M.C. María del Refugio Manjarrez Montero
Vicepresidente del Colegio de Economistas del Estado de Sinaloa.
Los indicadores económicos más recientes muestran que la economía mexicana atraviesa una etapa de ajuste moderado, caracterizada por un menor dinamismo en el empleo y un crecimiento heterogéneo entre regiones, mientras los salarios reales mantienen un comportamiento relativamente favorable. Con base en lo descrito, obliga a una lectura cuidadosa de la coyuntura económica.
Para iniciar el análisis, en noviembre de 2025, el Índice Global de Personal Ocupado de los Sectores Económicos registró una reducción mensual de 0.1 % y una caída anual de 0.9 %, lo que confirma una desaceleración gradual del empleo en sectores clave como la construcción, las manufacturas, el comercio y los servicios privados no financieros; además, destaca particularmente el retroceso en la contratación de personal en empleos flexibles o temporales, al preferir no asumir nuevos compromisos laborales (IGPERSE, 2026).
Mientras que las remuneraciones reales presentaron una evolución más estable; según el Índice Global de Remuneraciones Medias Reales reportó un crecimiento anual de 2.4 %, pese a una ligera contracción mensual, lo que sugiere que los ingresos laborales han logrado mantenerse por encima de la inflación (IGPERSE, 2026). Sin embargo, este avance ocurre en un contexto de menor generación de empleo, lo que limita su impacto sobre el bienestar agregado.
Desde una perspectiva regional, el Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal muestra que durante el tercer trimestre de 2025 la economía nacional registró un crecimiento débil, con diferencias significativas entre entidades federativas (ITAEE, 2026). Algunas regiones mostraron avances relevantes, mientras que otras presentaron contracciones.
En el caso de Sinaloa, la actividad económica creció 0.4 % trimestral, pero registró una caída anual de 0.8 %, reflejando una recuperación frágil y dependiente de sectores primarios y agroindustriales (ITAEE, 2026). Este desempeño es consistente con una estructura productiva vulnerable a cambios climáticos, presiones de costos y restricciones de inversión.
Con base en los datos se puede enunciar que la economía aún se mantiene a flote, aunque con menor impulso. El debilitamiento del mercado laboral y las diferencias regionales dejan claro que sostener el crecimiento requerirá algo más que estabilidad: será necesario fortalecer la inversión productiva y crear empleo formal para evitar que la desaceleración se profundice.

Comentarios
Antes de dejar un comentario pregúntate si beneficia a alguien y debes estar consciente en que al hacer uso de esta función te adíeles a nuestros términos y condiciones de uso.