Por Álvaro Delgado Gómez / SinEmbargo

La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) ya investiga la denuncia que por el delito de fraude presentó, el 3 de julio, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) contra personas y empresas que ofrecieron y aceptaron servicios para hacer trampa en el examen de ingreso a licenciatura, que por primera vez se hizo en línea y que tiene a la institución en una grave crisis y a 158 mil aspirantes en la incertidumbre, incluidos los 22 mil que aprobaron.

La aplicación en línea del examen para ingresar a la educación superior de la UNAM parecía noble por su carácter inclusivo, porque permitía a más personas de México y del extranjero concursar por un lugar, y por ser amigable con el medio ambiente, porque no se movilizarían más de un millón y medio de personas, se dejarían de usar 16 millones de hojas de papel y se ahorrarían 360 millones de litros de agua, pero el proceso se convirtió en un desastre administrativo, institucional y ético que compromete al rector, Leonardo Lomelí Vanegas.

Las trampas que la UNAM identificó desde que aplicó el examen a 158 mil 712 aspirantes, con 3 mil 174 exámenes cancelados por irregularidades —equivalentes al 2 por ciento del total— ya están en el terreno penal: la denuncia que presentó ante la FGJCDMX es por el delito de fraude, según confirmó SinEmbargo, cuya investigación debe identificar y sancionar a personas y empresas que engañaron a familias y vendieron servicios fraudulentos para sustentar el examen.

En la única ocasión en que se convocó a presuntos tramposos para revisar los exámenes, el 18 de junio, se llegó al extremo de la violencia por parte de aspirantes, padres de familia e individuos ajenos a la UNAM, en lo que fue un proceso convulso hasta la actualidad, cuando no hay certeza de quiénes fueron aceptados y cuándo iniciarán las clases.

En enero de este año todo parecía estar bajo control, cuando funcionarios de la UNAM informaron que el examen de licenciatura y de bachillerato se aplicaría por primera vez en línea y con el apoyo de la Inteligencia Artificial (IA), pero garantizaron que se contaría con todos los mecanismos de control para evitar trampas.

La directora general de Administración Escolar de la UNAM, Ivonne Ramírez Wence, informó que la vigilancia durante el examen la realizaría personal y autoridades de la institución, con apoyo de IA, la cual les aportará evidencias de conductas anómalas que serían revisadas, previo a cancelar el examen.

Por su parte, la directora de Gestión Estratégica y Primer Ingreso, Gloria Ibett González Parada, dimensionó el uso de la IA para evitar trampas en el examen, porque ésta “no cancela nada, son seres humanos quienes toman decisiones” luego de revisar las situaciones irregulares que se detectan.

Ambas funcionarias detallaron, en la Gaceta UNAM, publicada el 26 de enero, que además de la inclusión que representa hacer el examen en línea, con apoyo de la IA, habría beneficios ecológicos, porque en bachillerato dejarán de movilizarse aproximadamente 400 mil personas y para licenciatura cerca de un millón 200 mil, así como tres mil 300 personas trabajadoras de la UNAM y 120 vehículos de esta casa de estudios.

Tampoco, expusieron, se generarán 198 toneladas de basura y se dejarán de usar 16 millones de hojas de papel, que equivalen a 80 toneladas y mil 920 árboles, además de que se ahorrarán cerca de 360 millones de litros de agua por la presencia de quienes acuden a las sedes de aplicación.

Un contrato de 41 millones

 

Fue precisamente la directora general de Administración Escolar, Ivonne Ramírez Wence, quien a nombre de la UNAM firmó el contrato con la empresa Territorium Life, ligada al Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), con un pago de 41 millones de pesos para aplicar 154 mil exámenes de licenciatura —y de 101 millones de pesos en caso de aplicar 385 mil exámenes también de bachillerato—, para implementar medidas de prevención de trampas en el examen de licenciatura.

La privatización del examen por parte del rector Lomelí Vanegas a la empresa regiomontana Territorium Life está en medio de la discusión de si aplicó, de manera eficiente y suficiente, los controles para prevenir y evitar las trampas. Los fundadores y directivos de la empresa, Carlos Guillermo Elizondo Ancer y Gerardo Sáenz González, han solicitado audiencia ante la Comisión Técnica que revisa el proceso y sus vicios.

“La integridad de una evaluación de alta demanda no depende exclusivamente de la infraestructura tecnológica. Requiere la coordinación de dos componentes inseparables: la seguridad tecnológica y la seguridad académica”, alegaron los dos fundadores de la empresa.

Los problemas comenzaron apenas se comenzó a aplicar en línea el examen de licenciatura, que se hizo en tres fases: desde las dos primeras la UNAM observó comportamientos atípicos e inconsistencias que requerían investigación, que sumaron mil 117 exámenes. La institución aclaró, en su momento, que esta cifra representaba menos del 1.3 por ciento de las personas evaluadas hasta ese momento y aclaró que cada caso sería analizado antes de determinar alguna sanción.

El comunicado en el que la UNAM reconoció comportamientos atípicos e inconsistencias que requerían investigación. Foto: Captura de pantalla.

“La plataforma de evaluación operó de manera óptima y estable. Al igual que en la primera jornada, la supervisión del examen estuvo a cargo de personal y autoridades de la UNAM, quienes aplicaron criterios institucionales, respaldados por herramientas de inteligencia artificial. Este soporte tecnológico registra y resguarda las evidencias y alerta, cuando identifica, patrones de comportamientos anómalos, los cuales son analizados en tiempo real y después del examen, para tomar decisiones”, expuso la Dirección General de Administración Escolar.

“Derivado de este protocolo se ha bloqueado el acceso al sistema a 1,117 aspirantes, es decir, menos del 1.3 por ciento del total durante los dos fines de semana de aplicación. Esta decisión se tomó tras evaluar las alertas emitidas e identificar conductas contrarias a la normatividad. Se han detectado inconsistencias y patrones de comportamiento atípicos en un número muy reducido de casos que ya se encuentran en proceso de investigación”, agregó la institución y aclaró que todos esos casos se encontraban en proceso de investigación.

Fue hasta el 18 de junio, cuando ya había concluido la última fase del examen, que la UNAM trató de someter a revisión los casos de presuntas trampas, en sus instalaciones de Ciudad Universitaria, lo que fue saboteado mediante la violencia.

“El día hoy, personas ajenas a la Universidad y grupos de presión, así como aspirantes y padres de familia, impidieron de manera violenta la realización del proceso de admisión a la licenciatura de la UNAM, correspondiente a los casos en los cuales se detectaron inconsistencias e irregularidades en un reducido número de exámenes que se estaban atendiendo personalmente”, informó ese día la institución.

Y agregó: “Ante la negativa y el rechazo de participar en esta oportunidad —conforme al procedimiento establecido en la convocatoria de la Universidad Nacional, el cual fue informado a través de diversas plataformas y en el comunicado que se les hizo llegar a los interesados el pasado martes 16 de junio, y con apego a la normatividad universitaria—, se ha cancelado dicha opción para este grupo de aspirantes citados por la mañana de este jueves 18. En virtud de estos sucesos se ha informado a los aspirantes, quienes fueron convocados el día de hoy por la tarde o el día de mañana, que se reprogramará este ejercicio para ellos”.

En esa ocasión, que ocurrió a un mes de darse a conocer los resultados del examen, la UNAM informó que tomaría las medidas legales y presentaría las denuncias ante las autoridades contra las personas o empresas que ofrecieron servicios fraudulentos y que realizaron actos de violencia en contra de la institución y su personal.

Resultados bajo sospecha

 

Fue hasta el 6 de julio que la UNAM hizo una evaluación del proceso del examen de licenciatura 2026 y su conclusión fue muy positiva, porque participaron 158 mil 712 aspirantes “quienes, en su gran mayoría, realizaron su examen sin contratiempo alguno”.

En ese mismo comunicado oficial, informó que durante el proceso se detectaron algunas acciones contrarias a la convocatoria y a la normatividad universitaria, incluidas aquellas que podrían configurarse como prácticas ilegales de personas y empresas que engañaron a familias y vendieron servicios fraudulentos para sustentar el examen.

Por ello, dio a conocer que tres días antes, el 3 de julio, presentó una denuncia penal “para que se investiguen y sancionen las conductas constitutivas de delitos, y así se evite que más familias y aspirantes sean víctimas de estas prácticas”.

Informó que los resultados de los exámenes del concurso de selección de ingreso a licenciatura serían publicados el 17 de julio y ratificó: “La UNAM actuará en todo momento y de manera enérgica contra quien atente contra el debido funcionamiento de las tareas universitarias y reitera su compromiso con la integridad y la honestidad académicas como principios rectores de las tareas de la Institución”.

Y tras conocerse los resultados, que comenzaron a fluir la noche del jueves 16 de julio, comenzaron los reclamos de quienes no aprobaron el examen, porque aumentaron el puntaje de las carreras y porque culparon a quienes hicieron trampas. Comenzaron entonces a circular, en redes sociales y de manera anónima, testimonios de quienes se ufanaban de haber burlado los controles y hasta de haber comercializado los reactivos del examen.

Ante el vacío institucional de la UNAM, se difundieron estudios estadísticos sobre comportamientos atípicos, entre ellos el del doctor Raúl Rojas, de la Universidad Libre de Berlín, que adujo que el 91 por ciento de los aspirantes aceptados recibió ayuda y sólo el 9 por ciento aprobó por sí mismo.

Sólo una semana después del resultado, el viernes 24, la UNAM apareció sólo para atizar más el escándalo: anunció la suspensión de los trámites de inscripción de los alumnos que aprobaron el examen, que comenzarían el lunes 27.

“Lo anterior hasta que la Comisión Técnica de expertas y expertos que fue convocada por el rector Leonardo Lomelí Vanegas para revisar el desarrollo del Concurso de Selección de Ingreso a Licenciatura 2026 presente, en los próximos días, sus conclusiones y recomendaciones. El propósito de esta medida es salvaguardar la certeza para todas las personas que participaron en el proceso de ingreso, así como garantizar que las actuaciones institucionales se realicen con pleno apego a la Legislación Universitaria”.

Y fue hasta el lunes 27 que se instaló esta comisión, integrada por 16 científicos, que emitirá sus recomendaciones en unos días frente a la fecha de inicio del ciclo escolar, previsto para el 10 de agosto.

Fue ahí que Lomelí Vanegas apareció por primera vez públicamente, en medio del escándalo, y afirmó que la UNAM estará siempre del lado de aquellos que se prepararon para seguir su formación: “No podemos permitir que el acceso a la Universidad se vea afectado por aquellos aspirantes que pudieron tener algún tipo de ayuda, en perjuicio de las y los aspirantes que estudiaron, se prepararon y buscaron en el examen de ingreso la oportunidad de acceder a la educación superior”.

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Este trabajo fue realizado por SinEmbargo. Para consultar el contenido original, dar clic aquí.