Una banca del Estadio de Dorados.- ¡Rápido! Dime tres jugadores de Dorados de Sinaloa sin mencionar a Cuauhtémoc Blanco, Jared Borgetti ni Guardiola… ¿Cómo? ¿Que no sabías que el Pep jugó con Dorados?
Pues sí, aunque ahorita lo ubiquemos más levantando la copa de la Champions y por haber sido el director técnico de equipos como el Barcelona FC, el Bayern de Múnich y el Manchester City FC, hubo un tiempo en que Guardiola anduvo chiroteando en el Estadio de los Dorados, cuando este aún era el Estadio Carlos González y González (sí, ese es el nombre original del coloso del Humaya).
¡OTRO DATO! Dorados fue el último equipo en el que Guardiola jugó.
Fue allá por 2006, cuando Club Dorados solo tenía tres años de haber sido fundado y apenas andaba agarrando forma el sushi empanizado como platillo típico culichi. Dorados estaba en Primera División y tenía como entrenador desde 2005 a Juan Manuel Lillo Díez, o Juanma Lillo para los que andan armando su álbum del Mundial, un entrenador español que había heredado un pececillo que estaba a punto de descender.
Pues cómo no, o sea, cuatro puntos en las seis primeras jornadas… bueno, ese no es el punto.
La misión de Juanma era salvar al equipo como fuera. Mejoró el funcionamiento del club y, aprovechando la amistad que tenía con Josep “El Pep” Guardiola, le pidió al entonces presidente de Dorados, Juan Antonio García Ramírez, que le diera chance de traerlo como refuerzo para el Torneo Clausura 2006. Un torneo relativamente corto, apenas cuatro meses.
García dijo: Juega.
Firmaron al Pep y lo sacaron de su retiro.
Según nos platicó Eliseo Martínez, mejor conocido como el “Chevo”, periodista y quien se encargó de atender a Guardiola durante su estancia en Culiacán, ver jugar al Pep era una cosa fuera de lo común. Casi, dice, como si el hombre tuviera un imán amarrado al pie y otro a la pelota. Recuerda al Pep como alguien tranquilo, accesible y que le agarró el gusto a varias cosas de Culiacán. Entre ellas, la comida de la Cocinita del Medio.
Bueno, aunque era de los que no les echaban salsa ni chile a sus tacos.
Otra de las cosas que recuerda Chevo era precisamente esa confianza entre Lillo y Guardiola. Cuando el Pep arrancaba en la banca, más de una vez terminaba parado junto a la línea de banda acomodando jugadores, gritando indicaciones y ayudando a ordenar al equipo. Aunque no nos podamos adjudicar el título como “el primer equipo que dirigió”, sí practicó con gran paz el oficio que años después lo llevaría lejos.
Al final, Dorados terminó en octavo lugar y terminó descendiendo.
Sin embargo, la historia del Pep con Dorados terminó por una lesión durante un encuentro de la Primera División ‘A’ de México, hoy Liga de Ascenso MX. Posteriormente, Guardiola volvió a Madrid para finalizar su curso de entrenador y el resto, padrino, es historia.
Según sabemos, el Pep recuerda a Culiacán, al Chevo y a la comida con cariño.
Pero acá en Culiacán, solo nosotros en México podemos presumir algo: el Pep jugó aquí, le dio 500 pesos a un mesero y lo vimos con la camisa de Dorados.
MÁS DATOS CURIOSOS:
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