El Gran Reloj Rotario ubicado en una de las esquinas del Parque Revolución tiene una peculiaridad, el cuatro no está escrito en romano con los signos IV, sino como IIII. Quizá algunos podrían señalarlo como un error, pero no. Se trata de la escritura del cuatro en el romano antiguo.
El ingeniero Víctor Buelna, encargado de dar mantenimiento a los relojes más icónicos de Culiacán, entre ellos el del parque, compartió que no se trata de un error, sino de una simple elección de estética visual.
Verás, dentro del mundo de la relojería es muy común utilizar la numeración romana antigua para representar el número cuatro. Así se logra una vista más simétrica y armoniosa entre los marcadores de la hora.
Al colocar al cuatro así se forman tres grupos de cuatro números cada uno: en el primer grupo predominan las I; en el segundo, las V; y en el tercero, las X.
De hecho, hay tres relojes con numerología romana en Culiacán… y todos están igual pero el más vistoso es el Reloj Rotario.
Date la vuelta por la Rosales y pon atención al reloj del edificio central de la UAS, también verás el número cuatro escrito de la manera antigua.
Hay muchos mitos sobre por qué se escribe de esta forma el número cuatro.
Dicen, y esto ya es más chisme viejo que historia comprobada, que un relojero francés hizo un reloj para el rey Luis XIV y al monarca no le gustó que se colocara el número de la manera popular, lo mando corregir solicitando que se reemplazara por el romano antiguo. Otro mito señala que era para facilitar el trabajo a las personas, específicamente al sector obrero, que no sabían leer números romanos.
Sin embargo, como te digo, son leyendas urbanas. Hoy, el cuatro se escribe de esta manera por mera estética visual.

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