Culiacán.- Al ser cuestionado respecto a la contaminación por aguas negras a la que ha estado expuesto el río Culiacán desde hace aproximadamente cuatro meses, el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez, comentó en entrevista que desconoce el hecho, pero determinó que la Junta Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Culiacán (JAPAC) se encargará de investigar el caso. Especialista advierte que el nivel de contaminación es demasiado alto.

Aunque la respuesta del edil fue breve, señaló que sería una tarea personal darle seguimiento al caso, mismo que ya ha provocado malestares en los trabajadores de la zona causado por el olor que desprende, así como riesgos laborales, como la caída de maquinaria pesada en el agua.

“La contaminación ya es algo más allá, más fuerte.”

El ingeniero bioquímico ambiental, especializado en aguas, Leonel Ernesto Amábilis Sosa, comentó en entrevista para Revista ESPEJO que, aunque es necesario realizar un análisis para determinar el nivel de afectaciones en el río Culiacán, existen varios factores que indican un alto nivel de contaminación por aguas residuales en la zona. Lo más notable es que el lirio acuático se está marchitando.

El especialista detalló que el lirio acuático es un bioindicador de contaminación, lo que significa que crece en lugares donde hay sustancias como nitrógeno y fósforo, provenientes de detergentes y aguas negras. En este caso, que el bioindicador esté marchito indica que la contaminación sobrepasa lo convencional y es más fuerte, posiblemente debido a un exceso de metales pesados o plaguicidas.

Es decir, el ecosistema está sobrecargado y en una condición de gravedad.

“Si es un bioindicador de contaminación, que me digas que está marchito significa que la contaminación ya es algo más allá, más fuerte. Solo por citarte un ejemplo, no significa que estén ahí (se necesita el análisis de las afectaciones en el líquido para saberlo), puedo decir: ‘ah, pues debe ser un herbicida’, porque se trata de una contaminación fuera de lo convencional, algo que no debería de haber. Ya lo convencional es malo, pero esto está más allá, en un segundo nivel”, explicó Amábilis.

Estos mismos lirios pueden verse sobre la superficie de los ríos Humaya y Tamazula, cuerpos de agua de los que nace el río Culiacán, lo que significa que ya existe contaminación desde la cabecera. Esto podría provocar que las afectaciones en la zona reportada, ubicada en el territorio de la sindicatura de Culiacancito, sean más críticas.

“Existe algo que se llama nivel de cuenca: significa que lo que sucede arriba impacta lo de abajo, en una pendiente. (…) Todo este arrastre de contaminantes va hacia abajo; a nivel de cuenca, mientras más cercano a la costa estés, hacia el oeste, más contaminado está. En algunas cosas y en otras no, porque ya se depuró el sistema, pero en este caso en particular, donde se ve que no hay depuración, sí le va a llegar más contaminado, definitivamente.”

Pese al tiempo prolongado al que ha estado expuesto el cuerpo de agua a las corrientes de aguas negras, el especialista ve esperanza en que el ecosistema pueda recuperarse y regresar a antiguas condiciones del agua, aunque destaca que no será al 100 por ciento y que el tiempo para lograrlo es impreciso. Subrayó, sin embargo, que no es imposible.

¿Qué pasa en el río Culiacán?

El río Culiacán, presenta contaminación por aguas negras, las cuales han provocado afectaciones a las condiciones de trabajo de las diferentes fuentes de empleo en la zona, además de exponer a las comunidades aledañas a malos olores.

Aunque los trabajadores de la zona no recuerdan con exactitud cuándo comenzó a mezclarse el agua del río con las residuales, calculan que fue a partir de septiembre del 2025. Desde entonces, el agua comenzó a tornarse de color oscuro, desprender malos olores y matar a la fauna acuática, la terrestre se fue yendo poco tiempo después.

Los trabajadores de la zona, quienes se dividen entre las actividades agrícolas y cribado, también han tenido afectaciones directas en su salud. Amábilis lo acredita a una posible existencia de microorganismos patógenos (bacterias, virus, hongos o protozoos) en el aire.

“Ha habido compañeros que se enferman, les agarra como alergia. Uno que otro se ha enfermado del estómago, dolorcito de panza. Antes no pasaba y ahora pasa seguido”, comentó uno de los trabajadores, quien solicitó mantenerse en el anonimato.

Los pobladores y trabajadores de la zona lo adjudican a un mal funcionamiento de una de las plantas de tratamiento de agua de la JAPAC, ubicada entre Bellavista y La Higuerita. Sin embargo, la paramunicipal negó a ESPEJO que este sea el origen de la impureza en el agua, ya que la planta señalada se encuentra en correcto funcionamiento.

El presidente municipal confirmó para este medio que se estará investigando el origen de la contaminación.

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