Por Aletse Torres Flores / @aletse1799

El 10 de octubre de 2017 fue desaparecido Jesús Olivares Rodríguez en Guadalajara, Jalisco, y desde entonces, su familia no paró con las acciones de búsqueda en campo y vida de su “amor”.

Su hermana, Verónica Olivares relató que el día 22 de enero de 2024 recibió una llamada de la Fiscalía Especial en Personas Desaparecidas para informarle, seis años después, que Jesús había sido localizado, pero que ya habían inhumado el cuerpo.

“¿Cómo fue esto posible?” le preguntó a las autoridades Verónica, pues tres días antes se habían reunido con el ministerio público encargado de su caso y no les había comentado nada sobre la posible localización de su hermano.

“El día 19 de enero tuve mesa de trabajo con el MP y pues no había ninguna novedad, nunca me entregaban la respuesta de el resultado del ADN el cual solicitaba cada mes”, sentenció en entrevista la buscadora.

Las autoridades desde el 12 de octubre de 2017 que se realizó la denuncia por la desaparición de Jesús Olivares, tenían el ADN de su mamá, pero también la información genética de dos de sus hijos.

Pero no sólo eso, la familia se realizó en más de una ocasión la prueba de ADN, esto porque se perdían los resultados o no encontraban coincidencias con los cuerpos de personas fallecidas que estaban o llegaban al instituto Jalisciense de Ciencias Forenses.

No obstante, Jesús ya había sido localizado nueve días después de su desaparición en una avenida, solamente que todo esto se lo comentaron a la familia seis años después cuando ya habían inhumado el cuerpo de su “tesoro desaparecido”.

“El MP me dijo que sí podía ir a Fiscalía a las tres de la tarde. Y solamente le pregunté qué quería, pues ya te imaginarás jefa… yo estaba con mi mamá y pues no le podía  insinuar lo que yo ya presentía, pero jamás me imagine esto ”.
Verónica puntualizó que no está segura de que sea su hermano, ya que las autoridades le dijeron que el cuerpo que encontraron tiene un 99.9% de coincidencia con el de su familia, pero que “100% seguros no estaban”.

Y cuando solicitó otra confronta del ADN del cuerpo y de su familia, la respuesta del ministerio público fue que “era más trabajo” y que nadie lo iba a querer hacer porque la conclusión de la investigación ya estaba realizada desde el 2017.

Por esta razón, la buscadora pidió ver fotografías del cuerpo, conocer las características del mismo y acceder a toda la información que tenían en la carpeta de investigación. Pero como se trataba de otro expediente donde el cuerpo estaba como “no identificado” no podían darle esa información, tendría que confiar en la palabra de las autoridades.

“Cómo iba a quedarme así, no me decían nada seguro, parecía que estaban jugando, no podían darme información, no podía ver el cuerpo, pero pues querían que lo aceptara y ya, que viviera con esa duda”.

El cuerpo de Jesús fue inhumado el 6 de noviembre del 2018, esto tras el escándalo de los llamados contenedores de la muerte. De acuerdo a Ramón López Galindo, ministerio público encargado del caso, “jamás había pasado esto”; así que la única información que podía proporcionarle era el número de gaveta del panteón de Guadalajara donde habían enterrado a su hermano.

El 23 de enero de 2024, la buscadora se dirigió a Ciencias Forenses con la esperanza de reconocer a su hermano, a través de las fotografías forenses, pero se encontraba en tal estado de descomposición que hizo imposible la identificación por vista.

Sin embargo, para Verónica no existe una explicación del tiempo que pasó para que le dijeran a ella y a su familia que su hermano había sido encontrado sin vida… no se explica cómo es que esto pasó si tenían el ADN de tres familiares directos en el sistema, si tenían mesas de trabajo cada mes y pedían resultados: ¿cómo es que habían pasado seis años sin decirles esto?

Las autoridades le dijeron que la primera confronta había sido negativa y que la segunda, la cual fue solicitada en 2022, había sido la positiva. De todos modos, tardaron dos años en notificarles este resultado.

Tanto Verónica como su familia dudan si se trata de Jesús, ya que en los días que ha acudido a las instituciones ninguna les da la certeza de que sea su hermano:

“Hasta el mismo duda que el cuerpo sea el de mi hermano  que porque se ve muy grande, que porque pues está muy descompuesto, no hay certeza, no hay certeza de que en realidad sea mi hermano, como me dicen que sí es y luego al final que a lo mejor no. Es mi hermano, no un juego”.

La buscadora ha tenido que enfrentarse a la situación de que “tal vez se equivocaron”, pero tanto su asesora jurídica como su ministerio público han querido cerrar la carpeta de investigación y dejar a la familia sin una resolución.

“…no entiendo por qué se quieren lavar las manos, dicen que no les corresponde a ellos… se les va la vida diciéndome no me corresponde a mí le corresponde a esta persona, es cansado”.

Frente a la negligencia de las autoridades, Verónica decidió presentar una queja en la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco para que a ninguna persona le suceda lo mismo que a ella, así como para que tras la investigación sucedan acciones y cambios importantes en Fiscalía y en todo el sistema de justicia.

“No soy la única en esta situación, hay otros casos similares a éste… no sé si lo están haciendo como para que baje la suma de no identificados, pero no pueden hacernos dudar de que son nuestros familiares, son sus vidas y las nuestras las que se ven afectadas”, concluyó Verónica.

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Esta nota fue publicada originalmente en Zona Docs, que forma parte de la Alianza de Medios de la Red de Periodistas de a PieAquí puedes ver la publicación original.