Mazatlán, Sinaloa.- Antes de lanzar la acusación, antes incluso de pronunciar la advertencia que terminaría convirtiéndose en la frase de la jornada, la regidora Maribel Chollet hace una petición: que todo quede asentado en actas. Quiere palabras escritas.

Es la sesión número 46. Sobre la mesa está la comparecencia pública de Jorge González Naranjo, gerente de la Junta Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Mazatlán (Jumapam). El funcionario acaba de terminar un video de aproximadamente 20 minutos en el que expuso las acciones y resultados de la paramunicipal, una especie de informe de gobierno en pequeño formato.

Lo que la regidora priista está a punto de decir no es completamente nuevo. Pero hoy las frases tienen ese folclor que en política toman dobleces insospechados. Se dice y no se dice. Se asoma apenas. Hay frases que parecen caminar en dos direcciones al mismo tiempo. Se dicen de frente, pero dejan una sombra detrás. Se pronuncian en público y llevan un mensaje reservado para alguien en particular. Solo ellos, los políticos, se entienden.

Chollet asegura que ha sido víctima de actos de intimidación y amenazas. Dice que el motivo está relacionado con su labor como representante de ciudadanos que acuden ante ella para exponer inconformidades contra la paramunicipal.

Y entonces mira al gerente.

El salón de Cabildo, hasta ese momento ocupado por los rumores de una sesión pública, atrapa sus palabras.

“Y le digo de frente, gerente: Cuídeme que ni siquiera me tropiece, porque si un raspón llego a recibir las consecuencias serán contra quien me ha enviado mensajes a través de terceros… No acepto ni aceptaré jamás ningún acto de intimidación, de hostigamiento o amenaza que pretenda atentar contra mi libre derecho de manifestación de ideas, aún cuando a usted le resulten incómodas”.

EL CABILDO

El Cabildo está lleno. En la mesa central permanecen la alcaldesa Estrella Palacios, el secretario del Ayuntamiento, Moisés Ríos Pérez, y el propio González Naranjo. A unos metros se encuentran al menos una docena de trabajadores de Jumapam. También hay vecinos que han acudido para escuchar y plantear sus inconformidades.

El aire acondicionado pierde contra el número de personas reunidas. Pero la tensión se queda ahí.

La comparecencia continúa bajo las reglas del formato. Los regidores Jesser Martínez Otero, Wendy Barajas Cortés, Martín Ochoa López, Mi-Lay Quintero Beltrán y Felipe Parada Valdivia toman la palabra. Tres minutos para cada intervención. Algunos consumen el tiempo completo y más, otros dejan correr menos el reloj.

La advertencia de Chollet ha quedado allá al inicio de las intervenciones de los regidores.

BOLITAS Y PALITOS

González Naranjo no entra al terreno de la confrontación. No responde al mismo tono. Su manera de hablar es pausada. Incluso cuando los reporteros acercan las grabadoras a su rostro para capturar sus respuestas, el gerente mantiene una expresión contenida. Es de esos funcionarios cuya voz parece transitar siempre por el mismo carril, sin importar si enfrente hay una pregunta incómoda, una crítica, un reclamo, una burla.

Explica los problemas con paciencia. Casi como quien desarma una máquina para mostrar pieza por pieza cómo funciona. Como quien explica con bolitas y palitos todos los problemas. Sobre él, sin embargo, pesa otro asunto que ha trascendido más allá de Mazatlán.

A nivel nacional se han difundido señalamientos que lo vinculan con la facción de Los Chapos y que apuntan a una presunta intervención de este grupo en su llegada a la gerencia de Jumapam. El propio secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, declaró públicamente que el caso es investigado por la Fiscalía General de la República.

Aunque hoy los cuestionamientos son más ligeros. Su réplica se concentra en lo que tiene enfrente: los regidores, las quejas ciudadanas, las preguntas sobre el funcionamiento de la paramunicipal y hasta las ironías que aparecen durante la sesión.

Una por una, las atiende. La comparecencia avanza así, entre números y reclamos, entre fugas de agua y fugas de palabras, entre la política institucional y aquello que se dice entre líneas.

OTRA DENUNCIA

El pasado 22 de julio, Mi-Lay Quintero Beltrán, regidora y dirigente de Movimiento Ciudadano, señaló haber recibido amenazas e intimidaciones vía celular. Acusó que la intención fue que no fijara un posicionamiento acerca de un conflicto entre locatarios del mercado Pino Suárez.