En Sinaloa existe un lugar donde se hace ciencia comunitaria. Es una comunidad donde confluyen científicos, biólogos, amantes de la naturaleza y habitantes locales en torno al jaguar. Está especie, para muchas comunidades del municipio de San Ignacio, se ha vuelto un símbolo de identidad, de defensa del territorio, de paz, amor y convivencia.
Una de las materializaciones de este interés compartido es el Museo del Jaguar, en la comunidad de Cabazán, que este año celebra su 14 aniversario con actividades los días 30 y 31 de marzo. De la historia de este museo comunitario nos habló la bióloga Yamel Rubio Rocha, académica de la Facultad de Biología de la Universidad Autónoma de Sinaloa y directora honorífica de este lugar.
En entrevista para Espejo, explicó que los antecedentes del museo derivaron de una misión científica en 2010, cuando se realizó el primer censo nacional del jaguar, en coordinación con la UNAM, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas y desde luego la UAS.
La sede de esta misión se instaló en la comunidad de El Carmen, San Ignacio, donde en paralelo con el monitoreo y las investigaciones científicas, los especialistas comenzaron un trabajo de divulgación con los habitantes de las comunidades sobre la especie del jaguar y su importancia para la fauna de la región.
“Al principio la gente no le veía sentido porque el jaguar tenía un antecedente no muy favorable, una reputación mala, como una especie agresiva, que podría atacar a la gente y que se comía incluso el ganado”, recordó.
“Nosotros no sabíamos realmente si esto era real. Nosotros íbamos con un proyecto científico, pero a la vuelta de unos meses se convirtió en un proyecto comunitario. Un proyecto de ciencia comunitaria, que hasta la fecha sigue en pie y fortaleciéndose por las comunidades de San Ignacio, Sinaloa”, continuó.
Yamel Rubio defiende que uno de los logros fue demostrar que el jaguar no era la fiera que estaba al acecho de las personas, ya que sostiene que a la fecha, no hay una estadística que hable sobre ataques de jaguares a personas en México.
“Ya que nos retirábamos del censo la gente se acerca y nos dice no nos fuéramos, ¿por qué? Porque se había logrado una convivencia muy linda con las personas y nuestros estudiantes”, expuso.
Durante ese tiempo se habían realizado visitas a comunidades como Cabazán, San Javier, Ajoya, San Juan, Coyotitán, donde los especialistas demostraron a sus habitantes lo bello de la selva baja caducifolia y toda la diversidad de especies de aves, mamíferos, reptiles, pero sobre todo del jaguar.
“La gente quedó maravillada y nos dijo, vamos haciendo un museo y sí, tomamos la decisión entre todos, sobre todo la comunidad de Cabazán, su comisario en ese momento, el señor Miguel Alberto Sánchez Bastidas, fue muy sensible al tema y él como autoridad nos dio permiso de habilitar una antigua escuela en desuso para convertirla en un espacio”, recordó.
El surgimiento del Museo del Jaguar en Cabazán, San Ignacio
La bióloga Yamel Rubio menciona que el Museo del Jaguar se inauguró el 30 de marzo del 2012. Se empezó a armar de una manera muy sencilla, pero de una manera muy colaborativa. Incluso en aquel entonces la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) les otorgó un fondo semilla para su realización; al proyecto se sumaron colegas de la UNAM, UAM, y por su puesto la UAS.
Aquello, explica la académica, originó un espacio de convivencia, de aprendizaje, de intercambios y de conservación dedicado al jaguar: el único museo en México dedicado a esta especie.
“Un espacio antiguo que se rescata con 4 salas, 2 dedicadas al jaguar 2 y 2 dedicadas a la historia de Cabazan. Y otra para actividades diversas. Una de usos múltiples, tiene su jardín, su frente, y bueno, ahí desarrollamos muchas actividades. Fue diseñado por un museógrafo, voluntario, todo el trabajo con el que se inició el museo, hasta la fecha, es voluntario”, sostiene.
En la actualidad el pilar fundamental del Museo del Jaguar es la Facultad de Biología de la UAS. Lo anterior ha atraído a estudiantes e investigadores nacionales, así como visitas públicas de otras partes del mundo. Pero sobre todo, es un lugar que los mismos habitantes de Cazabán aprecian y defienden.
Pese a su lejanía de la capital del estado, constantemente hay actividades temáticas, exposiciones, conferencias, charlas. Se ha convertido en un lugar para la formación de estudiantes tanto de la UAS como de otras universidades. Es un espacio comunitario y científico.
“Y bueno es un proyecto comunitario, esto no funcionaria, si no tuviera el apoyo y las alianzas y sobre todo la amistad, la calidez de las personas, de la niñez, de la juventud, de San Ignacio, sobre todo de sus comunidades”, recalca.
Es importante señalar que si bien en la comunidad de Cabazán, se encuentra el Museo del Jaguar, un espacio para la divulgación y la conservación, a tres kilómetros de distancia, en la comunidad El Carmen, se encuentra la Estación Biológica del Jaguar, el lugar dedicado a la investigación. Esto ha convertido en el presente a este lugar en un corredor biocultural o ecoturístico.







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