La inflación en México volvió a ubicarse dentro del rango objetivo del Banco de México al cierre de mayo de 2026, al registrar una tasa anual de 3.94%, aunque los alimentos continúan mostrando incrementos superiores al promedio nacional y mantienen presión sobre el gasto de las familias.

De acuerdo con un análisis del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), la inflación general descendió desde 4.45% registrada en abril y desde 4.11% observada durante la primera quincena de mayo, impulsada principalmente por la reducción en las tarifas eléctricas de temporada cálida y una mayor disponibilidad de frutas y verduras.

Sin embargo, el componente de alimentos procesados se mantuvo elevado en 5.13% anual, mientras que la inflación subyacente, considerada un mejor indicador de las tendencias de largo plazo, permaneció prácticamente sin cambios en 4.19%.

Entre los productos que más aumentaron de precio destacan las hortalizas. El jitomate bola registró un incremento anual de 69.3%, seguido por el jitomate saladette con 64.2%, el tomate verde con 50.1%, la lechuga romana con 47.9% y la cebolla blanca con 41%.

GCMA atribuye estas alzas a factores climáticos, así como a mayores costos de producción y logística que continúan afectando la oferta de productos agrícolas.

Por el contrario, algunas frutas ayudaron a contener la inflación. El aguacate Hass mostró una caída anual de 42.2%, mientras que la toronja retrocedió 20.5% y el limón sin semilla disminuyó 15.6%.

La canasta básica también mostró una desaceleración, al pasar de una inflación anual de 4.8% en abril a 3.4% en mayo. El organismo destacó que esta moderación se observó en las principales zonas urbanas del país, incluyendo Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.

No obstante, la consultora advierte que la mejora aún es desigual. Aunque la inflación general se moderó, los alimentos procesados continúan mostrando resistencia a la baja. Productos como las galletas acumulan un aumento anual de 20.2%, los refrescos de 10.4% y el café de 8.1%, reflejando que el traslado de costos dentro de la cadena agroindustrial todavía no concluye.

Para los próximos meses, GCMA prevé que la evolución de los precios agroalimentarios dependerá de factores como las condiciones climáticas, la normalización en la oferta de hortalizas y la disminución de presiones en los costos de producción y comercialización.

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