México.- El robo de combustible, llamado comúnmente como huachicol, ha venido sumando a los problemas financieros latentes de la petrolera de propiedad estatal, Pemex.

Según un informe emitido por la misma paraestatal, durante el 2023 se incrementó la cantidad de combustible robado en 22 porciento respecto al año anterior, llegando a la cantidad de 15 mil 400 barriles de petrolíferos que, en promedio, fueron robados cada día.

En total, las actividades ilegales relacionadas con el robo de combustible supusieron pérdidas de 1,191 millones de dólares a lo largo del año, alrededor de 20 mil 168 millones de pesos mexicanos.

Esto equivale a poco más de 4 veces la utilidad neta que la compañía reportó en el primer trimestre del 2024, de 4 mil 680 millones de pesos.

Salta a la vista el hecho de que, si bien el total de barriles de combustibles robados aumentó en 22 porciento, las perdidas derivadas de estos actos reportaron un repunte de solo 1,3 porciento durante el mismo periodo.

Esta disparidad aparentemente ilógica se explica, en buena parte, como los efectos de la polémica resolución aprobada en febrero del año pasado por la Comisión Reguladora de Energía. Según el dictamen, la petrolera podría, a partir de entonces, cargar las pérdidas producidas por el robo de combustible al consumidor final.

Pese al repunte de más del 300% visto del 2021 al término del 2023, lo cierto es que la cantidad de barriles robados se encuentra aún por debajo de la mitad de su punto más álgido. El auge de este delito se vivió en 2018, año en que se robaron, en promedio, 56 mil barriles de combustibles al día.

 

 

 

Con respecto a la situación, Alejandro Montúfar, director general de PetroIntelligence, declaró para El Economista.

Lamentablemente, hemos visto a partir de los resultados que no hay un gran avance. Las tomas clandestinas se siguen haciendo, entonces yo creo que ahí es un área de oportunidad para innovar en algunas estrategias.

 

Según diversas investigaciones periodísticas, encabezadas por aquellas realizadas por Revista Proceso, la responsabilidad de los actos criminales asociados al robo de combustible se encuentra estrechamente ligada con organizaciones del crimen organizado que, en complicidad con funcionarios de Pemex, autoridades, cuerpos policiales y empresas privadas, llevan a cabo el robo de los hidrocarburos.

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