Antes de que termine el año, los partidos políticos definirán varias candidaturas que serán postuladas en el proceso electoral en 2027. No se trata de una sucesión adelantada, como algunos quisieran verla; es más bien el fin natural de un sexenio, para el caso sinaloense complicado por las vicisitudes de una guerra imposible de resolver con diplomacia.

Para el caso, la sucesión del Ejecutivo estatal será la candidatura eje. Sobre tal definición orbitarán todas las demás, -diputaciones federales y locales, alcaldías, regidurías y lo que se tenga por repartir-, la definición pasará por una serie de negociaciones, algunas del orden local, pero las más importantes del orden nacional.

En lo local, es muy pronto para dibujar alianzas partidistas, esas se verán dentro de los temas nacionales. Es muy probable que el PAN y el PRI no jueguen juntos, y no sabemos que ala se hará de mayorías al interior del Movimiento Ciudadano, las que pugnan por la individualidad como en la elección pasada, o las que promueven alianzas estratégicas en entidades federativas y municipios clave.

En el PAN nacional, la apuesta es por la renovación de los liderazgos locales desde las siglas blanquiazules. Los operadores políticos del CEN tienen la tarea de buscar y convencer en los estados a perfiles ciudadanos, de organismos camarales, empresariales o académicos para participar como candidatos y candidatas “ciudadanos” bajo las renovadas siglas del PAN. El gran problema radica en que los viejos caciques locales, dueños del padrón y por ello de los consejos políticos, repartirán candidaturas y se quedarán, como es costumbre, con las anheladas plurinominales.

En el PRI no hay incógnita: candidaturas para quienes juren lealtad a Alito Moreno; los que sigan la línea nacional inscribirán su nombre en las boletas. En Sinaloa no se esperan sorpresas, la candidatura será un símil de la anterior boleta al senado, aun a sabiendas que, al repetir candidatos se repetirán los resultados. El PRI en Sinaloa no jugará a ganar, Alito busca mantener vivas sus tropas y acomodados sus cuadros en las trincheras plurinominales de cara a 2030.

El propio Partido Verde Ecologista no tiene definido si jugará en alianza con Morena en los 17 estados donde se renovarán gobernaturas. Hoy los verdes mantienen clara su postura de no soltar San Luis Potosí, la única entidad que gobiernan “solos”, y en Guerrero quieren abanderar a Salgado Macedonio. Aquí en Sinaloa “los del tucán”, trabajan en una estructura hormiga, poco a poquito han acercado cuadros importantes en los municipios del norte, centro y sur. Tomaron del PAN, del PRI, del PT y de Morena. La dirigencia estatal tiene encargada la tarea a un par de operadores que están cumpliendo y en algunos casos duplicando las metas. Tal como sucedió en Quintana Roo, Chiapas y Jalisco, los verdes se preparan para competir, solos —o preferentemente en alianza—, en uno de los municipios grandes de Sinaloa. 

El Partido del Trabajo intentará aliarse con Morena a costa de todo, el partido de la estrella solitaria se ha convertido en una verdadera rémora de la 4T, de los aliados al gobierno, es el que menos votos atrae a la urna y uno de los que más espacios exige al momento de repartirse las candidaturas. En Sinaloa las disputas locales parecen haber concluido, pero el partido no crece, perdieron valioso tiempo peleando entre ellos. El reto para 2027 será mantenerse vivos y no perder el registro local. 

Mientras tanto el PAS es una incógnita mayúscula, algunos apuntan que está en proceso de “desguace”, palabra utilizada en los astilleros para referirse a las acciones de “desarme” de barcos o buques. Tal como en los cementerios náuticos africanos, nada se desperdicia, lo que sirve se va para reemplazar piezas de otros navíos y lo que no, se corta y acumula para el kilo. Así pasará con el Partido Sinaloense, fuentes universitarias han compartido con este columnista que, en el marco de la “reingeniería financiera”, el partido no es una prioridad. Por ahora no hay instrucción al respecto, pero los que conocen la política universitaria, ven cercano el fin de ese proyecto político-electoral. 

El 2026 será el año de las definiciones y todos los ojos apuntan a la definición interna del Movimiento de Regeneración Nacional, la precandidata o precandidato que se convierta en el abanderado de Morena en Sinaloa, tiene prácticamente en la bolsa la próxima gobernatura. La tensión en los equipos arrecia, los golpeteos internos no se hacen esperar. En los próximos meses habrá ajustes y reajustes en los grupos políticos, se romperán viejas lealtades y se formarán nuevas alianzas. La definición de la candidatura en Sinaloa no será una decisión fácil, todos los factores juegan, pero sin duda entre noviembre y diciembre, la decisión estará anunciada.

¿Habrá rebeldías? Luego le seguimos…

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