Mazatlán, Sinaloa.- Luis Enrique Barajas habla de un escrito que todavía no es. Se refiere a un documento en abstracto, a lo que debería contener un papel que aún no existe. Dice que el documento debe llevar dolor y caras largas.

“Quedó que se le va a entregar a la presidenta un escrito allá donde va a estar, en Veracruz. No es nada más llevar un escrito. No va con el sentimiento de todos nosotros, este sentimiento, el dolor de nosotros es otro, hombre. Puede llevar punto y coma y decir lo que nos está afectando, pero no lleva las caras largas que veo aquí. Eso no”.

Habla desde el altavoz que los acuacultores llevaron a las instalaciones de la Comisión Nacional de Pesca (Conapesca). Luis Enrique Barajas, presidente de la Unión de Acuacultores de Nayarit, viajó a Mazatlán para apoyar la movilización. Aquí estuvieron hace dos días. Y también el pasado 29 de enero, protestando.

La exigencia es una: que el Gobierno federal frene la entrada ilegal de camarón de Ecuador a México. Acusan que el producto de contrabando satura el mercado y desploma el precio del camarón nacional. Entre los productores circula la versión de que han ingresado más de 50 mil toneladas de manera ilegal y otras 30 mil provenientes de China, aunque estas últimas pagando impuestos en el último año.

ATOLE CON EL DEDO

 

Luis Enrique Barajas relata que durante la reunión sostenida con Rigoberto Salgado Vázquez, titular de Conapesca, le expresó una petición directa:

“No nomás lleve un escrito. Háblele a la presidenta (Claudia Sheinbaum) así como me está oyendo a mí”.

Está de pie en la entrada del edificio, acompañado por integrantes de la comitiva. Frente a él escuchan decenas de trabajadores, acuacultores y representantes de pescadores ribereños.

Insiste en que si el documento que pretenden entregar no refleja el tamaño de la crisis que aseguran vivir, entonces “nomás van a darnos atole con el dedo…”

LOS COLUDIDOS

 

El discurso se aparta del escrito y entra en otra palabra recurrente entre los manifestantes: corrupción.

“Esto no va a estar fácil. Miren, este negocio tiene un conflicto de interés grande. Hay empresarios coludidos con funcionarios… donde agarran el dinero en las aduanas. Mucho dinero y no están dispuestos a soltarlo”.

“Y si no hay alguien que le diga a la presidenta todo lo que sufrimos, lo que pensamos… nosotros estamos fracasando. Ya estamos muertos desde antes de empezar. A la presidenta no le tienen la canción completa”.

EL COLORADO

 

Doña Alma García viene desde El Colorado, en Ahome. Dice que salieron desde las 2 de la mañana para llegar a la reunión de las 10. Aclara que ella trabajaba descabezando camarón en una granja acuícola, hasta que dormida le vino un derrame cerebral que le limitó el movimiento de su mano derecha. Asegura que está aquí por sus hijos, que son “tarrayeros” en El Colorado. Escucha al orador y asiente.

AMAN EL DINERO

 

La reflexión final de Barajas adquiere un tono casi religioso.

“Ella no se va a enfrentar a cualquier cosa… se va a enfrentar a las potestades que aman el dinero y su dios es el dinero. Eso es a lo que se va a enfrentar. Se va a pelear con la corrupción. Y ella tiene que actuar determinante. Tiene el poder y ojalá y lo haga”.

Mientras tanto, el escrito sigue sin existir. Y tampoco saben si la presidenta los recibirá en Veracruz.

LOS CAMIONES 

 

Carlos Urías Espinoza, presidente del Consejo Nacional de Productores Acuícolas de Camarón, resume el problema con una imagen que se repite entre los productores: camiones cargados de camarón ecuatoriano que cruzan el país sin que nadie los vea.

“Información que tenemos, fiable, es que son 280 mil pesos que se pagan en sobornos por cada camión de contrabando. Lo que sabemos es que entran más de mil camiones al año. Hay información reciente de contrabandistas informantes que me dicen que son más de 50 mil toneladas las que han entrado de contrabando, a reserva de poder corroborarlo. Sin fueran las 25 mil toneladas que nosotros decimos, serían mil camiones en el año que nadie ve”.

Y entonces se van. Aquí no hay más que hacer. Los camiones siguen siendo una cifra y el escrito a la presidenta apenas una promesa.