Culiacán, Sinaloa.- No había mucho margen para moverse. El largo salón de Cabildo del Ayuntamiento de Culiacán, por aquella sesión, se sintió pequeño, estrecho. Entrar implicaba abrirse paso entre los asistentes. Los secretarios municipales se amontonaban entre los pasillos para acompañar a Ana Miriam Ramos Villarreal, presidenta provisional de Culiacán, en la entrega del segundo Informe de Gobierno de Culiacán.
Era una escena apretada, no solo por la cantidad de personas que intentaban estar presentes, sino por la curiosidad que despertaba el interior del documento. Entre aquellas páginas se retomaban dos administraciones en un solo año de gobierno municipal.
Antes de que el informe llegara a las manos de los regidores, la discusión ya se había abierto.
La síndica procuradora, Itzel Aglaé Núñez Carrillo, cuestionó en dos ocasiones las declaraciones realizadas por la regidora Erika Sánchez. En su primera participación, habló de notas periodísticas y declaraciones emitidas sin realizar una investigación previa, asegurando que es necesario ser responsables con la información que se hace pública.
“Hay que informarnos, compañeras y compañeros. Hay que investigar, hay que pedir la información, hay que hacer bien la tarea”, comentó.
Sánchez Martínez respondió que su información provenía de documentos oficiales de la Comisión de Hacienda y mencionó otras cifras dentro del presupuesto municipal, como lo invertido en propaganda y el gasto en combustibles para mantenimiento.
Después de que el informe había sido entregado oficialmente, Núñez Carrillo volvió a cuestionar las cifras presentadas por Sánchez Martínez sobre el presupuesto municipal. La síndica sostuvo que los datos eran incorrectos y expuso sus propios cálculos sobre el gasto en servicios personales.
Sin embargo, por segunda ocasión, Sánchez Martínez se defendió, pero llevó la discusión a otro terreno, el terreno político, trayendo de vuelta a la mesa del Cabildo a quien, antes que ella, ocupó el lugar de Ana Miriam y que, por acusaciones de Estados Unidos de presuntamente mantener nexos y proteger al Cártel de Sinaloa, abandonó la presidencia.
Juan de Dios Gámez Mendívil
La única presencia de Juan de Dios era su rostro sonriente en aquella pintura que, hasta el primero de mayo de 2026, decoraba la puerta de la oficina presidencial y que ahora posaba al lado de los exalcaldes de Culiacán. Sin embargo, el peso político de su gobierno y la manera en que ahora se responde por su gestión comenzaron a ser cuestionados.
Mientras Ana Miriam tomaba aquel informe entre sus manos, el primero en llevar al frente el nombre de una mujer, en el que se destacaban acciones de pavimentación, infraestructura hidráulica, programas sociales y avances en seguridad, y que buscaba dejar constancia de su paso por el Ayuntamiento y de los resultados de la gestión, la oposición dentro del Cabildo quería dejar en claro que, aun con avances, Culiacán seguía siendo una ciudad afectada por la disputa interna del Cártel de Sinaloa, activa desde el 9 de septiembre de 2024.
Frente a las acciones enumeradas por el gobierno municipal, regidores del PRI, PAN y Movimiento Ciudadano expusieron cifras, hechos y promesas incumplidas que, desde su perspectiva, mostraban una distancia entre el discurso oficial y la realidad de la ciudad.
“Ese es el informe que debemos escuchar”, dijo Guillermina López, regidora del PAN.
Sin embargo, estas críticas eran contrarrestadas por regidores de Morena, como Cinthia Valenzuela; el regidor del partido aliado, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Julio César Chaidez; y el regidor independiente, Jesús Corrales, quienes respaldaron a la presidenta municipal provisional, Ana Miriam Ramos Villarreal, reconocieron las gestiones mostradas en el documento y aseguraron que su labor como regidores debía responder a la ciudadanía y no a intereses políticos.
Mientras la sesión se alargaba y se acercaba a la hora y media, la atención se había desplazado del informe a las respuestas entre los ediles. El documento seguía sobre la mesa, pero la discusión se centraba en la política. Sin embargo, mientras avanzaban hacia el cierre, en defensa de la presidenta municipal, el nombre del alcalde con licencia volvió a ser mencionado.
“Estamos en una sala de Cabildo. No estamos en una fiscalía para dictar culpables o inocentes”, dijo la regidora Leticia Alvarado. “Si ha habido un presidente municipal en esta sala que ha trabajado de la mano con nosotros y con su equipo desde que se inició, ha sido el arquitecto Juan de Dios Gámez Mendívil, a quien pido respeto y que no sea mencionado en cada Cabildo”.
Al concluir la participación de Alvarado, Ana Miriam agradeció, aclaró la voz y preguntó por última vez en aquella sesión:
“¿Alguien más?” Nadie levantó la mano. “Se levanta la sesión”.
Por unos segundos, la sala quedó en silencio. Después, la prensa comenzó a abrirse paso entre la multitud para buscar las últimas declaraciones de la presidenta municipal sobre el informe.

Comentarios
Antes de dejar un comentario pregúntate si beneficia a alguien y debes estar consciente en que al hacer uso de esta función te adíeles a nuestros términos y condiciones de uso.