La política no la hacen únicamente los partidos políticos, no nos confundamos con eso, la política la hacemos todas y todos los integrantes activos de la sociedad. Los partidos políticos solo son vehículos para llegar a tener la oportunidad de competir en puestos de elección popular dentro de los diferentes niveles de gobierno.
Mas sin embargo una cosa es el objetivo de las instituciones y otra distinta es su realidad. Con el paso del tiempo los partidos políticos han venido a ser cooptados no solo por un grupo con metas y valores comunes como debería de ser, si no por individuos con intereses personales que utilizan al partido, violando todo principio para lograr sus fines individuales a costa de los objetivos mismos del partido que hasta los convierten en un negocio personal o familiar.
Esto no solo pasa en los partidos políticos, también sucede en los organismos “autónomos”, como cámaras, asociaciones, consejos y diversas instituciones gremiales, educativas, políticas, económicas, religiosas, etc. en las cuales algunos personajes con intenciones egoístas ven como un campo fértil que no dudan en quererlo aprovechar para sus fines personales. Y esto es común que suceda. Lo que no debería de ser común es que una vez que sean claras las intenciones de estos dirigentes, el resto de los integrantes les permitamos aprovecharse del organismo y que no les digamos nada, peor aun que los validemos dándoles es estatus que portan pero que no se merecen.
Ha sido vergonzoso ver en la ultima semana una complicidad descarada de algunas organizaciones por abonar al falso discurso de que en esta ciudad no pasa nada y estamos “perfectamente bien”, organizado eventos de exposición nacional e internacional en el peor momento posible, cuando estamos pasando por una de las peores crisis económicas, humanitarias, de violencia en la historia de Sinaloa.
Mientras las calles están llenas de elementos militares fuertemente armados y al mismo tiempo nos enteramos de que la violencia no para se les ocurre organizar eventos como: el “Encuentro de Negocios y Franquicias”, el “Carnaval de Mazatlán”, la “Expo Agro Sinaloa”, el lanzamiento de la marca “Culiacán” y hasta algunos personajes políticos que andan encampañados.
¿A quien le parece buen momento para traer potenciales clientes y/o inversionistas de fuera a que conozcan el caos que vivimos día a día? ¿Acaso no es muy riesgoso que algún visitante sea afectado por alguna causa violenta? ¿Si eso sucediera, abonaría o perjudicaría a la causa común que queremos lograr que es la reactivación económica de la ciudad? ¿No será mejor esperar a mejores momentos para realizarlas y enfocar nuestras fuerzas y recursos hoy en día a solucionar el problema?
Habrá algunas personas bien intencionadas que asisten, organizan y promueven este tipo de eventos explicando que no podemos quedarnos cruzados de brazos, que algo tenemos que hacer para salir delante de esta crisis, que hay que ver al futuro. Y esta bien pero antes de ver el futuro hay que ver el presente, asimilarlo, comprenderlo, reconocerlo y después podemos buscar estrategias para pasar del presente en el que estamos hacia el futuro que queremos. Esa es la mejor forma de corregir el rumbo, aprender del pasado, aplicarlo en el presente para transitar al futuro deseado.
Pero es evidente que la gran mayoría de los intereses por realizar este tipo de exposiciones es meramente para lograr objetivos personales de unos cuantos. Simular que todo esta en orden, obtener beneficios económicos para unos pocos y colgarse medallas que no les corresponden.
La simulación hace daño solamente cuando los demás hacemos como que les creemos. Si solo murmuramos y no alzamos la voz, si admitimos y no señalamos, si participamos como comparsas en lugar de rechazarlo, si nos volteamos a otro lado en vez de afrontarlo. Evidenciemos lo que hasta hoy solo son secretos a voces. No permitamos que se aprovechen de nuestras instituciones y nuestros recursos para además transitar en sentido contrario de hacia donde queremos llegar. Hay que hacer valer nuestro poder colectivo como ciudadanos. No nos dejemos vencer por unos cuantos.
La mayoría de estos “falsos lideres” solo buscan un par de cosas: beneficio económico personal o prestigio. No hay que darles ninguna de las dos y punto. Pero mientras encuentren en estos organismos una mina de oro que pueden explotar sin restricciones, esta clase de personas seguirán llegando por montones.

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