Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán este sábado 28 de febrero, una ofensiva que el ejército israelí describió como resultado de “meses de planificación conjunta”. De acuerdo con la cadena CNN, Washington prevé varios días de bombardeos sobre objetivos estratégicos en territorio iraní, en lo que representa una de las mayores escaladas militares en la región en los últimos años.

Irán respondió casi de inmediato y con la misma intensidad. Cuerpos de la Guardia Revolucionaria iraní informaron que dispararon drones y misiles contra Israel, además de atacar instalaciones militares estadounidenses en Baréin, Kuwait y Qatar, ampliando el radio del conflicto.

Hasta ahora no se ha confirmado una cifra total de víctimas entre civiles y fuerzas armadas. Sin embargo, las agencias iraníes Mehr e Irna reportaron que en la provincia de Hormozgan una escuela primaria femenina fue alcanzada por uno de los ataques estadounidenses e israelíes. Según esos reportes, el número de víctimas asciende a 85 personas, en su mayoría estudiantes.

La Organización de las Naciones Unidas condenó tanto las ofensivas de Estados Unidos e Israel como la respuesta iraní, y advirtió que, como en otros conflictos armados, la población civil suele asumir las consecuencias más graves. El organismo llamó a la contención y a retomar canales diplomáticos antes de que la confrontación escale a un conflicto regional de mayores proporciones.

En un video difundido en Truth Social, el presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró que los bombardeos sobre territorio iraní (en coordinación con el gobierno israelí) derivan de la negativa de Teherán a frenar el avance y alcance de su programa nuclear.

Durante un tiempo, Trump insistió en que Irán aceptara un nuevo acuerdo para limitar su proyecto atómico, argumentando que el desarrollo nuclear iraní representa una amenaza directa para la estabilidad regional y la seguridad de sus aliados.

Mientras se desarrollaban las discusiones políticas, Estados Unidos reforzó su presencia militar en la zona con el envío de más buques de guerra y equipamiento estratégico, un movimiento que ya anticipaba un posible escenario de confrontación.