Culiacán, Sin.- Parte del cuerpo docente y estudiantil de la Unidad Académica Preparatoria Victoria del Pueblo, de la sindicatura de Aguaruto, Culiacán, denuncia un trato desigual por favoritismo, abuso de poder y hostigamiento por parte del director de la unidad.
El director, narran, ha realizado acciones en perjuicio a trabajadores que no pertenecen a su grupo cercano.
Tal es el caso del profesor Miguel Ángel, un docente con once años en la escuela y quien cuenta con base en la misma. El maestro no recibió un grupo que le correspondía por antigüedad.
El maestro llevaba cuatro años atendiendo ese grupo, tras la salida de una docente por año sabático.
Cuándo la maestra regresa y muestra interés en esa materia, el maestro Miguel esperaba continuidad o tener alguna prioridad en la asignación, ya que, inicialmente se había acordado respetar el criterio de antigüedad; una práctica común dentro del plantel.
Sin embargo, se realizó un examen de conocimiento para elegir a quien sería titular de la materia entre los interesados en ella. Eran dos maestras, ambas parte del grupo simpatizante del director.
El maestro Miguel no fue notificado de ese cambio ni de la aplicación del examen.
“El director dice que omitió dar la información para beneficiar a una persona de su equipo. Lo dijo en tres ocasiones… No es posible que personas que deben tener el control dentro de la universidad digan que tienen ciertas preferencias por algunas personas de la escuela.
Yo tengo 27 horas base; entonces, con ese grupo que me falta, yo completaría mis 30 horas base.”
Los docentes afirman que resultar afectado por “no pertenecer a su grupo” es una práctica común dentro de la escuela, lo que vulnera la equidad laboral y evidencia un uso discrecional del poder dentro del plantel.
“El ambiente también es insostenible, ya que es un entorno laboral dañino porque no hay comunicación entre la misma planta de trabajadores.
Está completamente dividido por equipos, principalmente por la administración.”
Según narran los profesores, el director se ha expresado de manera grosera y poco adecuada. Uno de los ejemplos fue cuando directamente les dijo: “Yo los saludo porque tengo la obligación de hacerlo, no porque realmente quiera saludarlos”.
Pese a que se entregaron oficios a distintas áreas de la universidad y al sindicato, los docentes aseguran que no han recibido respuesta formal.
La denuncia del caso del profesor Miguel no procedió, ya que, según explica, se enteró del proceso para asignar ese grupo por medio del grupo de WhatsApp laboral, donde se felicitaba a la maestra ganadora por haber obtenido la titularidad de la materia. Al intentar levantar una queja, le notificaron que ya se había cumplido el tiempo para hacerlo.
“Nosotros llevamos la queja a la Comisión Mixta General y ahí mismo nos dijeron que sí era válida, que efectivamente había una irregularidad. Pero al final no procedió porque ya habían pasado los días. Entonces te reconocen que tienes la razón, pero no pasa nada.”
De esta situación no solo se ve afectada la plantilla de trabajadores que “no forman parte” del grupo del director, sino también los alumnos.
“Este tipo de decisiones también afecta a los alumnos. Hay permisos que se dan de manera irregular, hay grupos que se quedan sin clase, y eso termina repercutiendo en la formación de los estudiantes, principalmente los alumnas que asisten al turno vespertino.
Con este acercamiento a los medios, los maestros esperan que las autoridades académicas volteen a ver la problemática de Aguaruto, así como invitar a otros profesores que viven en esta misma situación a que puedan levantar la voz.

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