De acuerdo con el Instituto Nacional de la Economía Social (INAES), que es una entidad de la Secretaría de Bienestar del Gobierno Federal, la Economía Social y Solidaria (ESS) es un conjunto de iniciativas socioeconómicas y culturales que se sustenta en un cambio de paradigma productivo basado en el trabajo colaborativo de las personas y la propiedad colectiva de los bienes. Se trata de una manera diferente de hacer economía, un modelo cuya característica principal es la propiedad colectiva (todos son dueños), es decir, los socios centran su acción en el trabajo colaborativo, buscando un equilibrio entre resultados económicos y objetivos sociales. La gestión es autónoma y transparente entre todos los miembros y no está ligada directamente con el capital o aportaciones de cada socio, sino al bienestar en conjunto. El modelo puede ser aplicado a cualquier tipo de empresa o iniciativa.

También son características de la ESS la democracia para la toma de decisiones, la propiedad colectiva, la distribución equitativa de beneficios entre sus integrantes, el empoderamiento de las personas, la orientación ética de la actividad productiva, la primacía de la cooperación frente a la competencia, la preocupación preferente por las personas y colectivos más necesitados, el respeto medio-ambiental, la focalización en la generación de empleo, la atención destacada al entorno local y la vocación de trabajo al servicio del bien común. Pero, además, las empresas y emprendimientos con una lógica de economía social tienen la responsabilidad social de ser rentables y económicamente sostenibles. Es decir, aunque la ESS suele ser confundida con una economía exclusiva para los colectivos más vulnerables, lo cierto es que es una opción para todas las personas y los proyectos que pone en práctica deben ser viables y sostenibles desde el punto de vista técnico y económico.

Las empresas que asumen alguna de las diferentes formas de economía social, son consideradas el Sector Social de la Economía. Este sector está conformado por los Organismos del Sector Social de la Economía (OSSE), señalados desde 2012 en la Ley de Economía Social y Solidaria (LESS) y que son los ejidos, comunidades, organizaciones de trabajadores, sociedades cooperativas, empresas que pertenezcan en forma mayoritaria o exclusivamente a los trabajadores y en general todas las formas de organización social para la producción, distribución y consumo de bienes y servicios socialmente necesarios. De las distintas modalidades o formas que puede asumir la ESS, el cooperativismo es una de las principales formas de organización. Es importante señalar que existen prácticas y herramientas de la Economía Social y Solidaria en todos los campos del ciclo económico, tanto en la producción como en la distribución, la financiación y el consumo.

Aunque de manera formal las primeras organizaciones de ESS se ubican a la mitad del siglo pasado, lo cierto es que la Economía Social tiene su origen en el asociacionismo obrero del siglo XIX; cuando los obreros se organizaron y surgieron las primeras cooperativas y sociedades mutualistas de la era moderna, ante la degradación de las condiciones de vida, y el desempleo que generó la Revolución Industrial. Es importante tener presente que este tipo de organizaciones surgieron con el objetivo de dar respuesta a las carencias y necesidades de una parte de la población que no eran satisfechas por el mercado ni por el Estado. Fue en los años setenta del pasado siglo cuando se empieza hablar de Economía Solidaria como un modelo económico con una visión global de transformación social, constituyendo una forma de combatir la pobreza, la desigualdad y la ausencia de respeto por el entorno.

Aunque las empresas del Sector Privado y las del Sector Social, de las que estamos hablando, tienen propósitos diferentes, resulta interesante una comparación entre ambas a efecto de distinguir el comportamiento y la influencia que tienen en variables clave. Un estudio realizado en España en 2023 revela que las empresas de la ESS contribuyen más a la creación de empleo inclusivo, ya que ellas incorporan en mucha mayor medida que la economía mercantil, colectivos de trabajadores/as con dificultades específicas de acceso al empleo como mujeres mayores de 45 años, personas mayores de 55 años, personas con discapacidad, personas en situación o riesgo de exclusión social y personas de baja cualificación. Además, en las empresas de la ESS es mayor la estabilidad en el empleo y es menor la dispersión salarial, es decir, los niveles salariales son mucho más igualitarios.

Adicionalmente, las empresas de la ESS ofrecen mayores niveles de igualdad en las empresas (las diferencias salariales entre hombres y mujeres son menores y, existe más diversidad en la dirección, con una mayor incorporación de mujeres y personas con discapacidad) y existe una mayor disposición a ofrecer primeras oportunidades laborales. Las empresas mercantiles y las de la ESS se distinguen también porque estas últimas se ubican en ciudades intermedias y zonas rurales. Así, la Economía Social mejora la competitividad de las economías rurales a través del desarrollo de las potencialidades económicas, como es el caso de su contribución en las ramas agroalimentarias; y de una oferta de servicios de cuidados y educativos, vital para frenar la pérdida de población.

En el mismo sentido, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) pone especial atención sobre la importancia y la aportación de las empresas de la ESS. Considera que la economía social ofrece oportunidades para el empoderamiento y el emprendimiento juvenil mediante formación, mentoría y experiencia práctica en entidades de la economía social, como las empresas sociales. Por otra parte, las mujeres aportan una proporción significativa de la fuerza laboral de la economía social, representando más del 60% en muchos países de la OCDE y otros. Esto destaca parcialmente la alineación de la economía social con sectores tradicionalmente asociados con el cuidado y el apoyo comunitario (por ejemplo, educación, cuidado infantil, servicios domésticos y personales), donde las mujeres han desempeñado históricamente un papel importante. Para la OCDE, la promoción de ecosistemas de ESS propicios y personalizados puede contribuir significativamente a liberar todo el potencial de la economía social y solidaria para abordar la informalidad y sus impactos, y brindar soluciones para apoyar la transición de la informalidad a la actividad y el trabajo formales en numerosos sectores.

La OCDE reporta que México tiene 15 mil 705 unidades económicas que forman parte de las entidades de la ESS. Señala que las unidades económicas y productivas generaron casi 4.4 millones de empleos en 2018, lo que representa el 10 por ciento del empleo total. Reporta también que las mujeres representaron el 19.2 por ciento del empleo en la economía social y solidaria, y que la contribución de la ESS al PIB fue del 1.6 por ciento en 2018.

De acuerdo con la OCDE, en México, las unidades económicas de ESS son principalmente cooperativas (75.2%) y empresas de economía social (20.7%). El empleo se concentra en las empresas sociales (93.6%) y las cooperativas (5.4%). Por sectores del PIB, la mayor participación de las empresas de ESS se da en la silvicultura y la agricultura.

El Directorio de Empresas Sociales extraído del Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE) edición 2022, elaborado por el INEGI, registró 5 mil 159 unidades económicas que se identifican como Empresas Sociales. En este directorio no se incluyen aquellas identificadas como ejidos o cooperativas escolares.

Las entidades federativas con el mayor número de empresas sociales son Veracruz (514), Chiapas (473) y Sinaloa (422). Si tomamos en cuenta el tamaño de las economías estatales, encontramos que Baja California Sur (63), Tabasco (34) y Sinaloa (31) son los estados con el mayor número de empresas sociales por cada 10 mil empresas en la entidad. 

Las empresas dedicadas a la Pesca y captura de peces, crustáceos, moluscos y otras especies (36.5%), Pesca de camarón (10.5%) y las Cajas de ahorro popular (9.1%), son las actividades económicas con mayor presencia en el total de las empresas sociales. Por su tamaño, las más frecuentes son las que incluyen de 0 a 5 personas (32.4%), de 11 a 30 personas (30.4%) y de 6 a 10 personas (16.4%). Cerca del 21 por ciento son empresas sociales en las que participan más de 30 personas.

De las 422 empresas sociales que hay en Sinaloa, la mayor parte están en los municipios de Ahome (45.7%) y Guasave (8.8%). En importancia le siguen Navolato (5.9%), Angostura (5.7%), Mazatlán (5.5%) y Culiacán (5.0%). En el estado, poco más del 95 por ciento de las empresas sociales se dedican a la Pesca y captura de peces, crustáceos, moluscos y otras especies (45.0%), la Pesca de Camarón (40.3%) y, la Camaronicultura (5.2%). Con menores participaciones destacan también aquellas cuyas actividades tienen que ver con el Comercio al por menor en tiendas de abarrotes (1.7%), Asociaciones y organizaciones civiles (1.2%) y, Asociaciones, organizaciones y cámaras de productores, comerciantes y prestadores de servicios (1.2%). Por su tamaño, la mayor parte opera con la participación de 11 a 30 personas (46.0%), de 31 a 50 personas (16.6%) y de 51 a 100 personas (12.1%). Esto significa que en el 75 por ciento del total de las empresas sociales en la entidad colaboran de 11 a 100 personas.

Como se puede apreciar, las posibilidades que brinda el sector social son muy amplias y los beneficios que ofrece están todavía subaprovechados. En México y en América Latina, la ESS se relaciona fundamentalmente con las actividades primarias y su aprovechamiento se da principalmente en las zonas rurales. Pero en Europa, por ejemplo, existen los llamados grupos de consumo que son grupos autogestionados de consumidores que se organizan para comprar directamente a los productores locales productos alimenticios de producción ecológica, evitando intermediarios. En el ámbito de los servicios financieros, existen proyectos de banca ética, cooperativas de servicios financieros, comunidades autofinanciadas basadas en la confianza y otras herramientas de financiación colectiva como son las numerosas plataformas de crowdfunding que es un método para recaudar fondos para proyectos o negocios mediante pequeñas contribuciones de un gran número de personas como una alternativa al financiamiento tradicional de bancos o instituciones financieras.

En Sinaloa (como en otros muchos estados del país) estas iniciativas (ni siquiera las tradicionales) no se han implementado estratégicamente  en los municipios de la región de los altos, ni en las zonas marginadas de las ciudades intermedias que existen en la entidad. Ahí existe el espacio propicio para implementar algunas de las modalidades que contempla la ESS como una forma de atender el rezago económico y social existente.

Para un mayor impulso a la ESS se requiere de una mayor difusión de las alternativas que se ofrecen desde esta otra visión de la economía. Resulta conveniente también tomar en cuenta las recomendaciones hechas por el INAE en el estudio PERSPECTIVAS DE LA ECONOMÍA SOCIAL-SOLIDARIA EN MÉXICO Y OPORTUNIDADES PARA LAS COOPERATIVAS DE IMPULSO EMPRESARIAL presentado en 2022. Estas se refieren a la necesidad que existe de reivindicar a la Economía Social-Solidaria dentro de un sector económico propio, o bien, definirlo dentro del marco del tercer sector; es decir, dentro del sector social. Se observa como un área de oportunidad importante para las cooperativas de prestación de servicios profesionales empresariales (Cooperativas de Impulso Empresarial) la redefinición de conceptos y términos propios de la ESS, pues se considera que podría ser esta acción un parteaguas en la apropiación del concepto y, sobre todo, de la lógica de la Economía Social-Solidaria entre las organizaciones y emprendimientos a los que se busca llegar. Finalmente se exhorta a crear los mecanismos y herramientas necesarias para medir, cuantificar, proteger y fortalecer a las entidades que se asocian bajo la lógica de la ESS.

Referencias

https://empresas-economiasocialysolidaria.com.mx/directorio/

https://www.gob.mx/inaes/articulos/a-que-nos-referimos-cuando-hablamos-de-economia-social?idiom=es

https://www.oecd.org/en/topics/social-economy-and-social-innovation.html

https://www.economiasolidaria.org/recursos/biblioteca-la-economia-social-y-solidaria-una-economia-para-las-personas/

INAES (2022). PERSPECTIVAS DE LA ECONOMÍA SOCIAL-SOLIDARIA EN MÉXICO Y OPORTUNIDADES PARA LAS COOPERATIVAS DE IMPULSO EMPRESARIAL. SECRETARIA DEL BIENESTAR. CDMX.

CEPES (2023). ANÁLISIS DEL IMPACTO SOCIOECONÓMICO DE LOS VALORES Y PRINCIPIOS DE LA ECONOMÍA SOCIAL EN ESPAÑA. Realizado por Abay Analistas Económicos, S.L.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO