Culiacán, Sinaloa.- Berenice* trabajó por más de cuatro años en una maquila que realizaba prendas de vestir para una empresa dedicada al bordado y estampado en Mazatlán, y recuerda que el horario cambiaba cada semana: en una entraba a las 7:00 de la mañana y salía a las 4:00 de la tarde, y en la otra entraba por la tarde y terminaba alrededor de las 9:00 de la noche. Su labor, dijo, era sencilla, pero cansada: quitar los hilos y el pellón de los bordados de las playeras que se distribuyen en establecimientos a lo largo del país.
La mujer culminaba agotada, cansada de las manos y los brazos. Le tocaba dar los últimos toques a las prendas y doblarlas por tallas. También terminaba agotada mentalmente, porque sabía que todavía tenía que llegar a su casa y seguir trabajando en el cuidado y labores del hogar, que es trabajo no remunerado.
“El que era el jefe ponía cartones en las ventanas para que no pudiéramos ver el sol, o eso siento que era la intención. Si ibas seguido al baño te llamaban la atención; solo nos dejaban poner música, pero si platicábamos mucho nos castigaban apagándola. La neta, nunca había sentido tanto cansancio“, contó a ESPEJO.
Duró tiempo ahí por la necesidad, era madre soltera y además de los cuidados, también era la única proveedora de casa. En cuanto encontró una oportunidad con mayor ingreso, renunció. sin embargo, la empresa le hizo firmar un acuerdo de confidencialidad para que no pudiera contar públicamente su caso, pues de ser así podría hacerse merecedora de un proceso legal.
Una mala calidad de vida
De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México ocupa el primer lugar entre los países con calificaciones más bajas en el balance vida-trabajo en 2020; además, calificó como principal riesgo de muertes relacionadas con el trabajo las jornadas laborales largas.
Para Berenice, la reducción laboral de 48 a 40 horas significaba en aquel tiempo la posibilidad de salir más temprano, ya que su actual trabajo se encuentra en la plaza comercial Acaya y ella vive en la colonia Urías, un asentamiento ubicado al sur de Mazatlán. Aunque son al menos siete kilómetros de trayecto, usar el transporte público le hace perder dos horas diariamente, solo si no hay tránsito lento.
“Se me hace bien, pero yo sí hubiera querido que hubiera dos días de descanso. Es que así podría pasar más tiempo con el niño“.
En México, el pasado 25 de febrero se aprobó en el Congreso de la Unión la reforma laboral que reduce la jornada de 48 a 40 horas de manera gradual. Eduardo Alanís, del Frente Nacional por las 40 Horas, reconoció que lo que cuenta Berenice no es una sorpresa, sino la realidad de condiciones que enfrentan millones de mexicanos diariamente, los cuales, dijo, soportan condiciones inhumanas con tal de poder llevar el sustento a sus hogares.
Es por ello que la aprobación de la nueva reforma, sin incluir los dos días de descanso, con el aumento de las horas extras y la reducción de lo que cada una cuesta, y el cambio que se viene en puerta, donde se busca llamar a la jornada laboral como tiempo efectivo, podría avalar la posibilidad de que el patrón cometa abusos y, sentenció, representa una traición a la clase obrera y trabajadora del país.
“Está puesto el escenario y, digamos, las bases jurídicas para que no se cuente como trabajo. Entonces, ¿qué va a pasar? El peor escenario: estamos viendo que el patrón te diga: ‘Bueno, ya me cumpliste las 8 horas de trabajo, pero nomás te vi cumplir 6 de tiempo efectivo, me vas a tener que trabajar dos horas más para completar ese tiempo efectivo’. Entonces vamos a tener jornadas ordinarias de 10, 11 o 12 horas… están borrando la línea“, precisó.
Denunció que esta iniciativa es “tramposa“, pues esconde dentro de sus modificaciones afectaciones graves a los derechos laborales; eso viene la actualización que se hará a la Ley Federal del Trabajo, donde se discutirá el cambio de la definición de jornada de trabajo y de patrón.
“Estamos viendo que esta iniciativa parece haber sido hecha en una cámara empresarial. Parece una concesión hecha por los empresarios, porque no solamente no nos da más descansos, sino que están justificando la explotación laboral“.
De acuerdo con Alanís, la ley actual, la que está por expirar, marca que el máximo de horas extras que pueden trabajarse por semana son 9 horas. Con la reforma, el máximo aumenta a 12 horas, y aunque autoridades como la diputada María Teresa Guerra Ochoa afirmen que las horas extras son opcionales, la realidad que enfrenta el trabajador es otra.
“Hoy las condiciones, a pesar del aumento en el salario, no permiten a la gran mayoría tener una vida digna. ¿Qué le deja eso al trabajador? Se ve obligado; el trabajador no tiene la libertad, se ve obligado a trabajar horas extras. El trabajador solamente cuenta con su fuerza de trabajo y el patrón cuenta con el poder económico, el poder jurídico y el poder organizativo… no hay una relación igual, ¿cómo va a negociar el trabajador? Si te quejas, luego luego te dicen que allá afuera hay 10 que quieren el salario; con eso están jugando“.
De momento, Sinaloa se sumó a la lista de estados que dieron el sí al proyecto de decreto que reforma y adiciona las fracciones IV y XI del apartado A del artículo 123 de la Constitución Política, para reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales.
La reforma aprobada determina que la jornada laboral será de cuarenta horas semanales. Por cada seis días de trabajo, las personas trabajadoras deberán disfrutar por lo menos de un día de descanso con goce de salario íntegro.
Cuando por circunstancias extraordinarias deban aumentarse las horas de la jornada, se abonará como salario por este tiempo un cien por ciento más de lo fijado para las horas ordinarias.
El trabajo extraordinario no excederá de doce horas en una semana, las cuales podrán distribuirse en hasta cuatro horas diarias, en un máximo de cuatro días en ese periodo.
La prolongación del tiempo extraordinario que supere lo establecido obliga a la persona empleadora a pagar doscientos por ciento más del salario que corresponda a las horas de la jornada ordinaria, conforme a lo señalado en la Ley de la materia. Además, las personas menores de dieciocho años no podrán laborar tiempo extraordinario.
En el régimen transitorio se indica que la duración de la nueva jornada se alcanzará de manera gradual, de modo que en 2026 la jornada seguirá siendo de 48 horas; en 2027, 46; en 2028, 44; en 2029, 42, y para 2030, 40 horas.
En ningún caso la reducción de la jornada laboral implicará la disminución de sueldos, salarios o prestaciones de las personas trabajadoras.
Este Decreto entrará en vigor el día de su publicación en el Diario Oficial de la Federación y el Congreso de la Unión deberá realizar las reformas a la legislación secundaria en un plazo de 90 días a partir de la publicación del presente Decreto.
*Nombre ficticio por temor a represalias

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