Elota, Sinaloa – A las 5 de la tarde ya empiezan a cerrar los negocios, se bajan las cortinas, las calles quedan vacías porque es como aquella frase infantil que dice algo así: “si no lo haces el coco te comerá”, solo que esto es real, si no lo haces los hombres armados te llevarán.
Es una orden dada por criminales a través de radios y directamente a pobladores de Elota, un municipio al sur de Sinaloa, donde han asesinado al menos a cinco personas e incendiado casas en los últimos 17 días.
La orden es que nadie debe estar fuera de sus casas después de las 8 de la noche, nadie debe tener las luces prendidas y todos deben guardar silencio.
“¿Y una qué hace?, tengo tres hijos y dos de ellos son mayores, uno trabaja en la granja (de camarón), mejor nos quedamos encerrados y que las camionetas pasen toda la noche. Ya nomás escucharlas”, dijo la señora Graciela, del pueblo Rosendo Nieblas, en Elota.
Es una mujer de 45 años a quien se le ha cambiado su nombre porque tiene temor. Su testimonio ha sido tomado durante una entrega de despensas por el Ayuntamiento de Elota, una medida humanitaria durante la crisis de violencia que inició el 9 de septiembre.
Un policía municipal de Elota observa el registro de personas a las que se les ha entregado víveres en Elota.
En los últimos 17 días han asesinado a más de 80 personas y desaparecido a otras 90 en Sinaloa. Ha sido durante un conflicto armado entre dos grupos criminales del llamado Cártel de Sinaloa o Cártel del Pacífico.
El gobierno del Estado ha reconocido que la violencia se desarrolla en cinco municipios: Culiacán, Eldorado, Elota, San Ignacio y Concordia, aunque la información más detallada ha sido sobre la violencia en la capital. La razón es que el resto de municipios y localidades se encuentran silenciadas.
“Esto empezó en Culiacán el 9 de septiembre, pero luego se trasladó a los demás municipios. Aquí han localizado a cinco personas asesinadas, casi todas en Alta Rosa”, dijo Édgar Ulises Quintero Ayala, director de Seguridad Pública en Elota.
En Elota hay al menos 24 pueblos que se han quedado en medio de la violencia criminal. Entre todos estos habitan 15 mil 145 personas. A todas ellas las ha sorprendido la violencia, pero también algo que les es inédito, una crisis por falta de comida.
Las empresas repartidoras han dejado de surtir, el transporte público foráneo ya no pasa y los taxistas que las transportaban desde la Cruz de Elota -cabecera municipal- decidieron ya no viajar a los pueblos y rancherías.
“Los únicos que pueden ir por comida es la gente que tiene carro particular y los que no, pues tenemos que comprar caro donde haya y de quien venda”, dijo Ana, una mujer que hacía fila para recoger una caja con víveres en Rosendo Nieblas.
Los víveres entregados en Elota han sido entregados en cajas como las de la foto
El Ayuntamiento de Elota tiene ya tres días repartiendo los alimentos en una caravana acompañada por la Policía Municipal. Se ha pedido a síndicos y comisarios que preparen censos y anuncien la cantidad de viviendas habitadas.
“No tenemos el registro de que alguien se haya desplazado todavía, sino que pedimos el censo para dar el número exacto de despensas”, explicó Omar Ayala, secretario del Ayuntamiento de Elota.
Las comunidades de Elota han sido asediadas por camionetas con hombres armados, pasan entre los puentes y las decenas de caminos que hay desde la costa hasta la presa El Salto.
En Celestino Gasca, un pueblo que ha sido promocionado como un espacio turístico y gastronómico por la instalación de hoteles boutique y la pesca de ostiones, los pobladores han visto que se trata de seis a ocho camionetas, pero nada más.
“No nos asomamos, nos quedamos ahí en la casa aunque nos enfademos y el niño llore porque quiere salir”, dice la señora Juana, quien espera sentada en un sillón a las afueras de la casa del comisario mientras espera recibir su despensa y luego irse a refugiar.
Habitantes de Celestino Gasca a la espera de recibir despensas
Celestino Gazca, como Rosendo Nieblas son pueblos que viven de la pesca, de vender productos del mar, pero aunque el 3 de septiembre se levantó la veda para el ostión, no han podido vender un céntimo. Nadie va, nadie les compra.
“No podemos salir casi aquí de la casa, hasta las tiendas tienen cerradas la gente, ya no tiene comida uno y es porque ya está faltando el dinero”, dijo Sotero Maldonado García, presidente de la de la cooperativa de Ostioneros Unidos de Sinaloa en Celestino Gasca.
El gobierno de Sinaloa y el federal han hablado de esto como un conflicto entre grupos criminales, pero el tamaño de la afectación no ha sido totalmente valorada. Las 15 mil 145 personas que han sido censadas para despensas son solo una muestra que puede conocerse por la ayuda humanitaria ante la crisis de violencia. Es solo un vistazo del conflicto y el daño colateral de la violencia en el Estado.
Más información de violencia en Sinaloa:
- La violencia en Sinaloa está concentrada en zona rural: Rocha Moya
- La Sedena deja a criminales el fin de violencia en Sinaloa
- Niños de escuelas cercanas a la UAdeO se resguardan tras persecución entre civiles armados
Comentarios
Antes de dejar un comentario pregúntate si beneficia a alguien y debes estar consciente en que al hacer uso de esta función te adíeles a nuestros términos y condiciones de uso.