Ciudad de México, 10 de junio (SinEmbargo).– Organizaciones sociales y activistas tanto de México como internacionales denunciaron la subcontratación de migrantes de Venezuela y Haití en las obras de remodelación del Estadio Azteca, así como nuevas infraestructuras, como carreteras, aparcamientos, hoteles, centros comerciales y zonas residenciales, señalamientos que se suman a la opacidad exhibida por la FIFA en las inspecciones independientes en estas zonas de trabajo.
Un activista del Frente Nacional por las 40 Horas declaró al diario italiano L’Espresso cómo migrantes de Haití y Venezuela han sido explotados mediante la subcontratación en trabajos de construcción bajo la responsabilidad de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM), sindicato en poder del Diputado morenista Pedro Haces Barba.
“En la Ciudad de México, estamos presenciando la contratación de trabajadores de la construcción subcontratados, en su mayoría migrantes de Venezuela y Haití, y el desplazamiento de personas que trabajan informalmente, como vendedores ambulantes y trabajadoras sexuales, en las zonas aledañas al Estadio Azteca”, explicó el activista.
El periodista José Manuel Fuentes de SinEmbargo pudo confirmar esta situación. En recorridos, conoció el testimonio de migrantes haitianos que dijeron haber llegado al país para trabajar en las obras mundialistas. Al ser cuestionado sobre las condiciones en las que laboraba, el trabajador evitó entrar en detalles.
En marzo de 2025, la Internacional de Trabajadores de la Construcción y la Madera (BWI) y la federación sindical mundial de la construcción denunciaron cómo se les negó el acceso a las obras de remodelación del Estadio Azteca para verificar las condiciones laborales de los trabajadores.
“A pesar de las negociaciones previas con la FIFA y la disposición de las autoridades locales a colaborar, la FIFA se ha retractado de sus compromisos para permitir inspecciones independientes. Su negativa suscita serias dudas sobre sus obligaciones en materia de derechos humanos y su responsabilidad de prevenir la explotación en los proyectos de infraestructura relacionados con la Copa Mundial”, denunció la organización.
La BWI recordó que el Informe de la FIFA sobre Remediación y Legado de 2024 sobre Qatar reconoció su fracaso en la protección de los trabajadores en 2022, pero en lugar de aprovechar estas lecciones para salvaguardar a los trabajadores en la Copa Mundial de Norteamérica 2026, la FIFA vuelve a eludir su función de supervisión.
“La FIFA sigue prometiendo al mundo un espectáculo mientras elude su responsabilidad con los trabajadores que lo hacen posible. Al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, no le importa posar para las fotos con el presidente de Estados Unidos, pero la FIFA ni siquiera puede garantizar la protección básica de los trabajadores que organizan su propio Mundial. Si la FIFA puede organizar patrocinios multimillonarios y experiencias VIP, sin duda puede garantizar salarios dignos y condiciones de trabajo seguras”, declaró Ambet Yuson, secretario general de BWI.
“No aprendieron nada de Qatar y Rusia. Basta de excusas. Basta de demoras. La FIFA debe actuar ya, o la Copa Mundial de la FIFA Norteamérica 2026 será otro caso de promesas incumplidas y trabajadores desatendidos”, concluyó Yuson.
Fue hasta el pasado 28 de mayo, ya con el Estadio Azteca reinaugurado como Estadio Banorte, que afiliados de la BWI pudieron llevar a cabo sus primeras visitas de trabajo. “Durante una semana, delegaciones internacionales visitaron operaciones relacionadas con la Copa del Mundo en toda América del Norte, concretamente en la Ciudad de México, Vancouver y Los Ángeles, reuniendo a representantes sindicales y expertos en SST de afiliados en México, los Estados Unidos, Canadá, Brasil, Panamá, Guatemala, Italia y el Reino Unido”.
“Tras un periodo inicial en el que se nos denegó el acceso a la obra, conseguimos acceder a ella y hemos estado trabajando con regularidad”, dijo Ambet Yuson, secretario general de BWI, el Sindicato Internacional de Trabajadores de la Madera y la Construcción, a L’Espresso.
“Al mismo tiempo, observamos una clara voluntad política por parte de las autoridades públicas de participar, entablar un diálogo y apoyar una supervisión más rigurosa. Desde la firma del memorando de entendimiento entre BWI y la FIFA en octubre de 2025, el acceso ha mejorado y se han posibilitado las inspecciones independientes”.
Lo cierto es que la construcción de infraestructura para los Mundiales de fútbol ha estado marcada por cuestionamientos sobre las condiciones laborales de los trabajadores. En el caso de Rusia 2018, sindicatos y organizaciones de derechos laborales documentaron al menos 21 muertes de trabajadores vinculadas a las obras del torneo. Para Qatar 2022, la cifra se convirtió en un tema de debate internacional: mientras el comité organizador reconoció 40 fallecimientos en proyectos bajo su supervisión (tres considerados accidentes laborales y 37 por otras causas), Hassan Al-Thawadi, uno de los principales responsables del Mundial, admitió que el número de muertes relacionadas con proyectos asociados al torneo podría situarse entre 400 y 500.
Activistas del Frente Nacional por las 40 Horas dijeron a L’Espresso que han logrado llevar a cabo una investigación encubierta mediante entrevistas anónimas con quienes trabajaron en los proyectos de construcción del Mundial. “Según las entrevistas que realizamos podemos concluir que la mayoría de los trabajadores de la construcción provienen de Venezuela y Haití. Los trabajadores migrantes son contratados por subcontratistas; no están debidamente registrados y, por lo tanto, carecen de seguro médico, que es obligatorio en México”, sostuvo.
En la capital mexicana, cerca del Estadio Azteca, se han construido dos edificios de siete pisos para hoteles y oficinas, un centro comercial, tres estacionamientos de varios pisos y una vía elevada sobre la Calzada de Tlalpan, la avenida que conecta el centro de la ciudad (el Zócalo) con el estadio.
“Hablamos con los trabajadores involucrados en la construcción de la vía elevada y descubrimos que dormían en la calle porque no podían encontrar viviendas asequibles para alquilar. El costo de la vivienda se ha disparado, y esto representa un problema tanto para los trabajadores migrantes como para las familias residentes”, denunció.
La BWI ha denunciado cómo la industria de la construcción en México es una de las más peligrosas del país, con altas tasas de accidentes, una informalidad generalizada y una afiliación sindical de apenas el 7 por ciento. Los trabajadores migrantes, especialmente los provenientes de Centroamérica, se encuentran entre los más vulnerables, a menudo atrapados en empleos precarios y mal remunerados.

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