La presencia este día en Sinaloa del Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana del Gobierno Federal, Omar García Harfuch, será provechosa siempre y cuando traiga resultados que fortalezcan la expectativa de tranquilidad y legalidad cuando están por cumplirse un año y cinco meses de la violencia exacerbada y además los hechos de alto impacto registrados en las recientes semanas.

En la conferencia de prensa de hoy la Presidenta Claudia Sheinbaum dio a conocer la llegada del funcionario a Sinaloa para revisar la estrategia de seguridad y las medidas que deberán implementarse en la entidad, reiterando que el gobierno federal continuará trabajando para proteger a la población y mantener la reducción de homicidios registrada en los últimos meses.

A las visitas de Harfuch y las palabras de Sheinbaum les son indispensables los puntales de avances convincentes en la pacificación sinaloense ya que las agendas y discursos, así como el despliegue de miles de elementos del Ejército, Marina y Guardia Nacional, han demostrado ineficacia al tratarse de que la ley y orden prevalezcan mediante el sometimiento de la delincuencia a través de la justicia.

Es redundante decir que el repunte de violencia se originó por la división interna en el Cártel de Sinaloa y el traslado a la fuerza a Estados Unidos de Ismael Zambada García, uno de los líderes de la organización criminal, porque la ciudadanía lo que reclama son respuestas que den certidumbre de cuándo y cómo llegará a su fin la narcoguerra y poder comenzar la etapa de recuperación de lo mucho que está dañado.

La agenda que desarrollará García Harfuch y lo que venga a hacer Sheinbaum en la visita anunciada levantarían más el ánimo y aportarían a mayor confianza en las instituciones si en sus valijas trajeran la luz que brille al final del túnel de la violencia e indique las salidas de emergencia. Mientras tanto, la apreciación presidencial de que los hechos delictivos van a la baja y la estrategia del titular de la SSyPC consistente en crecer la acción militar, lucen desconectadas de la realidad que los sinaloenses corroboramos a diario.