Culiacán, Sinaloa.- Proyectos para rehabilitar y darle un nuevo auge al centro histórico de Culiacán existen. Universidades, iniciativa privada, asociaciones civiles y gobierno cuentan con sus propuestas, pero ha faltado articularlas en una meta a largo plazo.

Por otro lado, la Ley Federal de Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticas e Históricas, solo protege los inmuebles que fueron construidos hasta el año de 1900. Lo anterior ha ocasionado que muchas de las casas de mediados del siglo XX con un gran valor arquitectónico y artístico, hayan sido demolidas con fines de aprovechar económicamente el uso del suelo.

Afortunadamente existen proyectos aislados con altos valores patrimoniales que vienen a recuperar la memoria urbana de la ciudad.

Sobre la calle Vicente Riva Palacio, entre calles Ignacio Zaragoza y Rafael Buelna, contra esquina de la emblemática Plazuela Rosales, se ubica una gran construcción que por mucho tiempo desentonó con los edificios de diseño clásico de esa parte del centro. Se trata de una casa que fue habitada por la familia González Espinosa de los Monteros.

En el presente, este inmueble pertenece a otro propietario, cuyos planes en un futuro próximo es convertirlo en un centro cultural. ESPEJO tuvo oportunidad de hablar con el coordinador de este proyecto, Gerardo Tamayo, quien compartió que tentativamente el lugar se llamará Casa Cal y Mayor.

Foto: Gerardo Tamayo.

“El plan es hacer un espacio cultural. Lo que más queremos es que sea un espacio de creación de arte. Ese es el plan de los nuevos propietarios. Aquí va quedar como un espacio de exposición, crear talleres, espacios donde pueda venir la gente a crear arte”, informó

“Va tener mucha iluminación. Va estar abrazado de mucho jardín, verde, naturaleza. Hasta ahorita lo estamos manejando como Casa Cal y Mayor. No sé si cambiará en un futuro cercano”, precisó.

Todavía sin concluir las obras, recientemente aquí se llevó a cabo la Feria de Arte del Noroeste “Todos ponen Feria”, una plataforma de exhibición y venta de arte para incentivar y visibilizar la producción artística de la región, por medio del coleccionismo de arte.

Foto: Gerardo Tamayo.

ESPEJO también consultó a la arquitecta del proyecto, Marlet Ramos, quien detalló que la intervención de la casa comenzó con una restauración, y actualmente, se trabajaba en una remodelación interior, cuidando la estructura original y respetando las fachadas y volúmenes originales.

Explicó que la casa fue construida entre 1957 y 1958 por el arquitecto Álvaro Cal y Mayor a través de la constructora Casas y Obras S.A., de ahí la inspiración para nombrar al futuro centro cultural.

“Es una casa modernita. Es más moderna que las casas de esa época a las que estamos acostumbrados en Culiacán. La casa, cuando nosotros llegamos, tenía muchos detalles muy novedosos para su época. Un ejemplo, abrías los closets y tenían su propia iluminación. El mecanismo era como el de un refrigerador, abrías la puerta y botaba un botón”, mencionó.

La casa de los González Espinosa de los Montero, fue quizás, uno de los primeros hogares en contar con aire acondicionado en Culiacán. El de esta casa era integral e inclusive contaba con su cuarto de máquinas en el sótano.

Su diseño era laberíntico y se integraba por recibidor, sala de comedor, cuarto de costura, cuartos de servicios, cocina, jardín frontal y trasero donde se encontraba una alberca, además de un gran salón para eventos con su mini bar, incluyendo las 5 habitaciones. La casa también contaba con una oficina que tenía su propio cuarto para archivos.

Fotos: Gerardo Tamayo.

Los materiales del inmueble no eran uniformes y se podían apreciar azulejos de diversos colores, paredes de cantera, paredes revestidas de madera, y partes con piedra volcánica. Entre los detalles más particulares se encuentra la celosía de la fachada de la casa, que en realidad es una obra de arte que tiene su propio registro.

“Está registrada, intentamos comunicarnos con alguien para que nos replicara esa celosía, pero no quisieron por el tema del registro. No sabemos de quién es y lo hemos buscado”, dio a conocer la arquitecta.

La casa de la familia González Espinosa de los Monteros se enmarca en un contexto de auge económico derivado del desarrollo agroindustrial en el valle de Culiacán a mediados de siglo XX. La rentabilidad de este sector, para algunos agricultores y hombres de negocios, se reflejó en la construcción de casas con diseños modernistas hechos por las primeras generaciones de arquitectos de la Ciudad de México y Guadalajara, que hallaron un campo fértil para su actividad profesional en Culiacán.

Foto: Gerardo Tamayo.

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