Ciudad de México, 14 de abril (SinEmbargo).– Las actividades extractivas en Coahuila no dan tregua a los habitantes de la región carbonífera y centro como Sabinas o Monclova. Entre los impactos socioambientales por las minas de carbón, la crisis laboral tras la quiebra de la acerera AHMSA y acuíferos sobreexplotados, ahora el Gobierno federal evalúa extraer gas vía fracking en las cuencas del estado que colindan con la cuenca de Texas, pese a sus efectos documentados en el agua, el suelo y en la salud humana.

“Es realmente sorprendente que se nos quiera proponer que, para salir de una crisis, nos metamos a otra. Ha sido ya una zona sobreexplotada. Es como querer apagar un incendio con gasolina. No es posible que se sigan sacrificando zonas de forma tan brutal sin que nadie se haga responsable”, afirmó Cristina Auerbach, activista conocida por su acompañamiento a familias de carboneros e integrante de la Alianza Mexicana Frente al Fracking.

Uno de los objetivos planteados en el Plan Estratégico 2025-2035 de Petróleos Mexicanos (Pemex) es incrementar la producción de gas mediante la extracción en yacimientos convencionales, pero también se explora el potencial de recursos en los “yacimientos de geología compleja” ubicados en cuencas como Sabinas-Burro Picachos y la de Burgos, ambas en territorio coahuilense, a lo largo de la frontera con el sur de Texas, el principal origen de las importaciones de este recurso clave para la producción industrial.

En Coahuila se ubican dos de las cuencas donde el Gobierno federal evalúa extraer gas vía fracking en yacimientos no convencionales. Imagen: Secretaría de Energía, con agregados de SinEmbargo.

De las tres cuencas con 141,494 miles de millones de pies cúbicos de reservas de gas no convencional, en la de Sabinas-Burro Picachos estiman una reserva de 66,963 miles de millones de pies cúbicos (47 por ciento) y en la de Burgos prevén 53,848 miles de millones de pies cúbicos (38 por ciento), de acuerdo con la información publicada por la Secretaría de Energía.

Claudia Sheinbaum, el aumento en la extracción de gas puede generar empleos para el personal afectado por el cierre de Altos Hornos de México (AHMSA), una líder fundidora de acero ubicada en Monclova que empleaba alrededor de 20 mil personas y que, además, era la principal compradora de la zona carbonífera junto con la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

El Gobernador priista Manolo Jiménez anunció una gira a Texas y Washington este abril para atraer empresas inversionistas de Estados Unidos en la extracción de gas.

Proyecto piloto en campo Olmos

Pemex expone en su Plan Estratégico 2025-2030 que se han formalizado contratos de servicios que facultan a la petrolera para ejecutar actividades de exploración y producción en yacimientos de geología compleja, incluyendo del lado de Coahuila la asignación en Olmos, ubicado en el municipio de Hidalgo, al norte del estado en la frontera con el sur de Texas, donde se extrae el gas vía fracking en la cuenca Eagle Ford.

El Diputado por Coahuila Antonio Castro, quien se reunió con representantes de Pemex en septiembre pasado, afirmó en entrevista que el campo Olmos es un proyecto piloto para extraer gas no convencional por su cercanía con Estados Unidos.

“En una reunión que tuvimos con directores de Petróleos Mexicanos nos comentaron que es una prueba piloto para buscar la forma ‘más amigable’ con el medio ambiente para la extracción de gas. Toda la región carbonífera y la centro-desierto pertenece a la cuenca de Burgos y en Hidalgo lo que decían es que, por la cercanía entre las fronteras, es mucho más fácil hacer la prueba y ver si funciona. No han tenido ninguna complicación ni afectación a la comunidad, aunque hay un impacto ambiental al remover y meter maquinaria”, aseguró.

En el marco de la Reforma Energética de Enrique Peña Nieto, “entre 2010 y 2019, Pemex perforó un total de 25 pozos exploratorios con el propósito de validar el potencial de los yacimientos de geología compleja (fracking). En las áreas donde Pemex ya ha perforado pozos exitosos para validar el concepto, como en las cuencas Sabinas-Burro Picachos y Tampico-Misantla, el paso inmediato es la ejecución de programas de evaluación inicial”, expone la petrolera en su plan estratégico publicado en agosto de 2025.

La organización CartoCrítica informó con datos de la Comisión Nacional de Hidrocarburos que en 2015 había siete campos de yacimientos no convencionales ubicados en Coahuila que habían sido explorados con pozos de fracking, estos son, Chucla, Emergente, Gamma, Habano, Montañés, Nómada y Percutor, ubicados en los municipios de Hidalgo, Progreso, Guerrero y Nava. En 2017, el diario local Vanguardia reportó que ya había entonces al menos 11 campos de exploración de Pemex con 56 pozos perforados con fracking.

Ubicación de pozos no convencionales Chucla, Emergente, Gamma, Habano, Montañés, Nómada y Percutor en el norte de Coahuila, entre la cuenca de Sabinas y Burgos. Mapa: Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático con datos de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), 2021.

El exgobernador priista Miguel Riquelme (2017-2023) pidió no “satanizar” al fracking cuando en 2018 se anunció una alianza entre Pemex y la estadounidense Lewis Energy para extraer gas vía fracking en Olmos. Se estimaba una inversión de 600 millones de dólares para alcanzar una producción de 117 pies cúbicos de gas diarios a partir de 2021.

“Cuando se hizo la Reforma Energética con Peña Nieto se desencadenó en el norte de Coahuila una actividad muy intensa por una empresa (Lewis Energy) para explorar y perforar pozos. Sobre todo en el municipio de Hidalgo se perforaron varios pozos y se instalaron bombas para la extracción y ahí se quedaron”, recordó el activista ambiental Waldo Terry, habitante de Piedras Negras, ciudad fronteriza ubicada entre Nuevo Laredo y Acuña, que comprende la Cuenca de Burgos.

Pero se suspendieron este tipo de desarrollos a finales de 2018, según dijo el titular de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, en la comparecencia ante la Cámara de Diputados en octubre pasado.

Aunque entonces Rodríguez Padilla expuso que esos pozos de fracking que se hicieron en el Gobierno de Peña Nieto ya “no los estamos haciendo”, este abril la Presidenta Claudia Sheinbaum informó que un comité de científicos evalúa la viabilidad de retomar la exploración y extracción de gas en yacimientos no convencionales.

El argumento de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo es disminuir la dependencia de las importaciones de Texas y California, en el marco de una crisis energética mundial por la guerra iniciada por Estados Unidos en el Medio Oriente, y tras la suspensión de envíos en el invierno de 2021 porque se congelaron los gasoductos.

Sin embargo, Pemex expone en su plan a diez años que la estrategia contempla la ejecución de “contratos de desarrollo mixtos y otros esquemas de financiamiento con el sector privado” para complementar sus capacidades tecnológicas, operativas, financieras y de ejecución para el desarrollo de proyectos productivos. Estos contratos con privados darían la prioridad en inversión y producción al Estado.

“La pregunta es energía para quién. Nos están metiendo a un debate entre soberanía y dependencia, y me parece que es un falso debate. Primero, porque nadie puede decir que no queremos ser soberanos energéticamente; lo que ha pasado en el Medio Oriente es una prueba inequívoca de que tienes que tener control sobre tus recursos y tu energía. Pero, ¿van a venir empresas gringas ahora que están negociando el T-MEC? Entonces no hay tal soberanía”, dijo la activista Cristina Auerbach, directora de Familia Pasta de Conchos.

La promesa de empleos

 

En octubre pasado, el Secretario de Economía de Coahuila, Luis Olivares Martínez, propuso la extracción de gas vía fracking durante el Foro Regional de Consulta T-MEC 2026. El 21 de febrero el Gobernador priista Manolo Jiménez también lo planteó a la Presidenta Sheinbaum durante un evento en Monclova, la otrora capital acerera.

“Con la quiebra de AHMSA se afectó mucho a la región centro y a la región carbonífera. Hay miles de familias esperando la reactivación. Hay una posible solución que usted –dijo a la Presidenta– lo platicó en la Mañanera: el gas natural no convencional. Aquí, con el Gas Coahuila, se pueden detonar miles de empleos para nuestra gente”, afirmó el Gobernador Jiménez.

Esta acerera fue privatizada por el expresidente Carlos Salinas de Gortari en 1991 y comprada por Alonso Ancira, un empresario detenido en 2019, señalado por presunta corrupción en la compra-venta de la planta de fertilizantes Agronitrogenados. Luego del cierre de operaciones en 2022-2024 por una crisis económica y política, actualmente se encuentra en proceso de venta junto con sus filial minera MINOSA.

El mandatario priista agregó aquel 21 de febrero: “Estamos listos para apoyarla en este gran proyecto, aquí conocemos de tecnologías sustentables para cuidar el medio ambiente, para cuidar el agua y que este proyecto del Gas Coahuila detone y fortalezca la economía de la región”.

Del carbón… al gas

 

Waldo Terry, miembro de Amigos del Río San Rodrigo, decidió unirse a la Alianza Mexicana Frente al Fracking al informarse sobre la extracción y contaminación del agua que implica esta técnica de fractura para extraer gas que el gobierno peñista estaba impulsando en su estado, ya afectado por la extracción minera. Ahora el Gobierno de Sheinbaum evalúa retomar estos proyectos supuestamente con tecnología menos nociva para los acuíferos al emplear aguas residuales.

“Ellos dicen que no se va a usar agua limpia, pero no lo creo. El acuífero Allende-Piedras Negras estás sobreexplotado según la Conagua. Con la actividad carbonera el acuífero Allende-Piedras Negras se está vaciando y el río San Rodrigo se secó. Con la extracción de agua con el fraking, va contribuir más al agotamiento y además a la contaminación”, dijo Waldo.

Cristina Auerbach también es incrédula. “Quienes no la vamos a tomar y quienes nos vamos a bañar con sus menos contaminantes somos nosotros”, cuestionó.

La Región Carbonífera de Coahuila, ubicada en los municipios coahuilenses de Múzquiz, Progreso, Sabinas y Juárez en localidades como Agujita, Esperanzas, San Blas o Nueva Rosita, por más de un siglo se ha mantenido como el principal centro productor de carbón de México.

A costa de las malas condiciones en seguridad laboral (casos Pinabete o Pasta de Conchos) y daños a la salud de los carboneros y sus familias, provee a las centrales termoeléctricas de la Comisión Federal de Electricidad (mientras concluye en los próximos años su transición hacia 0 por ciento carbón) y, en su momento, a la gran siderúrgica Altos Hornos de México (AHMSA).

AHMSA ha sido señalada durante años por sus emisiones contaminantes y desechos en el río Monclova; y sus minas filiales MICARE y MIMOSA han extraído carbón a través de minería a cielo abierto, lo que ha sobreexplotado al acuífero.

Waldo Terry, de Piedras Negras, ha visto la negligencia industrial en la región por parte de autoridades ante los daños socioambientales por lo que estima que suceda lo mismo con las empresas que, junto con Pemex, extraigan gas vía fracking.

“La zona carbonífera es una zona de sacrificio donde se han extraído los recursos naturales de una forma brutal, donde no hay ninguna responsabilidad por parte de las empresas y las autoridades nunca han sido capaces de exigirles; ha sido un territorio que se ha entregado al interés económico para la extracción de recursos sin ninguna responsabilidad. Entonces eso es lo que va a pasar con el fracking”, afirmó.

Para Cristina Auerbach, lo que requiere la zona centro y carbonífera de Coahuila no es que una vez más se le imponga su destino económico, sino una tregua.

“Lo que habría que repensar es darle una tregua a esta región para que, desde una nueva relación con la tierra más amable, realmente sustentable, primero reconciliarnos con lo que fue toda esta drama de la minería del carbón antes de pensar en un proyecto en el que ahora nos volvemos la ‘región gasífera'”, expuso la activista de la región carbonífera.

Mujeres familiares de mineros carboneros fallecidos iniciaron un proyecto de huertos, donde han logrado cosechar girasoles y alimentos en los últimos casi cuatro años, a la par de que los jóvenes ya no buscan trabajar en las minas como sus padres o abuelos, sino, contó entusiasmada, están llendo a las universidades a estudiar medicina, biología o mecatrónica.

“Esto es parte de la tregua, de dejarnos ser, de dejarnos discernir nuestra propia identidad y de construir el futuro que queremos”, aseguró luego del anuncio presidencial de abrirse al fracking.

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Este reportaje fue realizado por SinEmbargo. Para consultar el contenido original, dar clic aquí.