Plataformas como TikTok generan cada día alrededor del mundo decenas de plantillas, audios, o tendencias que serán replicadas dentro de los videos creados por sus millones de usuarios a través ediciones de baja producción en un formato de corta duración.

En México ha tomado forma una moda entre los creadores de contenido bajo el nombre de «Ojitos Mentirosos», en la que sus participantes, portando maquillaje maquillajes de payasos centrados en el blanco, negro, azul y rojo, se graban en distintos escenarios de la cotidianidad urbana al ritmo de la canción interpretada por Tropicalísimo Apache.

Desde puestos de mercado abarrotados, estaciones de metro semi iluminadas y calles concurridas por personas ocupadas en sus rutinas diarias.

Y aunque el tema en cuestión no aparece en la película del año 2019 «Chicuarotes», se le señala como la principal fuente de inspiración para esta tendencia.

Bajo la dirección de Gael García Bernal, nos presenta el día a día de dos jóvenes que, ante la frustración por no ganar suficiente dinero como payasos en el transporte público, comienzan a adentrarse en una serie de crímenes menores cuya escala comienza a aumentar.

Y aunque se han presentado algunos casos en dónde se utiliza este «trend» para emular casi a la perfección la atmosfera de la película o incluso hacer denuncia ante problemáticas sociales, usuarios de Tiktok no han tardado en señalar a «influencers» que parecen solo buscar un artilugio estético con el cual monetizar, aunque no se cuente con un mensaje valioso por compartir.

¿Debemos culpar al algoritmo por premiar a quién replica los patrones en tendencia dentro de la plataforma? ¿A los «influencers» por su falta de creatividad de comprensión total a las temáticas que asimilan en sus videos? No totalmente. Señalarlo no es inadecuado, pero también debe realizarse un ejercicio de introspección como consumidor.

El entretenimiento, por sencillo o vano que pueda parecer, no es reflejo solo de quién lo crea. También de quién lo consume. Quizás sea momento de, como espectadores, detenernos a reflexionar sobre los personajes a quiénes seguimos en redes sociales.

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