Lázaro Cárdenas, Ahome.- Las conchas, caracoles y cocos que el mar arrastra a la costa de la comunidad de Lázaro Cárdenas, en la bahía de Ohuira, son transformadas en bellas artesanías gracias a la pasión y dedicación de Sonia y Josefina.
Bajo el nombre de Bawe Paria (Orillas del mar en la lengua Mayo-Yoreme) estas mujeres crean adornos, aretes y collares utilizando los regalos que les brinda el mar. Conchas de madre perla, abulón, hueso de coco e incluso escama de pescado son algunas de las materias primas que han aprendido a trabajar y que, señalan, les dan la satisfacción de seguir encontrando sustento en el mar.
“Bawe Paria significa orilla del mar en la lengua mayo-yoreme. Mucho lo juntamos a la orilla de la playa, otros los esposos cuando van a la pesca, ellos no los traen”, cuenta Josefina.
- El taller de Bawe Paria, en la comunidad de Lázaro Cárdenas.
- El taller de Bawe Paria, en la comunidad de Lázaro Cárdenas.
La historia de Bawe Paria se inició hace más de 15 años, con el impulso que en aquel entonces les dieron los apoyos de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y la entonces Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI).
Con talleres y el apoyo en especie para construir su pequeño taller, estas mujeres decidieron emprender en el arte como una manera de “hacer algo por ellas mismas”, salir adelante y ayudar económicamente en sus hogares. “Como nada más vivimos del mar, quisimos hacer una aportación nosotras con algo”, cuenta Sonia.
Así, lo que inició con inocencia de jugar con conchas y caracoles, poco a poco fue llevando a este par de mujeres a diversos espacios más allá del puerto de Topolobampo, donde regularmente ofrecen sus artesanías a los turistas.
Para ellas, Bawe Paria no es un trabajo, pues al entrar a su taller se olvidan de todo.
“La verdad yo me pierdo. Mi mente vuela. Es como algo que me da paz pues, me da tranquilidad. Yo me pongo a hacer algo y de repente digo: Ay, ya me tengo que ir”, cuenta Sonia.
“Entras al taller y te olvidas de todo, convives, haces artesanías, generas dinero, generas economía para tu familia, y sobre todo haces lo que te gusta. Eso no es trabajo, cuando te gusta algo no es trabajo”, añade Josefina.
Recientemente, y ante la reducción de apoyos por parte de las autoridades, Bawe Paria ha tenido que buscar otras maneras de hacer sostenible el negocio. Una de estas ha sido la apertura de redes sociales, con la ayuda de una estudiante de doctorado del CIIDIR y del apoyo de Aylin, hija de Josefina.
“Ahorita ya no hay apoyos, y hay que buscar por otros lados. Parte de eso ha sido entrar en las redes sociales”, explica Josefina. Con apoyo de está estudiante, Bawe Paria cuenta ahora con página de Facebook, Instagram y TikTok, lo cual ha obligado estas mujeres a aprender a tomar y editar fotos y video. Cosa que Josefina ha aprendido con gusto.
“Ahorita ya subimos más contenido, pero todavía nos falta. No nos acostumbramos todavía a estar grabando y que te esté viendo otra persona. Para nosotros lo más normal es nomás ponernos a trabajar y no grabamos nada de lo que estamos haciendo. Pero las veces que lo hemos hecho tiene mucho impacto la verdad”, cuenta.
Por su lado, Sonia reconoce que a ella las redes no se le dan. “Yo trabajo y trabajo. A mí no me no me pongan a que yo grabe algo porque no”, reconoce.
Aun así, estas mujeres han encontrado en el taller compañía y complemento. Por ejemplo, mientras que a Sonia se le da muy bien el cortar la concha y armar arreglos florales, Josefina se ha especializado en crear figuras como pingüinos y pavorreales.
“Nadie nos dice a nosotras ‘con esa concha vas a hacer eso’. Tu desarrollas tu imaginación y así empiezas a decir: Con esto puedo hacer eso”, explica Sonia.
El taller de Bawe Paria, en la comunidad de Lázaro Cárdenas.
¿Ustedes creen que su arte puede apoyar la conservación de este lugar?
“Sí, porque cuando empezamos los cursos, primeramente nos dieron cursos sobre la conservación del medio ambiente para hacer conciencia de que tampoco vamos a matar para elaborar artesanías, hay que juntar lo que son los desechos del mar y transformarlos en artesanía, en obra de arte”, recuerda Josefina.
“Yo creo que ya traemos el cuidar el medio ambiente. Ahorita es fundamental por lo del cambio climático, por todos los problemas que tenemos. Por la misma supervivencia de uno, porque si uno no cuida no vamos a tener nada”, reconoce.
¿Qué les ha dado la bahía?
“Prácticamente todo. Trabajo, estudio para nuestros hijos y el gusto más que nada de ver lo que tenemos, la hermosura que tenemos en la bahía”, responde Sonia sabiendo que está hermosura hoy está en riesgo debido a una serie de megaproyectos que buscan llegar a la zona.
El taller de Bawe Paria, en la comunidad de Lázaro Cárdenas.
¿Y usted qué piensa o qué sabe de los proyectos que se están planteando?
“Del que sé es de la planta de amoníaco. La verdad yo no quiero que pongan esa planta porque nos va a perjudicar demasiado, principalmente el sustento de nosotros. Nosotros vivimos del mar y si nos matan todo lo que tenemos en el mar, ¿de qué vamos a vivir?”, se cuestiona la mujer.
“Nos dicen que van a dar trabajo. A nosotros no jamás nos van a dar un trabajo esa planta. Al contrario, nos va a correr de aquí”, responde Sonia.
“Es miedo prácticamente lo que nosotros tenemos. A veces dice uno, “¿Cómo está peleando uno con un monstruo?” Porque eso es un monstruo para nosotros”, añadió.
“Yo a raíz de eso me he involucrado. Es un deber moral, una obligación de cuidar lo que tenemos, ¿por qué? Porque de ahí vivimos. Y está planta no la queremos porque nos va a hacer daño principalmente en el sustento. Se va a acabar lo que produce la bahía”, añade Josefina.
El taller de Bawe Paria, en la comunidad de Lázaro Cárdenas.
Sigue a Bawe Paria en sus redes sociales Facebook, Instagram y TikTok.
Comentarios
Antes de dejar un comentario pregúntate si beneficia a alguien y debes estar consciente en que al hacer uso de esta función te adíeles a nuestros términos y condiciones de uso.