Desde el 09 de septiembre de 2024, con el estallido de una disputa armada entre dos facciones del crimen organizado, Culiacán se a vuelto uno de los principales escenarios de hechos bélicos y notas rojas. La violencia delictiva se volvió una vecina más en varias colonias de la capital sinaloense. En este contexto, encontrar la paz se ha vuelto una búsqueda de todos los días, con este contexto tan marcado, ¿Cómo es posible construir la paz en una tierra como Culiacán?
Para Itzel Áviles, feminista y antropóloga social, la respuesta para la paz es compleja, pero debe comenzar por asegurar una justicia restaurativa.
“Que los actores del gobierno garanticen reparaciones: verdad, justicia, no impunidad. Que vayan a cumplir con sus obligaciones, pero desde una perspectiva en la que reconozcan que las omisiones sistemáticas de décadas nos han llevado a este punto.”
Por ello, propone dos caminos para llegar a la paz:
En una opción a gran escala, desmantelar el patriarcado; si no se erradica la violencia contra mujeres y niñas, no habrá paz real. Explica que puede haber una baja momentánea en los enfrentamientos, pero no una transformación de fondo. En lo inmediato, plantea reconstruir comunidad, algo que parece sencillo, pero en un contexto de desconfianza, como en el que está sumergido Culiacán, se vuelve complicado.
“¿Cómo va a haber paz en espacios donde sospechamos constantemente las unas de los otros? Pienso en tejer redes, conocernos entre nosotras y nosotros, realizar ejercicios colectivos, y me refiero concretamente a abrir estos espacios comunitarios en los que se desempeñan actividades de memoria, de verdad, de justicia, como estos murales que se están haciendo; pero que nada de esto se haga como única vía, porque neta el Estado tiene que hacer su chamba”, explica.
“No es por arte de magia, este es el resultado de décadas”.
Áviles comentó para ESPEJO que las condiciones en las que hoy vive Culiacán, como gran parte del territorio de Sinaloa, no fueron sucesos sin antecedente alguno, sino el resultado de omisiones, complicidades entre el gobierno y grupos delictivos, así como malas decisiones de las administraciones.
Exigir rendición de cuentas y cero tolerancia a la corrupción es, dice, un mínimo indispensable.
Por otro lado, desde una perspectiva feminista, Áviles afirma que la violencia que atraviesa el estado tiene raíces estructurales en el patriarcado, algo que va más allá del gobierno. Desde ese terreno, explica, se sembró la primera forma de dominación: el control sobre los cuerpos de las mujeres; desde ahí germinaron otras formas de explotación y violencia.
La crueldad con la que aparecen muchos cuerpos, mutilaciones, exposición pública, signos de violencia sexual, incluso en víctimas hombres en algunos casos, habla de una violencia que no solo busca quitar la vida a alguien, sino humillar y enviar mensajes de poder.
“Lo hemos visto en muchas de las víctimas expuestas en la vía pública, que también tienen signos de violencia sexual aun siendo hombres, que es menos común; pero en los casos de crimen organizado sí es común porque es un arma de guerra”, concluye la antropóloga.
Esta entrevista forma parte del recuento realizado por ESPEJO sobre cómo es posible construir la paz en una ciudad marcada por la inseguridad, como Culiacán.

Comentarios
Antes de dejar un comentario pregúntate si beneficia a alguien y debes estar consciente en que al hacer uso de esta función te adíeles a nuestros términos y condiciones de uso.