Culiacán, Sinaloa.- En la entrada al estacionamiento de Palacio de Gobierno había una manifestación de madres que buscan a sus desaparecidos, reclamando la crisis de derechos humanos que hay en el estado desde que explotó la guerra intestina del Cártel de Sinaloa, en septiembre de 2024, y cómo han tenido que actuar sin la ayuda del gobierno.
Y, de pronto, se para una camioneta. Cierra la puerta y sale Rubén Rocha Moya, abraza a una de las madres y le dice: “Voy a arreglar eso ahora que ya regresé”.
Se trata del político que el primero de mayo solicitó licencia para retirarse del cargo, tras haber sido acusado por la Fiscalía de Estados Unidos de tener nexos con el Cártel de Sinaloa. La solicitud, justificó entonces, era para no entorpecer las investigaciones que realizaba la Fiscalía General de la República en su contra, así como de otros nueve funcionarios y exfuncionarios sinaloenses.
—Gobernador, ¿a qué se debe su presencia aquí?
—Vine a retomar mi trabajo como gobernador.
Fue de lo poco que se le alcanzó a preguntar y que él quiso responder, mientras le daba la espalda a la prensa y entraba a pie al estacionamiento de Palacio de Gobierno.
Minutos antes, Rocha había hecho público su regreso por medio de Twitter.
“A las y los sinaloenses:
A las y los mexicanos:
El día de hoy he retomado el ejercicio de mi cargo de Gobernador Constitucional del Estado de Sinaloa.
Es mi deber cumplir con el mandato de las y los sinaloenses, quienes me eligieron como titular del Poder Ejecutivo para gobernar hasta el 31 de octubre de 2027”.
En el mismo comunicado, calificó de falsas las acusaciones y aseguró que la Fiscalía General de la República habría reconocido que no existía ninguna prueba que lo relacionara con el grupo criminal.
“La propia Fiscalía General de la República lo ha informado ya, en conferencia de prensa ante los medios de comunicación, que no existen los mínimos elementos de prueba que sustenten nuestra participación en conducta penal alguna, o sea no he cometido ningún delito, conforme al marco constitucional y legal de nuestro país”.
Al mismo tiempo que la ciudadanía fue informada, el Congreso también lo fue.
“En el día de hoy, por la mañana, recibimos el permiso de culminación de la licencia y se incorporaba de nueva cuenta a su responsabilidad como gobernador del Estado”.
Esas fueron las palabras de Eligio López Portillo, presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), quien aseguró que el regreso de Rocha Moya, quien además es su compadre, a Palacio de Gobierno era legítimo y no habría necesidad de convocar una sesión extraordinaria del Congreso del Estado de Sinaloa para aprobar o denegar la solicitud.
A otros que tomó por sorpresa el regreso de Rocha Moya fue a la Secretaría de Gobierno Federal, cuyos funcionarios aseguraron no haber sido notificados de su reintegración al gobierno, contradiciendo lo presumido desde el perfil del morenista.
Rocha no era inocente, pero tampoco culpable, puesto que la investigación aún no había concluido.
“En su momento, la Fiscalía General de la República informó que mantiene abiertas carpetas de investigación relacionadas con las 10 personas señaladas por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, entre ellas el gobernador de Sinaloa”.
Por otro lado, algunos perfiles de la política sinaloense fueron convocados a una reunión con el recién llegado gobernador. ESPEJO logró entrevistar a Ambrosio Chávez y Karla Ulloa, ambos diputados locales del Congreso del Estado por la bancada de Morena, quienes también comentaron que la decisión de Rocha de regresar fue inesperada.
En específico, Ulloa aseguró que Rocha era inocente, mientras que el legislador señaló que Sinaloa “volvería a la normalidad”.
Aunque Morena Sinaloa mostraba apoyo al regreso. El Comité nacional guinda se deslindó de la decisión y destacó que no tenía conocimiento previo a que Rubén Rocha Moya regresaría al poder en Sinaloa.

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