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María Julia Hidalgo

Reflexiones

Zona chilanga: Esas manos

Vi las manos pálidas, allí, boca arriba y no tuve el valor… sentí impudor. Tapé mi boca con las mías… sólo fui capaz de ponerles una flor.

Reflexiones

Zona chilanga: ¿Y si regresa esta noche?

Si al leer esta nota no ha pasado el domingo 8 de septiembre, 12:00 hrs, puedes asistir a la librería U-Tópicas, en el mero centro de Coyoacán, y escuchar de viva voz lo que Martha Aguilar nos cuenta en sus historias.

Reflexiones

Zona chilanga: Volver…

Esperó el día. Alguien le contó de qué se trataría el encuentro y no terminaba de entender que dispusieran sillas que habían pertenecido a los encumbrados; que habría textos nostálgicos, pero también provocadores.

Reflexiones

Zona chilanga: Un día común

Arrancaban las Olimpiadas en París, presumían chapuzones en el río Sena. Anunciaban la detención del capo de capos, dieron muerte a un político y ex rector universitario, profanaron una tumba…

Reflexiones

Zona chilanga: En el agua clara…

Nada más atractivo para los turistas que ver convertido el Sena en una gran alberca. Habría que ver si cualquier mortal podrá zambullirse o tendrá que portar el carnet deportivo.

Reflexiones

Zona Chilanga: Los caminos de la vida…

Ella que sólo conocía la ruta del camión que la llevaba al hospital cada que le venía una crisis, ahora cruzaba el charco y estaba frente a la torre Eiffel, recorriendo catacumbas, cementerios, comiendo croissant y compartiendo experiencias con sus lectores en librerías chic de París.

Reflexiones

Zona chilanga: Padres

Que la vida de cada padre se hinche con el amor de sus hijos y que la nuestra se impregne de alegría. Que seamos su pletórica sonrisa.

Reflexiones

Zona chilanga: Filósofos callejeros

Cuchicheaban que lo habían visto caminar solo por las noches, sin ton ni son. A partir de entonces, decidí acompañarlo. Me le uní a mi amigo.

Reflexiones

Zona chilanga: Este 2, vende caro tu voto, aventurera

Quiero que dejen de reproducirme espectaculares con modelos sonrientes en cada esquina, que dejen de bombardearme con su bienestar de cajita.

Reflexiones

Zona chilanga: Ya no

Ellos siguieron con su música, yo continué con mi silencio. Sentí la fragilidad. Después de varios caminos y torpes tropezones, ahora, sin dilemas, sé donde quiero estar.