De acuerdo con datos presentados hoy por la titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Marcela Figueroa Franco, en Sinaloa el índice de homicidios dolosos descendió en febrero de 2026 a 3.86 casos diarios en comparación con junio de 2025 cuando alcanzó el pico más alto con el promedio de 6.9 hechos cada día.

Además consideró que a la fecha se ha mantenido en el estado la estabilización a la baja de la violencia, llegando la disminución al 44 por ciento, con el comportamiento en 2025 de 5.4 homicidios en julio, 3.8 en agosto, 4.03 en septiembre, 4.19 en octubre, 3.67 en noviembre y 3.97 en diciembre, mientras que en 2026 registra 3.4 en enero y 3.86 en febrero.

Con todo y la percepción en la ciudadanía de menos asesinatos y mayor efectividad en los operativos de las instituciones de seguridad pública, en la población también cobran fuerza las interrogantes de si esto representa el fin de la narcoguerra que se libra en el Cártel de Sinaloa y cuándo el gobierno en sus ámbitos federal, estatal y municipal harán lo conducente para lograr la paz positiva.

Concediéndole veracidad al informe presentado en la conferencia de prensa La Mañanera que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum, de cualquier manera aporta poco a la tranquilidad de los sinaloenses que más que cifras alegres y discursos optimistas lo que necesitan es la certidumbre de la tranquilidad y de la no repetición de guerras atroces entre grupos criminales.

La baja en delitos asociados a delincuencia organizada le representaría a Sinaloa un respiro para reconstruir las afectaciones de la narcoguerra; en cambio la paz positiva y duradera significaría planear el futuro con bases de seguridad, gobernabilidad y desarrollo a largo plazo. La tranquilidad que empieza a notarse en Sinaloa carece de la estabilidad fundada en la certidumbre que sólo da el Estado de derecho, al margen de treguas o acuerdos entre corporaciones criminales.