Juan Alejandro nació en medio de la “guerra” del Cartel de Sinaloa, y murió víctima de la misma. El niño de un año y 4 meses fue asesinado la noche del 5 de septiembre en Culiacán.
Su muerte ocurrió cuando un comando armado abrió fuego contra dos hombres en la colonia Prados del Sur. Fue caída la noche, mientras los hombres trataban de reparar un vehículo en la esquina de las calles Islas Mascareñas y Mar de Coral. Una refriega a balazos alertó a los vecinos que vieron el cuerpo de Juan Alejandro cuando yacía en el suelo porque una bala pegó en su cráneo y lo hirió. El niño fue llevado a un hospital en una patrulla. Los doctores intentaron reanimarlo, pero ya era muy tarde.
En el parte de los hechos se explicó que alrededor de las 20:10 horas fue asesinado un hombre llamado Jesús Manuel en Prados del Sur, que habría sido víctima de los disparos. También se menciona que hubo dos personas más heridas, entre ellas el niño Juan Alejandro y otro hombre identificado como Josué Jonathan y como uno de los presuntos agresores. Horas más tarde, ese hombre también murió a causa de las heridas.
El caso en sí mismo ha indignado a la población de Culiacán, porque vuelve a ponerse sobre la mesa que niños como Juan Alejandro también se han convertido en parte de la estadística criminal como víctimas directas en esta “guerra”.
Niños, niñas y adolescentes en medio de la “guerra”
La guerra en Sinaloa ha tomado como víctimas a más de 4 mil personas que fueron asesinadas, entre ellas casi 300 niños, niñas y adolescentes. No ha bastado ni siquiera que más de 15 mil elementos del Ejército mantengan la vigilancia por orden de la Presidencia mientras se ha prometido un plan integral de seguridad por parte de la gobernadora Graciela Domínguez Nava, quien tomó el poder para cerrar el fallido gobierno del defenestrado Rubén Rocha Moya, quien fue apartado por cargar con acusaciones de posible relación para favorecer a la facción de “Los Chapitos”.
De acuerdo con respuestas a solicitudes de información hechas a la Fiscalía General del Estado y a la Secretaría de Salud, entre septiembre de 2024 al mes de abril de 2026 al menos 250 niñas, niños y adolescentes habían muerto por herida de bala. Otros 58 habían sido atendidos en hospitales por las heridas. Hasta abril, los registros médicos revelaban que la violencia había alcanzado a los menores en espacios cotidianos: 19 de los hechos ocurrieron en viviendas, 15 en vía pública, 5 dentro de un vehículo particular, 2 en trabajo, 1 en un área de deporte y atletismo, 1 en una cantina, bar o club y en 15 no se especificó lugar.
Los registros de mortalidad cambiaron en este tiempo para las infancias en Sinaloa. Antes de 2024, las afecciones originadas en el periodo perinatal, malformaciones y anomalías, y otras enfermedades respiratorias eran las principales causas de muerte, de acuerdo con la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), pero en septiembre de ese año todo se modificó.
La Secretaría de Salud de Sinaloa ha documentado que la principal causa de muerte de las niñas, niños y adolescentes son los disparos de arma de fuego. Solo en 2025, por ejemplo, fueron hasta 60 casos.
Entre los 0 y 10 años, las causas más comunes siguen siendo enfermedades y hasta cáncer, pero a partir de los 11 años hasta los 17, se volvió más recurrente los registros de muertes por disparos de arma de fuego.
El último caso de muertes de menores por herida de bala es el de Juan Alejandro, que además cerró una de las semanas más sangrientas en los últimos dos años, desde que comenzó la “guerra” entre dos facciones del Cartel de Sinaloa por el control del territorio. En total, fueron 41 personas asesinadas entre el 31 de agosto y el 5 de septiembre, de acuerdo con datos de la Fiscalía General y reportes de prensa.

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