Culiacán, Sinaloa.– Tras una serie de comparecencias que algunos califican como polémicas, llegó el turno de Culiacán como sede del cierre de esta jornada pública en la que ambos aspirantes a la rectoría de la UAS 2025-2029 presentaron su plan de trabajo.

La cita era a las 10 de la mañana, en el teatro de la Torre Académica. Una pequeña multitud, compuesta por estudiantes, profesores y trabajadores de la UAS, esperaba la llegada de los aspirantes. El ambiente se sentía tranquilo, con conversaciones apagadas y grupos de simpatizantes claramente diferenciables.

La primera en llegar fue Denise Díaz, recibida con pocos aplausos y seguida por un grupo reducido que, entre gritos de “¡UAS libre!”, la acompañó hasta el auditorio. Afuera, algunos la miraban con escepticismo; unos aplaudían, otros simplemente continuaban en sus asuntos.

Minutos después del inicio de su comparecencia, comenzó a llegar más gente, aunque no con la intención de entrar al auditorio. Se colocaban a los costados o bajo el portal de la Torre Académica. Profesores afines a Díaz Quiñónez acusaron a las autoridades universitarias de impedir el ingreso de estudiantes al auditorio, lo que —según ellos— les impedía escuchar las propuestas de la candidata.

Ante esto, varios profesores salieron a levantando puño y voz: “Que vivan los estudiantes y su derecho que tienen a elegir a las autoridades, no se dejen amedrentar”, “No tengan miedo” y “A los jóvenes no los pueden amenazar”, con el fin de convencer a los estudiantes de que entraran a escuchar ambas intervenciones y no se quedaran esperando la llegada de un candidato. No obstante, fueron pocos los estudiantes que se acercaron a las puertas del teatro.

No haber ingresado al auditorio no tendría porqué haber sido un impedimento para seguir las propuestas, ya que se había instalado una pantalla en el exterior de la Torre Académica donde debía transmitirse la comparecencia.

En la pantalla estaba el rostro de Denise, pero su voz estaba perdida, opacada por los gritos de la multitud de a favor del rector en funciones que llegaban a la plaza por docenas. Los carteles eran alzados por lo alto, y el aumento de los gritos anunciaba la pronta presencia del otro candidato, el rector, Jesús Madueña Molina.

El ambiente pasó de estar apagado a encenderse en gritos. Los estudiantes se movían por todos lados y el sonido de instrumentos siendo afinados alertaba que el rector sería recibido a lo grande. Y así fue: en cuanto Madueña plantó el primer paso en la torre, el grito de sus simpatizantes estalló.

A son de tambores, el rector fue recibido con una producción que más parecía un mitin que una jornada universitaria. Los gritos se escuchaban por todos lados, la gente se amontonaba para alcanzar a verlo, los carteles y teléfonos grabando se alzaban por encima de las cabezas, pero no llegaban tan alto como las porristas de la Preparatoria Zapata, quienes eran levantadas mientras portaban carteles en favor del aspirante.

De un momento a otro, lo que en un principio eran comparecencias públicas se convirtió en un festival, todos al unísono de un himno: “¡Todos con Madueña!”. Con su entrada, la atención se volcó completamente hacia él, lo que dificultó que la atención se centrara en Denise, tanto fuera como dentro del auditorio.

Puesto que el ruido era tanto que interrumpió la participación de la candidata. Los gritos también se hicieron presentes dentro de las instalaciones, tanto por parte de estudiantes a favor del funcionario universitario como de Denise Díaz, quienes reclamaban a la comisión denunciando parcialidad.

Con un ambiente tenso y cierta incomodidad entre el público, fue como la participación de Denise concluyó, dando paso a la intervención de Jesús Madueña. En esta ocasión, el audio fue claro, se podían escuchar las propuestas del rector, a pesar de que los gritos eran intermitentes y la banda no dejaba de sonar. Concluidas ambas participaciones, el ambiente en la Torre Académica se fue disipando.

Las diferencias en la recepción de ambos aspirantes son evidentes, y aunque ambos lograron exponer sus planes, no fue bajo condiciones parejas. Quedó claro que el ambiente dentro de la UAS sigue marcado por divisiones, tensiones y un proceso que, más que académico, parece responder a otras dinámicas.

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