Como evidencia de la resistencia de castas del poder público a dejar de vivir con los recursos presupuestales que los mexicanos aportamos, el Senado de la República aprobó pero postergó hasta 2030 la entrada en vigor de las reformas a la Constitución que prohíben que políticos en ejercicio de sus funciones de gobierno postulen a cónyuges, hijos y otros familiares en elecciones inmediatamente posteriores a los cargos que desempeñan.
En la misma modificación constitucional que impide que senadores, diputados y alcaldes, puedan participar como candidatos a reelegirse en el proceso posterior al término de sus funciones, los partidos políticos se ampliaron el régimen de privilegios al menos cinco años más quizás en espera de que el tiempo les permita corregir la pérdida de cotos de poder o cacicazgos de índole familiar.
Pero en un sistema legislativo donde los políticos discuten y aprueban sobre canonjías que usufructúan ellos mismos, fueron los partidos Verde Ecologista de México, a través de su líder de bancada en el Senado, Manuel Velasco, y Movimiento Regeneración Nacional con la gestión de Adán Augusto López, quienes lograron que las nuevas disposiciones cobraran vigencia hasta 2030.
Los senadores defendieron sus causas e intereses personales incluso en contra del planteamiento de la presidenta Claudia Sheinbaum en cuya iniciativa se proponía que las reformas constitucionales valieran a partir de la elección de 2027 donde se votará para decidir gobernadores, alcaldes, diputados locales y federales, lo cual obligó a que Morena, el partido de la mandataria nacional, anunciara que aplicará la no reelección y combate al nepotismo en el próximo proceso comicial.
A la sociedad le resulta impostergable interrumpir el ciclo pervertido de la política donde llegan los mismos de siempre o los parientes de éstos a presidir espacios determinados por la voluntad popular, cerrándole posibilidades a sangre y perfiles nuevos que en el cotejo de capacidades signifiquen mejores gobiernos y capacidades al servicio de la gente. Las camarillas mafiosas, por supuesto, defenderán sus franquicias de poder como lo hicieron en la Cámara alta aunque la labor de contenerlos nos corresponde a los ciudadanos a través del sufragio libre y razonado.
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