Culiacán, Sinaloa.- Seis socavones se han registrado desde el 23 de junio en distintos puntos del malecón de Mazatlán, una infraestructura remodelada durante 2017 y 2018. Una de las posibles causas detrás de estas fallas estructurales podría ser la propia naturaleza del mar y la arena.
Para Arturo Ruiz, profesor e investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), entender los cambios en las playas requiere observar el movimiento de sedimentos, el crecimiento urbano y las intervenciones realizadas en la costa.
“Hay dos procesos en toda la zona costera: uno que se llama erosión… y otro que se llama acreción. Entonces son, digamos, procesos contrarios: por un lado, se pierde playa, por otro se va ganando, y eso es algo natural en todo el litoral”, explicó.
El investigador señaló que estos cambios ocurren de manera natural, pero pueden modificarse cuando disminuye el aporte de arena o se altera su transporte. Los ríos y otros cuerpos de agua llevan sedimentos hacia el mar, mientras que las corrientes los desplazan a lo largo de la costa.
“Si cambiamos el curso de los ríos o los represamos o de plano los secamos, pues deja de haber aporte de sedimentos y ahí cuando comienzan a verse modificaciones aceleradas o atipícas”, dijo.
Aunque el efecto no necesariamente es inmediato, explicó que, con el tiempo, la playa puede dejar de recibir material suficiente para mantenerse.
Construir junto al mar modifica la costa
Ruiz relacionó parte de los cambios observados en Mazatlán con la transformación de los cuerpos de agua y la urbanización de las dunas, que también funcionan como reserva de arena para las playas.
“Se les antojó dar permisos para construir justo en la duna de arena, que es la que también alimenta a las playas”, señaló al recordar sus primeras visitas al puerto, alrededor de 1980.
Recordó que, en ese entonces, ya le llamaba la atención que durante las tardes las olas golpearan las estructuras de edificios en la zona, por dar un ejemplo menciono el hotel El Cid. Esta situación, apuntó, cada vez es más común en estructuras hoteleras ubicadas en la Zona Dorada del puerto.

En 2024, SECTUR realizó un estudio sobre los riesgos del destino, la erosión ya figuraba como un problema a atender.
A esto, se suman la creación de estructura colocadas en el mar para proteger ciertos tramos o generar zonas de oleaje más tranquilo y que podrían ser motivo de alteración en la distribución de los sedimentos.
“Todos los espigones que hay en la zona de playas, que supuestamente es para evitar la erosión por un lado o para proteger una zona de playa, hacen que se erosione más de un lado del espigón y del otro sí se junte la arena”, afirmó.
Como ejemplo, mencionó la marina de El Cid, construida en una zona que anteriormente era una laguna. De acuerdo con Ruiz, las intervenciones de este tipo deben analizarse por sus efectos sobre el movimiento de la arena y las condiciones de las playas cercanas.
Estudios documentan pérdida de playa
Un estudio de vulnerabilidad del destino turístico de Mazatlán, publicado por la Secretaría de Turismo en 2024, documentó una tasa promedio de erosión de 1.08 metros por año durante el periodo analizado. El informe examinó factores relacionados con la dinámica costera y la vulnerabilidad del destino ante fenómenos naturales.
Por su parte, en 2021, Pedro Aguilar, Edgar Mendoza y Rodolfo Silva publicaron en la revista científica Land el estudio Interacción entre la capacidad de carga turística y la compresión costera en Mazatlán, México. La investigación evaluó la relación entre el desarrollo turístico y la llamada compresión costera, un fenómeno en el que la infraestructura limita el espacio disponible para que los ecosistemas litorales se adapten a los cambios naturales.

Zonas con problemas graves de erosión en la costa de Mazatlán.
El artículo identificó una compresión costera de intensidad media en Mazatlán y señaló la necesidad de medidas de gestión a corto y largo plazo. También reportó la falta de un marco legal específico para regular y proteger el uso de las playas y la ausencia de un programa de recuperación y restauración.
Los resultados del estudio abordan la presión del desarrollo turístico sobre la costa e incluso identifica a seis zonas como puntos graves de erosión en la costa: zona de playa cerca de avenida Rafael Buelna, Gutiérrez Najera, malecón, zona de la Marina, Zona Dorada y Arroyo Jabalines.
Ocho metros de playa menos en cinco o seis años
A partir de estudios realizados con otros investigadores, Ruiz dijo que encontraron una pérdida importante de playa en el tramo comprendido entre Valentino’s y Cerritos.
“Lo hemos medido hasta ocho metros de pérdida de playa en un periodo de cinco o seis años”, explicó.
Cabe añadir que, aunque el estudio no comprende la zona de la Avenida Del Mar, puede ayudar a entender que está pasando en ese territorio.
En ese sentido, al preguntarle sobre la remodelación del malecón realizada en 2017 y 2018, que modificó la estructura del paseo costero y la acercó al mar, Ruiz consideró que las obras forman parte de los cambios que deben analizarse en conjunto con el resto de las condiciones urbanas.
“Con estas obras se acercó más de la tierra al mar, es decir, se le robó un cachito más al mar, a la playa, y pues el resto de condiciones urbanas no han sido favorables para su crecimiento”, señaló.
Ruiz recordó que alrededor de 2015, mientras Jorge Abel López Sánchez estuvo al frente de la delegación de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en Sinaloa, fue convocado junto con otros académicos para integrar un comité de conservación y manejo de playas.
Según relató, durante las reuniones se habló de recuperar o reconstituir las playas e incluso se planteó la posibilidad de extraer arena del mar para reponerla en las zonas afectadas.
“Después de que se constituyó el famoso comité del cual formé parte, nunca más volví a recibir comunicación”, afirmó.
El investigador dijo que las propuestas no tuvieron continuidad y que, más de una década después, desconoce si se retomarán acciones para recuperar las playas de Mazatlán. Mientras tanto, los seis socavones reportados este año permanecen como daños en distintos puntos del malecón y mar, pareciera, seguir ganando terreno.

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