¿Qué es aquello por lo que podríamos morir? Eso que hace soportar el ninguneo, la indiferencia y la soledad antes que decirlo. Aquello que nos despierta con la misma pesadilla todas las noches, y que, por ocultarlo, somos capaces de comportarnos como patanes con quien más nos quiere. Podemos soportar humillaciones y desprecio, tolerar el dolor que produce en la mente y en el cuerpo, aguantar la náusea y el tormento que puede terminar en la locura…eso que hace morir poco a poco antes de mostrarla al mundo. Todos los días juramos en su nombre y exigimos que otros lo hagan; si no lo hacen los llamamos falsos hipócritas. Tan valioso es que nos hace caminar y continuar por vida y nadie podría notarlo; sin embargo, es algo que quema por dentro y no estamos dispuestos a compartir con nadie.
El monstruo le hace la pregunta y él no responde. Lo visita todas las noches a la misma hora, 00:07 hrs. Él ya no sabe si es una pesadilla más o si las ramas del tejo toman la forma de un gigantesco y temible monstruo; además le habla y le quiere contar historias. Él está tan afligido y metido en cosas verdaderamente importantes como para que un monstruo, por terrorífico que parezca, le quiera venir a contar historias estúpidas y aburridas. El monstruo le dice que sólo le contará tres historias y él deberá de contarle una cuarta; no cualquier historia, sino su verdadera historia. Se extraña que en el colegio le hayan encargado lo mismo de tarea: escribir la vida. «no piensen que no han vivido lo suficiente como para no tener una historia que contar», les había dicho su maestra; casi lo mismo de lo que hablaba el monstruo. Pero él no tiene cabeza, está sumamente triste por la enfermedad de su madre; un cáncer que la va debilitando día con día; para colmo la abuela llega para instalarse unos días en casa. En su primera aparición, el monstruo se enfurece porque lo cuestiona y le pregunta qué quiere y quién es. El monstruo lo eleva al aire y con una risa diabólica lo acerca a uno de sus ojos y le grita: «soy todo lo que no está domesticado y no se puede domesticar. Soy esta tierra salvaje y he venido por ti».
Las historias son criaturas salvajes. Cuando las sueltas, ¿quién sabe los desastres que puedan causar?, dijo el monstruo y empezó a contarle la primera historia; esa de cómo había derrocado a sus enemigos. Él se interesa y piensa que quizá eso le pueda ayudar a deshacerse de su abuela. Pero la historia va mucho más allá, trata de una reina malvada y de cómo se encargó de desaparecerla de la tierra. El final parece tan injusto que el monstruo le dice: «muchas cosas que son verdad parecen falsas… así que no siempre hay un bueno o un malo, casi todo el mundo está en un punto intermedio. A veces la gente necesita mentirse a sí misma». Él lo escuchaba y pensaba que la historia era muy injusta con el príncipe. «siempre hay que escuchar con escepticismo la justificación de los hombres que matan», había dicho el monstruo.
Esta historia se trata del libro Un monstruo viene a verme, no me canso de recomendar esta novela. En tres historias terroríficas, el monstruo le enseña al niño (y a quienes la lean) a vencer la peor pesadilla, esa de la que no se habla ni consigo mismo. La trama que hace Patrick Ness, autor, es tan bella y cargada de símbolos que la fuerza que muestra en cada historia va dando una respuesta a la atormentada vida. El monstruo nos enseña que lo que parece más sencillo es por lo que estaríamos dispuestos a morir. Hasta que gritemos la verdad es que podremos soltar las ataduras y dormir tranquilos.
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