Mazatlán, Sinaloa.- Estaba rezando por su hermana Cecilia. Pensaba en ella como es una costumbre desde que desapareció el 21 de julio de 2025 en una casa de El Toreo, en Mazatlán. Cargaba muchas cosas en la cabeza. Nadia Berrelleza miró que tenía muchas calcas: réplicas de las fichas de búsqueda de Cecilia. Era la noche del miércoles 10 de junio.
La idea ya llevaba tiempo rondándole. Desde que el gobierno municipal instaló en el malecón un balón gigante alusivo al Mundial de futbol, Nadia había imaginado esa estructura de ornato cubierta con el rostro de su hermana. El símbolo de una fiesta deportiva mundial contrastaba, en su mente, con la ausencia que marca la vida de miles de familias.
Por eso urdió un plan sencillo. Avisó a su hija que saldría de madrugada para pegar las calcas sobre el balón. El 11 de junio sería la inauguración y quería que el mensaje estuviera ahí antes de los actos oficiales. A las cuatro de la mañana reunió unas sillas de plástico, una escalera y las calcas.
No fue sola. La acompañaron su hija y una prima. Las tres se dirigieron a la zona del malecón donde se encuentra la estructura decorativa.
“Acababa de pegar las calcas cuando llegaron las patrullas, nos esposaron y quitaron todo y nos llevaron a Barandilla. Le dije al policía: sabes por qué me estás llevando, porque no hay nadie de testigo. Iba yo en una patrulla y tres más atrás de nosotros. Como si fuéramos unas delincuentes”.
BARANDILLA
El traslado ante el Juez Cívico fue rápido. Nadia y su prima permanecieron alrededor de tres horas retenidas por una falta administrativa. Mientras esperaban, observó que muchos de los agentes presentes ya la conocían. Calcula que en el inmueble había cerca de 30 policías y que unos 20 sabían quién era.
Durante meses, Nadia se ha convertido en una de las voces más visibles en la búsqueda de su hermana. Sus publicaciones en redes sociales suelen alcanzar una amplia difusión y han contribuido a mantener vigente el caso de Cecilia. Una de las imágenes más recordada es la de su madre, fotografiada de madrugada en la puerta de su casa, esperando el regreso de Cecilia.
Nadia reconoce que muchas de sus acciones nacen del impulso. Dice que el corazón suele imponerse a cualquier cálculo. “El corazón manda”. También asegura que procura actuar por cuenta propia para no comprometer a otras personas ni exponerlas a consecuencias.
EL BALÓN
Esta vez, el balón del Mundial era una idea que llevaba tiempo incubando.
“Desde entonces dije: ‘se me antoja pegar fichas (de búsqueda) ahí’. Así quedó. Desde que lo pusieron”.
La oportunidad llegó durante las primeras horas de este 11 de junio, apenas unas horas antes de la inauguración oficial relacionada con el torneo. Mientras era trasladada en la patrulla, lo que más le pesaba no era la detención, sino haber perdido la posibilidad de completar el acto que había planeado.
“Iba en la patrulla bien triste porque no tomé la foto que yo quería. Quería hacer un video donde yo hablaba con mi hermana…”
Las calcas fueron arrancadas, pisoteadas por los policías municipales y echadas a la basura. Pero Cecilia fue vista, nombrada y recordada otra vez. Porque mientras la ciudad dirige la mirada hacia los festejos, Nadia continúa mirando hacia la ausencia. Y en esa ausencia, la de su hermana desaparecida, encuentra la razón de cada protesta. De cada publicación. De cada acto que emprende para impedir que el caso se pierda en el silencio.

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