Por Vanessa Briseño / @nevervb
Elaborado por el área de género de Fundar, Centro de Análisis e Investigación, el trabajo “Criterios para un uso del lenguaje con enfoque de derechos humanos, género e interseccionalidad en Fundar” propone lineamientos para utilizar un lenguaje que reconozca la diversidad de identidades y experiencias. Esto con el fin de evitar formas de comunicación que invisibilicen a ciertos grupos y de impulsar una práctica institucional coherente con los principios de derechos humanos.
Karen Valadez, oficial de género de Fundar, explicó en entrevista con ZonaDocs que, dentro la organización, la discusión sobre el lenguaje estaba presente, aunque por momentos parecía secundaria frente a otras agendas. Sin embargo, al abrir el debate de forma colectiva reconocieron que el lenguaje no se limita a lo gramatical, sino que implica una dimensión política y ética que puede invisibilizar a personas y, con ello, limitar el reconocimiento de sus derechos.
Igualmente, señaló que no se trataba únicamente de superar el uso del masculino genérico para hablar de lenguaje incluyente, sino de construir una perspectiva más amplia que incorpore los derechos humanos y la interseccionalidad, tomando en cuenta que las identidades están atravesadas por género, clase, etnia, raza o discapacidad, y que todos esos factores deben reflejarse en la manera en que se nombra y se comunica.
Referente a los aportes de la perspectiva de género y la interseccionalidad, Karen añadió que el punto de partida fue reconocer que el lenguaje no sólo describe la realidad, sino que también la delimita:
“Si pensamos el lenguaje como históricamente nos lo han enseñado, lo hemos repetido, lo escuchamos, pareciera que que inocentemente no hace nada. Que solamente nombra y solamente nos ayuda a ser descriptivo, pero no”, expresó.
Explicó que al evidenciar que esa descripción es incompleta y que niega las experiencias de muchas personas -en particular de las mujeres- surgió la necesidad de construir criterios que visibilicen esas ausencias. Recordó que los movimientos feministas y de disidencias pusieron en el centro la crítica a expresiones como la “declaración de los derechos del hombre y del ciudadano”, donde en apariencia se incluía a todas las personas, pero las mujeres no eran reconocidas en sus experiencias ni en sus derechos.
En ese sentido, Karen enfatizó que no bastaba con incorporar la perspectiva de género de manera aislada. Por ese motivo, añadió que la interseccionalidad resultaba clave para contemplar los cruces entre género, etnia, clase, raza o discapacidad y, con eso, evitar una representación parcial. La apuesta, dijo, fue “avanzar hacia un lenguaje que no se limite a ser incluyente”, sino que se construya desde los derechos humanos y la interseccionalidad como herramientas que permiten nombrar de manera digna a grupos históricamente discriminados y reconocer la diversidad de experiencias que configuran la sociedad.
De forma paralela, Karen relató que uno de los principales retos se presentó en el nivel gramatical, aunque reconoció que no era el más relevante. Mencionó que en los documentos destinados a la incidencia política suele pedirse brevedad y concreción, lo que complica la incorporación de un lenguaje con enfoque integral, ya que en ocasiones amplía los textos.
Agregó que en Fundar optaron por priorizar la dignificación de las personas y los grupos, aun cuando implicara mayor extensión, y encontraron alternativas como el uso de estrategias prácticas o el análisis caso por caso. Esto permitió expresar lo mismo con la misma cantidad de palabras, pero utilizando un lenguaje incluyente. Detalló que el verdadero desafío no está en la gramática, sino en la forma de pensar y en el esfuerzo de plasmarlo en un contexto donde el masculino universal sigue siendo la norma.
Otro reto identificado fue el cuestionamiento de quienes consideran que estas propuestas “deforman el lenguaje” o resultan innecesarias frente a las formas convencionales de comunicación. Karen comentó que muchas veces se confunden las discusiones sobre inclusión con otros temas, como políticas de accesibilidad, y que aún persiste resistencia a reconocer la dimensión política del lenguaje. Ante esto, señaló que la postura de Fundar es clara:
“Nuestra apuesta es política y ética y por eso frente a la pregunta de si nos importa más la gramática o las personas y garantizar sus derechos, pues claro que vamos a ponderar siempre la garantía de derechos de las personas y los grupos”, aseguró.
De forma consecuente, indicó que la intención principal del material es invitar a la reflexión y abrir el debate en torno al uso del lenguaje. Aclaró que no buscan que las personas adopten los criterios de Fundar como un recurso único, ya que el lenguaje cambia constantemente, sino que revisen el documento y se pregunten qué les genera y qué les hace pensar sobre sus propias prácticas comunicativas.
Finalizó explicando que lo importante es que cada institución o persona pueda identificar si en sus formas de hablar o escribir se invisibiliza a ciertos grupos, intencionalmente o no, y a partir de ahí “construyan sus propias estrategias”. Añadió que el objetivo es que se reconozca la relevancia del lenguaje para dignificar a las personas y evitar que las palabras se conviertan en un vehículo de discriminación.
Si te interesa consultar el trabajo “Criterios para un uso del lenguaje con enfoque de derechos humanos, género e interseccionalidad en Fundar”, puedes encontrarlo en la página oficial de la organización: fundar.org.mx dentro del apartado de “Género” en la sección de “Herramientas para tirar el patriarcado”. Además, si quieres conocer más de su labor también puedes visitar su perfil de Instagram @fundarmexico
Este trabajo fue realizado por ZonaDocs, que forma parte Territorial Alianza de Medios. Para consultar el contenido original, dar clic aquí
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