A todas luces es épica la intervención humanitaria de los cuerpos de rescate e instituciones de protección civil y militares que ha permitido recuperar a tres de los trabajadores que resultaron afectados por un derrumbe en la mina Santa Fe del municipio de Rosario, tenacidad que continúa para buscar al cuarto y último obrero.

También hay que resaltar la permanente presencia de la coordinadora nacional de Protección Civil, Laura Velázquez Alzúa, quien dirige las operaciones de salvamento, así como el hecho de que  gobernador Rubén Rocha Moya ha supervisado personalmente estas tareas difíciles y peligrosas.

El operativo sostenido durante más de dos semanas representa el ejemplo de unidad de propósitos entre gobierno, pobladores de la zona y la solidaridad de rescatistas de Jalisco, en el alto objetivo de regresar con sus familias a humildes trabajadores mineros que simbolizan el tesón inquebrantable de miles de personas que buscan el sustento legítimo, así sea en condiciones inhumanas.

Los ciudadanos recuperamos fe y confianza en las instituciones y en quienes las presiden al atestiguar hechos heroicos tanto en quienes realizan las labores de rescate, como en los sobrevivientes cuya resistencia ante condiciones extremas es alentada en unos por el amor al prójimo y otros por la sola ilusión de volver al lado de sus familias.

En la coyuntura en que la explotación de yacimientos de metales ha padecido diferentes contingencias en Sinaloa, principalmente el reciente secuestro y asesinato de diez trabajadores de la mima de Pánuco en Concordia, el rescate de dos mineros con vida, uno muerto y otro sin ser ubicado, significa literalmente la luz al final del túnel en esta actividad económica también golpeada por  otros modos de la inseguridad, la extorsión y robos.