Mazatlán, Sinaloa.- Del llamado Carril Preferencial de Mazatlán hoy quedan apenas rastros: líneas deslavadas sobre el asfalto y algunos vestigios de pintura que ya no ordenan nada. Los delimitadores viales han ido desapareciendo poco a poco, arrancados por el flujo constante de vehículos que terminaron por devorar el proyecto.
El carril fue trazado sobre la avenida Ejército Mexicano, una de los corredores más transitados del puerto. A lo largo de cerca de tres kilómetros, de la avenida Juan Carrasco a Insurgentes, se planteó como un espacio exclusivo para el transporte público, en un intento por dar prioridad a miles de usuarios que diariamente cruzan la ciudad en camión.
El arranque oficial ocurrió a inicios de 2023, con reglamento en mano y discurso de modernización urbana. La administración municipal encabezada por el alcalde Édgar González Zataráin presentó el carril como una solución concreta a los problemas de movilidad.
Era, al menos en el papel, una apuesta por ordenar el tránsito en una ciudad cada vez más saturada.
Pero el proyecto comenzó a diluirse casi al mismo ritmo en que se implementaba. Comerciantes de la zona manifestaron inconformidad ante la restricción para que sus clientes se estacionaran frente a los negocios. La molestia escaló hasta los tribunales, donde se promovieron amparos contra la medida.
En ese contexto, la calle dejó de obedecer al reglamento. El carril preferencial fue invadido por automovilistas, mientras que los propios choferes del transporte público, a quienes estaba destinado, comenzaron a abandonarlo. La norma existía, pero en la práctica nadie la hacía valer.
SEGUNDO INTENTO
En 2024 hubo un intento por rescatar la iniciativa. Una patrulla con elementos de Tránsito se asignó a la vigilancia del carril para garantizar su funcionamiento. La medida buscaba recuperar el orden perdido. El esfuerzo fue insuficiente. Con el paso de las semanas, la supervisión se relajó y el proyecto volvió a caer en el abandono.
“La respuesta es que se fue dejando. No hubo voluntad política para continuarlo”, reconoció Leticia Alvarado Fuentes, directora del Instituto Municipal de Planeación (Implan) de Mazatlán.
La funcionaria explicó que, aunque los amparos de los comerciantes no prosperaron, sí generaron una resistencia institucional que frenó el impulso inicial.
“Me imagino que con los amparos hubo cierta resistencia del Ayuntamiento a continuar, aun cuando existía un reglamento para su funcionamiento”, señaló.
RESULTADOS MEDIBLES
A pesar de su corta vida, el carril preferencial dejó evidencia de su impacto. Según datos del Implan, logró reducir hasta siete minutos los tiempos de traslado en un tramo de apenas tres kilómetros, además de contribuir a disminuir accidentes viales.
Antes de su implementación se registraban alrededor de 125 mil usuarios diarios del transporte público, movilizados en aproximadamente 4 mil 320 viajes al día por unidades de la Alianza de Camiones Urbanos y Águilas del Pacífico.
“Hubo resultados medibles: hay mayor agilidad y seguridad en la transportación. Los concesionarios están interesados en que se retome. Es una decisión política”, subrayó Alvarado.
El plan original contemplaba incluso una segunda etapa: extender el carril desde Insurgentes hasta la zona de la clínica del ISSSTE, un punto crítico donde el tráfico suele formar cuellos de botella que prolongan los tiempos de traslado.
CRECER Y CONGESTIONARSE
En una década, Mazatlán casi duplicó su parque vehicular: pasó de 76 mil automóviles en 2010 a más de 129 mil en 2020. El crecimiento de motocicletas fue aún más acelerado, al cuadruplicarse en el mismo periodo.
En calles más llenas, la ausencia de orden pesa más.
Para el Implan, reactivar el carril preferencial no implicaría una inversión significativa. Bastaría con reponer señalización, reforzar la capacitación de operadores y socializar el proyecto entre automovilistas.
“Ojalá se retomara en beneficio de la gente que cada vez tarda más en trasladarse, especialmente quienes usan el transporte público”, insistió Alvarado.
La propuesta es consolidar primero el carril de la Ejército Mexicano y a partir de ahí replicar el modelo en otras zonas de la ciudad.
Hoy, el Carril Preferencial de Mazatlán es un trazo que sigue ahí, con los delimitadores viales como recuerdo de un proyecto que falló, entre líneas que se borran y normas que ya nadie atiende.
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