Con el banderazo al operativo de seguridad que brindará protección al Carnaval de Mazatlán a realizarse del 12 al 17 de febrero, la fuerza pública federal, estatal y municipal enfrentará a partir de hoy un reto por encima del otro desafío, que es la pacificación de Sinaloa después de casi 17 meses de violencia ininterrumpida debido al enfrentamiento entre grupos del Cártel de Sinaloa.

Además, deberán los militares y policías atender el reclamo social para que sean localizados y regresados con sus familias los 10 trabajadores de una mina del municipio de Concordia, quienes desde el 23 de enero son víctimas de privación ilegal de la libertad perpetrada por civiles armados.

Con la participación de alrededor de 10 mil elementos del Ejeŕcito, Marina, Guardia Nacional, policias estatales y federales, así como fuerzas especiales asignados a tareas de investigación e inteligencia, no ha sido posible recuperar la paz perdida y el gobierno procede más a la reacción que a la prevención y solución del problema.

Por ello, hay que ser conscientes de que desde varios flancos de violencia el Carnaval 2026 está bajo riesgo por la fuerte actividad delincuencial que registran las zonas centro y sur del estado, colocando los turistas, lugareños y actividades económicas toda la confianza en que las autoridades logren otorgar las condiciones adecuadas para que esta fiesta mazatleca se realice con seguridad que coloque la diversión por encima del miedo a la narcoguerra.

Mazatlán estará en el foco de la atención del Estado y el país con la expectativa de que el Carnaval y la seguridad pública en torno a esta festividad signifiquen el remanso de paz que resalte a Sinaloa por sus cosas buenas. Como logro de sociedad y gobierno sí podemos hacer posible que la fiesta del oropel, mascarada y música le abra paso a la paz positiva y permanente.