Por Sheila Arias

Mazatlán.- En una amplia terraza, a metros de peceras y estanques que albergan diversas especies marinas, se acomodó el banquete, mesas, equipo de sonido y a los invitados para la fiesta privada, la del director de Relaciones Públicas del nuevo Gran Acuario “Mar de Cortés” quien dispuso del recinto turístico más grande de América Latina, para celebrar su cumpleaños. La velada se llevó al interior de la magna obra que costó más de dos mil millones de pesos de recurso público y privado, cuando todavía no estaba inaugurada y nadie más tenía acceso.

El festejo lleno de glamour por los 51 años de Jorge Gómez Llanos, se conoció por fotografías que publicaron invitados y el anfitrión en redes sociales; ahí se vio a funcionarios de Gobierno del Estado; ex alcaldes y ex servidores públicos. 

El cumpleaños agudizó cuestionamientos ciudadanos sobre el verdadero manejo del recinto y la posición de la autoridad frente al proyecto, esto obligó a directivos a revelar que la terraza y otros salones del nuevo Acuario se rentarán para eventos y confirmó la deficiente información pública sobre el proyecto.

El Gobernador, Rubén Rocha Moya, aceptó que el Acuario es privado, lo que ninguna autoridad había reconocido, pero más allá del dicho, la historia da cuenta que el proyecto se concretó en medio de relaciones de familia y poder político.

El Gran Acuario “Mar de Cortés” fue idea del empresario hotelero Ernesto Coppel Kelly; a través de un consorcio, ganó la licitación pública que abrió el Estado como Desarrollador y único beneficiario de la concesión para el aprovechamiento y administración del recinto por los siguientes 30 años; esto mientras su primo, Quirino Ordaz Coppel, fue Gobernador de Sinaloa, hoy es embajador de México en España. Quirino fue la pieza clave.

Hoy que abre sus puertas el Gran Acuario “Mar de Cortés”, es el principal producto turístico de Mazatlán y del Estado con beneficio directo para el sector turístico, gremio al que pertenecen el ex Gobernador y su primo, ambos dueños de hoteles en la Zona Dorada de Mazatlán.

En ese contexto, el recinto, que espera hasta un millón de visitantes al año, pasará a la historia impuesto desde el Estado al que destinaron, sin consultas, 1,099 millones de pesos del presupuesto público.

Relaciones y dinero público a disposición 

Desde que el proyecto surgió en 2013 como una idea, Guillermo Zerecero Velo, ha sido el representante y responsable de su difusión; y el mes pasado expuso ante empresarios de Coparmex Mazatlán cómo se concretó el gran complejo, ahí dio a conocer que la idea original fue un museo y poco a poco se convirtió en un proyecto que echó a andar la maquinaria institucional para hacerlo realidad.

“Ernesto Coppel y yo nos encontramos y me dice quiero hacer un museo, quiero promover que exista un museo en Mazatlán porque los museos nos ayudan para que las familias lleven a sus hijos a conocer la cultura; además un museo es un atractivo turístico, los turistas que llegan a la ciudad buscan museos y no tenemos un gran museo… Hay que hacer un museo chingón”, sostuvo. 

A partir de entonces buscaron los primeros apoyos con otros empresarios; más tarde integraron el Fideicomiso Unión Mazatlán.

El proyecto tomó forma siguiendo la idea de Coppel Kelly y en ese proceso se gestó la idea de construir un nuevo Acuario y un Parque Central, esto garantizaría la estancia del turista por más días en Mazatlán. 

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Entre 2014 y 2016 los empresarios promovieron el proyecto ampliado con autoridades de Gobierno, su objetivo era gestionar apoyo de recurso público. En ese periodo lo presentaron al Alcalde de Mazatlán, Carlos Felton González; y al Gobernador, Mario López Valdez, de la gestión lograron 12 millones de pesos para estudios; Coppel Kelly aportó otros 140 millones

Con estudios iniciales en marcha, la búsqueda de apoyo se fortaleció y en 2017 llegó la oportunidad. Los empresarios llevaron el proyecto al nuevo Gobernador, Quirino Ordaz Coppel, ahora en otro contexto: Quirino es mazatleco y primo de Coppel Kelly, son familia.

El apoyo fue inmediato, la propuesta de Gobierno del Estado fue usar un esquema de Asociación Público Privada para gestionar con mayor facilidad recursos federales; después lo integró al Plan Estatal de Desarrollo.

El Gobernador no titubeó y dirigió todos los esfuerzos a la idea de su primo.

Actas del Registro Público de la Propiedad, en poder de este medio, revelan que entre febrero y octubre de 2017 el Estado compró los terrenos necesarios para el nuevo Acuario y el Parque Central; en total seis polígonos de los fraccionamientos Palos Prietos y Tellerías por un monto de 196.5 millones de pesos. 

Con todo el respaldo oficial, lo siguiente fue conseguir el presupuesto.

El Estado comenzó gestiones desde 2017 y logró dos convenios financieros, uno por 178.3 millones de pesos de recurso del Fondo Nacional de Infraestructura y 400 millones 790 mil pesos, del Programa Regional Turístico Sustentable y Pueblos Mágicos (Prodermágico), éste último como “apoyo no recuperable”. Todo el presupuesto se destinaría directo al nuevo Acuario.

Con los terrenos en poder del Estado y el presupuesto asegurado, siguió el concurso de las obras. El Gobernador, Ordaz Coppel, fue clave para avanzar sin trabas con todo el respaldo institucional. 

Lo primero que licitó el Gobierno del Estado fue el Parque Central, la obra se proyectó en el mismo lugar que ocupaba el Bosque de la Ciudad, un importante pulmón natural con más de 30 años de historia, refugio de aves y distintas especies de animales; y símbolo de identidad del mazatleco. De nada sirvieron protestas de grupos ambientalistas por defenderlo, el Bosque fue tomado para integrarlo al proyecto. 

Zerecero Velo aseguró que se trató de un rescate de la zona, que había alta contaminación, que realizaron estudios minuciosos de flora y fauna; y que liberaron especies con supervisión de autoridades federales, de eso hay poca evidencia pública. El Consejo Ecológico de Mazatlán, desde el principio, se opuso al proyecto en esa zona y denunció de manera pública que el espacio era reserva natural declarada desde 1979, pero su denuncia, como la de otros ciudadanos, no prosperó, el proyecto obtuvo los permisos federales necesarios y avanzó.

En sólo un año el proyecto se afianzó en una de las áreas más estratégicas de la ciudad, en el antiguo Bosque de la Ciudad.

“Escogimos este sitio porque está muy bien ubicado, digamos, es el centro urbano de Mazatlán, por eso le pusimos Parque Central, está cerca de las avenidas, escuelas, cerca del Centro, cerca de la Zona Dorada, Centro de Convenciones. Dijimos vamos a hacer ahí el museo”, agregó.

Para el nuevo Acuario como obra principal, el recurso que requerían era de 1,200 millones de pesos, el acuerdo de los empresarios con el Estado fue aportaciones iguales: 50 por ciento de recursos públicos y el resto, lo aportaría un Desarrollador, el que ganara la licitación pública bajo la consigna de “riesgo de capital”. 

Así se pactó. 

Arrancan las obras 

En enero de 2018 la Secretaría de Obras Públicas del Estado abrió la licitación pública OPPU-EST-LP-014-2018 para la construcción del Parque Central con recursos del Plan Estatal de Obra; la empresa Ingeniería de Negocios Sostenibles S.A de C.V., ganó con su propuesta de 174.3 millones de pesos. La inversión final fue 231.8 millones de pesos por otras obras complementarias, así consta en la información entregada por la Secretaría de Obras Pública estatal. 

Ya con el Parque Central en marcha, el 9 de agosto de ese año, la Secretaría de Obras Públicas del Estado abrió la licitación del Nuevo Acuario, ésta se publicó bajo el número APP-925002997-E7-2018 como licitación mixta internacional. 

Zerecero Velo declaró en su charla con empresarios de Coparmex Mazatlán que seis empresas compraron las bases, pero desistieron al verse rebasadas por el alto capital de riesgo y que al final, Coppel Kelly, entró al concurso para evitar que el recurso federal se perdiera.

“Le digo a Ernesto Coppel ‘necesitas ir tú, pon la lana’, ¿cuánto?, 600 millones de pesos”, dijo.

El mes pasado una investigación de El Universal reveló que la licitación para el Nuevo Acuario sólo tuvo un interesado, el consorcio integrado por cuatro empresas: Abequ, S.A de C.V.; Ocean Wise Conservation Association; Constructora Makro, S.A de C.V.; y Operadora Audax S.A.P.I. de S.V., después se integraron y constituyeron Kingu Mexicana S.A de C.V. para firma como Desarrollador del proyecto, su presidente es José Luis Carlos Mogollón Álvarez Morphy, vinculado al grupo Pueblo Bonito, propiedad de Ernesto Coppel Kelly.

La semana pasada Zerecero Velo reconoció abiertamente en el portal Paralelo 23 que el Desarrollador es Coppel Kelly. Esto confirma que el hotelero ganó la licitación de su proyecto, misma que abrió el Estado siendo Gobernador, su primo, Quirino Ordaz Coppel.

El 30 de octubre de 2018 Kingu Mexicana S.A de C.V., firmó el contrato como único beneficiario para la administración, aprovechamiento y concesión del nuevo Gran Acuario por los siguientes 30 años. 

El contrato se formalizó como “prestación de servicios en la modalidad de Asociación Público Privada para el proyecto de diseño, construcción, equipamiento, mantenimiento, operación y aprovechamiento y prestación de servicios del nuevo acuario de Mazatlán”; actualmente el modelo financiero del contrato, donde proyecta las ganancias a futuro y la estimación de visitantes, no es público, la Secretaría de Turismo del Estado lo reservó por considerar información confidencial. Sin embargo, la Secretaría de Administración y Finanzas del Estado, entregó el documento por medio de otra solicitud. 

La construcción del nuevo Acuario “Mar de Cortés” arrancó en febrero de 2019 con la inversión de 578.3 millones de pesos de recurso federal gestionado por el Estado y 600 millones de pesos iniciales que aportó el Desarrollador, fue debido a la pandemia que la inversión privada se elevó a mil 200 millones de pesos.

El proyecto, declaró Zerecero Velo, se impulsó para un beneficio a la ciudad, no como un negocio. 

“El objetivo es mejorar la atractividad de Mazatlán, para enamorar a las aerolíneas, navieras, agencias de viajes; para tener más derrama económica y más ocupación. El turista que se quede una noche más, paga más, taxi, restaurante, artesanías. Siempre planeamos un beneficio para la ciudad… Todo es patrimonio de la ciudad, los terrenos los compró el Gobierno del Estado, la calle es pública, el Parque es público”, dijo.

A la par con el contrato de concesión y los beneficios por la administración y aprovechamiento por los siguientes 30 años, siguieron los registros de marca. Actualmente hay 14 trámites en el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual relacionadas con el nuevo Acuario “Mar de Cortés”, algunas gestionadas por las empresas que integran Kingu Mexicana; y otra por la firma Blau Life, creadora del Acuario Inbursa en la Ciudad de México. En esa lista, Zerecero Velo aparece como otro que tramitó registro en julio de 2022  como  apoderado legal de la marca “Gran Acuario de Mazatlán” para “servicios culturales, educativos y recreativos relacionados con exhibición de especies marinas”.

Un acuario con vínculos familiares

El contrato de la prestación de servicios del nuevo Gran Acuario “Mar de Cortés” se firmó en 2018 sin consultas públicas, ahí se establecieron las condiciones, beneficio y ventaja más para el particular que para la ciudad y los mazatlecos. 

Una copia del contrato en poder de este medio, revela que se formalizó el 30 de octubre de 2018 con el aval de los tres niveles de Gobierno; por el Estado firmó Ismael Carreón Ruelas, subsecretario de Administración; y Mónica Coppel Tirado, subsecretaria de Planeación, Inversión y Desarrollo Turístico, como testigo, prima del Gobernador Ordaz Coppel, y parte del linaje de la familia del hotelero, Coppel Kelly.

Del Ayuntamiento de Mazatlán firmó José Joel Bouciéguez Lizárraga, alcalde y amigo personal del Gobernador. Por Kingu Mexicana S.A de C.V., Ricardo Morayta Martínez, en calidad de representante legal y, de manera indirecta, a nombre del empresario Coppel Kelly.

Por la parte del contrato de cesión de terreno municipal, firmaron el Desarrollador, Kingu Mexicana S.A de C.V., y el Municipio. 

Los contratos se formalizaron sin obstáculos, a la sombra de esa relación familiar.

Todos ponen, no todos ganan 

El contrato para la administración y aprovechamiento del Nuevo Acuario es resultado de la licitación pública internacional mixta APP-925002997-E7-2018 que abrió el Gobierno del Estado y que ganó el hotelero Coppel Kelly.

En ese documento consta que la propuesta del Desarrollador es de una tarifa de 195.6 pesos de entrada general al Nuevo Acuario “Mar de Cortés”, sin embargo esta cantidad quedó obsoleta. Aunque el cobro por el ingreso todavía no es oficial, en febrero pasado, Zerecero Velo, declaró a medios de comunicación locales, que el costo previsto sería entre 260 y 280 pesos, el doble de lo que costaba, la entrada general al viejo Acuario Mazatlán. 

El modelo financiero del contrato revela que, sólo el primer año, el Acuario recibiría unos 580 mil visitantes, pero la estimación quedó rebasada; la Secretaría de Turismo estatal informó en una promoción en la Ciudad de México que las proyección es mayor, el cálculo es de 900 mil visitantes el primer año.

Si se toman de base las 900 mil entradas proyectadas y el cobro promedio de 260 pesos mínimo por entrada, los ingresos estimados al Nuevo Acuario alcanzarán los 234 millones de pesos al año, sólo por entradas. Esta tendencia permite conocer que, el Desarrollador, el consorcio de Coppel Kelly, recuperará la inversión privada de mil 200 millones de pesos en los primeros seis años de operación del “Mar de Cortés”. Después la ganancia será absoluta.

El contrato original cejó al Ayuntamiento de Mazatlán como beneficiario sólo del uno por ciento de estos recursos anuales únicamente por entradas, sin embargo, el 27 de noviembre de 2018, el Alcalde Luis Guillermo Benítez Torres, logró un adendum donde las aportaciones al Ayuntamiento aumentaron a cuatro por ciento. 

Esta modificación permite calcular que, de los 234 millones de ingresos el primer año, por entrada, el Municipio recibiría 9.3 millones de pesos y corresponde al cuatro por ciento negociado, muy por debajo de lo que generaba el viejo Acuario Mazatlán obligado a cerrar para dar paso al nuevo recinto, pues esa misma cantidad que recibirá al año, la alcanzaba en una sola quincena de un periodo vacacional, de acuerdo con sus estados financieros.

El modelo financiero del nuevo Acuario, elaborado en 2018 y anexo al contrato, revela que año con año, hasta el fin de la concesión, el aumento promedio de entradas será de cuatro por ciento; esto incrementará también las ganancias por otros conceptos como venta de alimentos, bebidas, souvenirs y renta de espacios para eventos particulares.

Con esa proyección, el “Mar de Cortés” podría alcanzar ingresos totales cercanos a los 10 mil millones de pesos o más durante el tiempo de la concesión; 96 por ciento de las ganancias serán para el Desarrollador y 4 por ciento, apenas unos 400 millones de pesos, para el Ayuntamiento de Mazatlán. Esto coincide con Guillermo Zerecero Velo quien ha declarado abiertamente que el Municipio recibirá precisamente de 400 a 500 millones de pesos global.

El contrato no obliga al Desarrollador a invertir ningún tipo de recurso en proyectos o programas institucionales que represente desarrollo económico o social de la ciudad, establece que el beneficio será indirecto. El Gobierno federal a través de los proyectos AAP de la Secretaría de Hacienda confirma que las ventajas son transversales, el objetivo es mejorar el atractivo turístico de la ciudad y promover el turismo a través de la ampliación de la oferta de diversión, aprendizaje y cultura de la ciudad para generar impacto positivo que recaerá en la población local, inversionistas, medianas y pequeñas y empresas. 

El Desarrollador, en cambio, tiene beneficios más específicos, uno de ellos es que pagará de Impuesto Predial apenas el 2 por ciento del valor catastral del inmueble, bajo consigna de que al terminar la vigencia del contrato lo que se haya construido en el predio será propiedad del Municipio, con probabilidad de prórroga.

“Serán prórrogas tras prórrogas y por otros 30 años, difícilmente pasará a manos de la ciudad”, así lo consideró el biólogo Pablo Rojas Zepeda, el último director del viejo Acuario Mazatlán. Está convencido que el proyecto es un producto turístico con ganancia directa para empresarios, no para los mazatlecos.

El modelo financiero del Nuevo Acuario prevé también ingresos por venta de recuerdos, regalos y artículos varios; venta de alimentos y bebidas; renta de locales y publicidad; incluso, por la realización de eventos, por estos conceptos pretende ingresos cercanos a los 30 millones de pesos sólo el primer año, de este recurso nada corresponde al Municipio, ese concepto no está en el contrato.

La fiesta de cumpleaños del Director de Relaciones Públicas, obligó a Guillermo Zerecero Velo a informar que sí prevén renta de algunos espacios para eventos privados, un dato que no era público y que se conoció a partir del festejo. Al parecer, la fiesta privada fue en contexto de renta de espacio. 

El Gobernador, Rubén Rocha Moya, por su parte, lo calificó como una “frivolidad” y reconoció que el recinto es privado.

“Muy mal hecho, es un edificio privado finalmente se administra con circunstancias de una concesión que se establece porque es APP… pena les había de dar, habiendo tantos lugares en Mazatlán para ir a hacer una fiesta y se les ocurrió hacerla ahí, es la prepotencia que tienen algunos ‘aquí la hacemos, todo esto que está aquí está bajo mi responsabilidad, por lo tanto, quién me va a decir nada’ y eso es justamente lo que los lleva a esa prepotencia a cometer esos errores”, dijo.

A unos días de su apertura, el Nuevo Acuario tiene su estructura bien definida y en marcha con todas las medidas de seguridad; comités de vigilancia y transparencia de recursos; y una empresa española que controlará el boletaje de entradas. Banobras y el Gobierno del Estado, por su parte, han destinado sus propios supervisores del recurso público, de los 578.3 millones de pesos.

La obra futurista

El subsecretario de Planeación, Inversión y Desarrollo Turístico de la Secretaría de Turismo del Estado, Moisés Ríos Pérez, confió en que la obra será el ancla de Mazatlán para el turista. Incluso, sus proyecciones son todavía más elevadas con relación al número de visitantes en el primer año.

“El Acuario va a tener unas dimensiones y un espectáculo, ese sería el principal activo, estamos hablando del más grande de Latinoamérica… Este Acuario,  debería tener, mínimamente de un millón, pero tendría la capacidad, incluso de tener visitas de dos millones o más, esa sería la dimensión”, comentó.

El impacto turístico, dijo, será el llamado “beneficio asociado”. 

Sería de esperarse, en poco tiempo, en medio año, que la gente quisiera estar asistiendo a ese Acuario y esto pudiera genera una noche más de hotel, alarga la estadía en Mazatlán, un día más de derrama económica tanto para el hotel,  servicios secundarios y terciarios que pudiera contratar… pero el principal beneficiario es el empresario que está al frente de la concesión, es él el que va a tener mayor ganancia más que el Municipio como tal, el Municipio se ve favorecido porque hay un nuevo atractivo”, sostuvo.

El Acuario “Mar de Cortés” es el principal producto turístico que promueve el Gobierno federal y estatal para potenciar Mazatlán, Sinaloa, y la región Noroeste del país. La revista Forbes México, con alcance global en negocios y finanzas, lo ha posicionado como el más grande y moderno de América Latina.

Zerecero Velo aseguró a medios de comunicación que el proyecto se ha expuesto en foros internacionales como Dinamarca, España y Nueva York donde se promueve como un proyecto de identidad y orgullo de pertenencia para atraer inversiones y desarrollo inmobiliario. 

El spot oficial lo promociona como una obra “futurista” porque tendrá forma de concha coronada con una perla en alusión a Mazatlán conocida como “La perla del Pacífico”; albergará un museo educativo dinámico e interactivo con temas del mar, paisaje, diversidad étnica, Carnaval, gastronomía y béisbol, lo que identifica al puerto. Principalmente será un espacio de investigación y divulgación.

Prevé acercar a cientos de niños de la ciudad de manera gratuita para que conozcan el mundo marino del “Mar de Cortés”.

La obra ocupa una superficie de 12,400 m2, con un diseño adaptado al entorno y apariencia de un edificio que emerge de la tierra rodeado de vegetación. Ofrecerá espectáculos de medusas, un tanque circular de arenques que dará la bienvenida; bosque de algas, zona de manglares y la gran pecera oceánica.

Un Mazatlán de contrastes

Mazatlán es uno de los municipios más productivos de Sinaloa por su actividad turística, de servicios y pesquera; y el segundo más poblado del Estado con 501,441 mil habitantes, de acuerdo con los datos más recientes del INEGI. 

En la última década el puerto ha experimentado un crecimiento en la construcción de torres y condominios, y sólo en una temporada vacacional, como Semana Santa, el turismo llega a generar una derrama económica hasta de mil millones de pesos, según estimaciones del Ayuntamiento de Mazatlán. 

En contraste, en la ciudad, todavía hay 98 mil personas que viven en pobreza moderada, casi el 20 por ciento de la población; otras cinco mil enfrenta pobreza extrema, así consta en las estadísticas actualizadas de Data México, la plataforma del Gobierno federal.

Y mientras se destinan millones de pesos a una obra turística, Mazatlán enfrenta el histórico problema de abasto irregular de agua potable, con tuberías obsoletas para el servicio eficiente. Todavía hay más de 70 invasiones asentadas en zonas irregulares o en proceso de litigio; y decenas de familias desplazadas por la violencia esperan apoyo institucional para una mejor calidad de vida. 

En las colonias, donde no llega ningún tipo de turismo, la realidad es otra. 

En el viejo Acuario Mazatlán, el ánimo no fue el mejor en los últimos días, aunque los trabajadores llevaron en su uniforme el logotipo del nuevo Parque Central, no estaban conformes.

“Es como si quitaran el Castillo de Chapultepec de la Ciudad de México. Nada está bien… lo más seguro es que me despidan”, dice nostálgica una empleada mientras acomoda papeles, unos días antes del cierre.

El biólogo, Pablo Rojas Zepeda, director del viejo Acuario, lamentó que el cierre los alcanzó en la mejor etapa de orden administrativo, financiero y de éxito en sus espectáculos de especies marinas y programas educativos; en una época donde el promedio eran 800 mil visitantes al año y más de 132 millones de pesos de ingreso propios en ese mismo periodo. 

El contrato que cede a Kingu Mexicana S.A de C.V., se firmó unos días antes que llegara al cargo, no alcanzó a intervenir.

“Que tengan en cuenta que están terminando con una institución de casi 43 años de Mazatlán y que este Acuario, el Consejo, ni los mazatlecos tuvieron en algún momento una consulta de si deseaban eso o no. Ya estaba hecho, consumado. Hay que destacar a todos los que somos Acuario Mazatlán, siempre me quedé admirado de la gran convicción y cariño que le tienen a la institución, su entrega, es identidad, es una segunda familia. En este proceso no fueron consultados, ni el Consejo ni el personal”, reiteró. 

El contrato precisa que el desarrollador indemnizará a los trabajadores que hayan firmado contrato antes de octubre de 2018, después de esa fecha, el pago le correspondió al viejo Acuario, en ese proceso seguían al cierre de esta edición.

Aunque no hay marcha atrás, Rojas Zepeda lamenta el cierre forzado de una institución que es identidad y sentido de pertenencia del mazatleco.  El cierre implicó el despido de más de 100 trabajadores y la extinción de todos sus programas educativos; en la historia quedará el Hospital de fauna que atendió a miles de especies en situaciones de urgencia; las liberaciones de tortugas y los programas que se encargaban del traslado de niños de la zona rural para conocer el mar y especies marinas. 

La defensa de lobos marinos y el pingüinario

El espectáculo de lobos marinos y el pingüinario con 15 ejemplares son propiedad del viejo Acuario y no están previstos en el contrato de concesión. Sin embargo, la cláusula Sexta Bis del Adendum al contrato de concesión a favor de Kingu Mexicana, establece que no quedará extinto, pero ningún espacio podrá usarse para actividades relacionada directa o indirectamente con la vida marina ni con los servicios otorgados por el Desarrollador del Nuevo Acuario “Mar de Cortés”. 

Esto indica que el viejo recinto no puede ofrecer el espectáculo de lobos marinos ni de pingüinos aunque los tenga bajo responsabilidad. La alternativa es negociar con el Desarrollador para que continúen en sus manos, con el pago de una renta.

Lo que se está viendo son negociaciones para que sigan en Mazatlán mediante un pago de renta al Municipio… de momento va encaminada así la idea; es algo justo lo que se está solicitando”, comentó Rojas Zepeda, pero a unos días del cierre, el acuerdo no ha llegado.

Lo que sí tiene claro es que no cederán.

“Tenemos que dar la pelea en todos los frentes. Evitar el avasallamiento por la institución y los trabajadores, estos recursos que generaron son para su liquidación, tienen justo derecho. Ellos no fueron culpables, son los afectados porque se les ha truncado una carrera laboral y derecho a una jubilación digna y a un salario”, dijo.

El pingüinario abrió sus puertas en marzo de 2021 y exhibe 15 ejemplares, es el centro de conservación más grande en América Latina, también alberga una historia que marcó a los mazatlecos.

En 2017 el tiburonario del Acuario Mazatlán colapsó apenas unas semanas de su apertura; fue una obra cuestionada desde su origen debido a las múltiples fallas de obra y retrasos, eso obligó al cierre. En 2020 el Acuario licitó la construcción del pingüinario en el mismo lugar para rescatar el inmueble, la nueva inversión fue de 12 millones de pesos de recurso propio, así nació el nuevo atractivo.

El pingüinario significó el relanzamiento del Acuario aunque en la etapa final.

“El avasallamiento viene total, vienen por todas las especies resguardadas que han sido del Acuario por muchos años y que han nacido aquí, estamos exigiendo una remuneración justa a ese esfuerzo de mantener esas especies porque gracias a eso son los programas de conservación”, reiteró el director, convencido que la negociación no será nada fácil.

A unas horas del cierre definitivo la resistencia del personal prevaleció hasta el último momento. 

“Dicen que esto seguirá abierto, pero ¿de qué sirve?, nada se podrá hacer; dicen que todo está firmado en un contrato, pero ¿dónde está ese contrato?, que lo muestren para que sepamos en qué nos metieron sin preguntarnos”, compartió un trabajador de soporte, uno de los más de 100 que serán despedidos.

Él como decenas de trabajadores pasarán a la historia como el último equipo del primer Acuario que abrió en México para dar paso al “Mar de Cortés”, el más grande de América Latina.