Científicos originarios de Guasave, parte del equipo de trabajo de investigadores del Centro Internacional de Investigación para el Desarrollo Integral Regional (CIIDIR) Sinaloa, del Instituto Politécnico Nacional (IPN), se enfrentan a una de las investigaciones más inusuales y lejos de casa. Viajan al “Corazón del Planeta”, en la península de la Antártica.
Diana Cecilia Escobedo, doctora en Ciencias Marinas y una de las tripulantes de la embarcación de la Doceava Expedición Antártica de Colombia, a bordo del buque de nacionalidad ucraniana Noosfera, compartió en entrevista para Revista ESPEJO que el fin de este largo viaje es comprender cómo las Olas de Calor Marina y su conexión entre el Océano Austral (Antártica) y el Golfo de California han intensificado el estrés térmico y las sequías en el noroeste de México.
“Vienen con nosotros universidades y centros de investigación de varios países, como Chile, la Universidad de Idaho, creo que Malasia, Estados Unidos, otros mexicanos. Nosotros vamos en representación del CIIDIR del Instituto Politécnico”, resaltó la doctora en una llamada telefónica.
Esta embarcación coincide con la Primera Campaña Antártica Mexicana (CAMEX-1), organizada por el Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco (CIATEJ) y la Agencia Mexicana de Estudios Antárticos (AMEA).
El equipo politécnico está conformado por sinaloenses y dos docentes colombianos, quienes representan a México a través de su centro de investigación de origen. Con ellos también llevaron una parte del orgullo universitario: Policarpio, el burro mascota del Instituto, acompaña a los profesores investigadores hacia las heladas tierras de la Antártica. Policarpio lidera la investigación.
Cecilia comentó para ESPEJO que se trata de un camino complicado, con condiciones climáticas sumamente alejadas de aquellas a las que Sinaloa los tiene acostumbrados. Cálidas, húmedas, frescas, pero nada que no pueda arreglarse con una bebida caliente y un suéter. Sin embargo, durante el camino a la antártica, que duró más de 31 horas, conforme se acercan a su destino.
El frío no es el único problema en el camino, sino también las aguas turbulentas. El Pasaje de Drake, considerado uno de los mares más peligrosos y temidos del mundo, provocaba que el gran buque Noosfera se tambaleara, pero este logró cruzarlo sin sufrir daños.
Según se compartió en las redes sociales LOCYC, donde se lleva un seguimiento completo de la investigación en el séptimo continente, Enrique de Jesús Morales, encargado del Laboratorio de Oceanografía Satelital y Clima (LOSyC) compartió que es una embarcación grande y llena de proyectos de diferentes ramas de investigación.
“Esta equipado con laboratorios especializados, sistemas de navegación avanzada y alojamiento para 27 tripulantes y 50 tripulantes científicos, el Noosfera ha sido pieza clave en investigaciones oceanográficas, geológicas y biológicas en condiciones polares extremas, como la que realizará a la Antártida, durante un mes, a partir de febrero”, detalló el investigador politécnico.
Los investigadores estarán de regreso a aguas nacionales al finalizar el mes de febrero. Durante su estadía mantienen altas las expectativas de que, en un plazo aproximado de tres semanas, logren obtener resultados positivos que respalden su hipótesis.

Comentarios
Antes de dejar un comentario pregúntate si beneficia a alguien y debes estar consciente en que al hacer uso de esta función te adíeles a nuestros términos y condiciones de uso.