Culiacán, Sin.- Durante las fechas de Cuaresma y Semana Santa es común escuchar en las calles del primer cuadro de la ciudad el sonido terroso de las sonajas, acompañado del ritmo crujiente de los tenábaris -capullos de mariposa-, que marcan la presencia de los Judíos o Fariseos, llamados coloquialmente con los matachines.
Existe una gran confusión entre ambos, pero no son lo mismo, aunque los dos pertenecen a la cultura Mayo-Yoreme.
La promesa del fariseo
Los fariseos o judíos, quienes son los que de manera anual llegan a las principales cabeceras municipales, como Culiacán, Ahome, Guasave y Salvador Alvarado, al inicio de la Cuaresma -periodo religioso previo a la Semana Santa-, son personas que están cumpliendo con una manda o promesa religiosa.
“Los judíos hacen un esfuerzo después de haberse aliviado de alguna enfermedad, de haber conseguido empleo o de algo que quieran agradecer; es una ofrenda que se realiza y ellos personifican al mal.
Desde el Miércoles de Ceniza andan por las calles solicitando apoyo económico, a la vez que bailan, para las fiestas del pueblo”, explica Hortensia.
Su vestimenta se caracteriza principalmente por las máscaras de cuero, que suelen ser de chivo, asemejando a un demonio; estas protegen el anonimato y refuerzan el sacrificio, ya que el fariseo no debe hablar mientras la lleva puesta.
Además, portan un cinturón llamado coyolis, hecho de pezuñas de venado; unas sonajas con las que marcan el ritmo; y las pantorrillas envueltas con tenábaris, capullos de mariposa secos que emiten un sonido como de semillas siendo agitadas al danzar o caminar.
Cuando van acompañados, uno de ellos porta un tambor, mientras otro lleva las sonajas y realiza una danza llamada pascola.
Algunos judíos suelen llevar una cobija como parte de su indumentaria, la cual utilizan para dormir donde les cae la noche durante sus recorridos.
Su manda concluye el día Domingo de Ramos, cuando se realiza la fiesta de quema de máscaras en los centros ceremoniales de cada comunidad. En ellos, hay mujeres que se organizan para recibir a los judíos con comida.
El homenaje del Matachin a la virgen y el niño Dios
Mientras que el fariseo está cumpliendo una manda, el matachín es una danza ritual y religiosa que está ligada a las celebraciones del Niño Dios y la Virgen.
Las danzas y celebraciones inician a partir del 15 de noviembre y se extienden durante las fechas del Día de la Virgen, el 12 de diciembre, Navidad y Año Nuevo. Este periodo termina alrededor del 6 de enero, con el Día de Reyes.
En esta danza puede participar cualquier persona: hombres, niños y mujeres. Esto incluso puede darse como una participación familiar o con un niño acompañando a algún familiar que esté participando.
“Lo baila cualquiera: pueden ser hombres, mujeres, niños, porque es hacia la Virgen. En el atuendo llevan una corona con listones de colores y también una sonaja. En algunos centros ceremoniales llevan plumas y un elemento en las manos que también tiene plumas”, explicó Hortensia.
Esto marca una diferencia importante con los fariseos, donde solo se permite a los hombres formar parte de esta tradición, ya que estos realizan juegos y burlas con connotación sexual al regresar a sus pueblos para provocar risas. Según Hortensia, las personas mayores de las comunidades ven de manera incorrecta que las mujeres participen, puesto que alguien podría aprovecharse de estos juegos y faltarles al respeto.
Los danzantes son acompañados por el ritmo de una guitarra, un tambor, un violín y las sonajas, que son utilizadas por los mismos danzantes, una en una sola mano.
El baile tiene un ritmo lento que se repite en bucle, con movimientos en fila o en cruz de un lado a otro, ornamentado por pasos que van de lo ligero a lo más firme, así como por giros coordinados y sencillos. Los pasos son simples y pueden memorizarse, de modo que cualquier persona puede bailar la danza y rendir homenaje a la Virgen o al Niño Dios.
¿Porqué confunden a los Matachines y los Judíos?
La cultura Mayo-Yoreme tiene un alto impacto al norte de Sinaloa. El Congreso del Estado reconoce al menos 184 comunidades que forman parte del pueblo Yoreme. Sin embargo, en el resto del estado, según Hortensia López Gaxiola, existe mucha confusión respecto a las costumbres indígenas, sobre todo entre quienes no tienen un acercamiento con estos pueblos.
La activista explica que, al ser Matachin una palabra curioso y que, dentro del imaginario colectivo, ya esta relacionado con lo Mayo-Yoreme, se le adjudica a todo lo que hace referencia o se le relaciona con ese pueblo, sin investigar realmente el significado o nombre de cada tradición o simbología.
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