de la zona no recuerdan con exactitud cuándo comenzaron a correr aguas negras entre la corriente del río, calculan que fue a partir del mes de septiembre de 2025. Desde entonces, el agua comenzó a tornarse de color oscuro, a desprender un olor pestilente y la fauna acuática, como peces y tortugas, fue muriendo y dejando sus cadáveres flotando en la superficie. Las aves también, poco a poco, fueron alejándose.

El ecosistema y el aire contaminado han llegado a afectar de manera directa a los trabajadores de la zona, quienes se dividen entre labores de siembra y de criba. Algunos han presentado malestares físicos; aunque desconocen con certeza los motivos directos, las infecciones estomacales coinciden con la aparición de la contaminación en el área.

“Ha habido compañeros que se enferman, les agarra como alergia. Uno que otro se ha enfermado del estómago, dolorcito de panza. Antes no pasaba y ahora pasa seguido”, comentó uno de los trabajadores, quien solicitó mantenerse en el anonimato.

Antes de la presencia de agua residual, la gente se acercaba a esta zona del río para pescar, una actividad que, dicen, podía realizarse durante todo el año. Desde La Criba hasta la zona conocida como “Acapulquito”, en Culiacán, la gente acudía a “tirar anzuelo” y pescar. Esa actividad desapareció en los últimos meses.

Asimismo, los trabajadores de la criba se han visto afectados por la falta de claridad del agua. El color oscuro ha impedido ver el camino marcado para el paso de camiones de carga pesada y grúas, lo que ha provocado que algunos vehículos caigan dentro del río. Esto convierte la contaminación en un riesgo inmediato para los trabajadores, no solo ambiental.

Aunque los pobladores y trabajadores de la zona lo adjudican a un mal funcionamiento de una de las plantas de tratamiento de agua de la Junta Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Culiacán (JAPAC), la cual se encuentra ubicada entre los poblados de Bellavista y La Higuerita, ambos dentro de Culiacán. Sin embargo, la paramunicipal negó a ESPEJO que este sea el origen de la impureza en el agua, ya que la planta señalada se encuentra en correcto funcionamiento.

Hasta el momento se desconoce el origen de la contaminación; sin embargo, los trabajadores temen que esta continué durante la temporada de siembra, cuando deban recuperar agua del río o del canal de riego para alimentar los cultivos.

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