El pasado 5 de enero, el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, dijo en conferencia de prensa que el turismo a Sinaloa ha venido creciendo en el último año. Pese a reconocer que en el estado prepondera la inseguridad, señaló que no había ocurrido ninguna incidencia que involucrara a algún visitante, omitiendo que en el 2025 hubo al menos 13 turistas víctimas de desaparición forzada o asesinato.

“No hay un solo turista que haya venido a Sinaloa, que haya sido maltratado, que hayamos tenido algún problema con turista alguno, al contrario. ¿Por qué? Porque se ha cuidado la seguridad, no solo de los turistas, sino en general de la población”, dijo el mandatario estatal durante su conferencia semanera del 5 de enero.

 

Para Sinaloa, el 2025 estuvo caracterizado por la continuación del estallido violento que comenzó en septiembre de 2024. Un repunte en los índices de violencia y percepción de inseguridad, producto de la guerra interna entre facciones del Cartel de Sinaloa que se libra en los centros urbanos y rurales de la entidad. Un repunte en los homicidios y casos de desaparición forzada, junto con enfrentamientos armados y ataques, son demostraciones del periodo violento.

Contrario a la afirmación del gobernador, esta violencia también ha alcanzado a los turistas, tanto sinaloenses como de otros estados.

Mazatlán, la ciudad puerto que figura entre los principales destinos de sol y playa del norte de México, y la principal oferta turística de Sinaloa, ha visto un agravamiento en la cantidad de casos de desaparición forzada.

Tan solo en el mes de abril de 2025, seis jóvenes turistas que acudieron a Mazatlán fueron desaparecidos en dos hechos separados. El día siete, tres jóvenes queretanos: Carlos Enrique y Santiago Sánchez Rodríguez, y su amigo José Isaías García Rosey, visitaban el puerto para celebrar el cumpleaños de uno de ellos. Desaparecieron cuando emprendían el camino de regreso, con su teléfono marcando como última ubicación conocida el pueblo de Concordia.

Tan solo 12 días después, Erick Mijali Carrillo Villegas, Efraín Ramírez Ruiz y Alfonso Arredondo Zazueta, culiacanences de entre 21 y 22 años de edad, fueron desaparecidos en la en la Marina Mazatlán, una de las zonas más turísticas del puerto. La abducción ocurrió luego de que su auto fuera baleado.

El 24 de junio de 2025 desaparecieron Helena Vela Leyva, de 18 años, y Manuel de Jesús Vizcarra Sosa, de 25. Ambos fueron vistos por última vez en la Zona Dorada de Mazatlán. Son originarios de Durango.

El 4 de agosto, Danna Fernanda, de 22 años, Gonzalo Ismael de 23 y Rodolfo de 24, todos originarios de Culiacán, desaparecieron después de un altercado en el bar Cotorritos. De acuerdo con lo documentado por la Revista Proceso, los jóvenes fueron confrontados por negarse a comprar de los vapeadores que vendían al interior del local. En los días posteriores, los tres fueron liberados.

El 1 de septiembre de 2025 desapareció David Eduardo Soto Soto, chofer de plataforma digital proveniente de Durango. Se hospedaba en el hotel Cid Castilla, en la zona turística de Mazatlán, y fue visto por última vez en el puerto.

El 5 de octubre, Carlos Emilio, un joven duranguense de 21 años, fue desaparecido mientras vacacionaba junto con algunos familiares en el puerto de Mazatlán, Sinaloa. Lo vieron por última vez en la madrugada del mismo día, en el antro Terraza Valentinos, luego de que dijera a sus acompañantes que entraría al baño.

La maestra Jezamel Rodríguez Zazueta fue asesinada cuando el vehículo en el que viajaban fue interceptado sobre la carretera que conecta Altata y Nuevo Altata, en Navolato. Viajaba acompañada de su esposo y sus dos hijas, una de entre dos y tres años y una recién nacida de dos meses.

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