Culiacán, Sin.- Arantza, una mujer trans, desapareció en 2016. Su madre nunca quiso involucrarse; su hermana intentó buscarla, pero bajo el nombre masculino con el que era llamada antes de transicionar. Sin embargo, terminó por cansarse y abandonó la búsqueda.

Como ella, otras personas que forman parte de la población LGBTTTQ+ y que son víctimas de desaparición forzada terminan sin ser buscadas, localizadas o incluso sin que su desaparición sea denunciada.

Prácticamente, según el colectivo Sabuesos Guerreras, esto sucede en todos los casos que han acompañado.

María Isabel Cruz Bernal, lideresa del colectivo de búsqueda Sabuesos Guerreras, explica que las personas de la diversidad sexual enfrentan el rechazo de sus familias biológicas incluso antes de ser privadas de la libertad, por lo que, en muchos de los casos, la familia “prefiere tenerlos desaparecidos”.

Lo que provoca que, al desaparecer, sean sus parejas, amistades o redes de apoyo quienes intenten localizarlas, aunque legalmente esten limitados.

“Cuando una persona forma parte de la población LGBT, no hay familiar que la busque”, dijo la activista.

Según información de la Comisión Nacional de Búsqueda, en Sinaloa, de 2023 a 2026, han desaparecido alrededor de 20 personas que pertenecen a la población LGBTTTQ+ y, hasta 2023, según el medio periodístico mexico-argentino Presentes, especializado en la cobertura de temas de género y diversidad sexual, Sinaloa era uno de los estados donde más se habían reportado estas desapariciones.

La falta de búsqueda afecta de maneras distintas a la diversidad sexual.

Desde la experiencia del colectivo acompañando casos de desaparición aseguran que las mujeres dentro de las lesbianas y las mujeres trans son quienes mayormente quedan sin respaldo de sus familias biológicas. Además, la población trans enfrenta otras violencias, como que se les busque con el nombre asignado al nacer y no con el nombre con el que vivían e identificaban, esto, dice María Isabel, dificulta la localización e identificación, además de ser una falta de respeto a la identidad de género de las víctimas.

En el caso de la ficha de búsqueda de Arantza, en primer plano aparece el nombre con el que era llamada antes de hacer su transición. Su nombre de identidad aparece encerrado entre comillas, como si se tratara de un apodo. Además, en una ocasión en que recibieron el reporte de un cuerpo con similitudes a la ficha de búsqueda de Arantza, lo primero que recibieron fueron fotos de sus genitales.

“Cuando fuimos a ver ese cuerpo pasó. Le digo que buscamos a Arantza y él: ‘¿No buscan a fulano de tal?’, su nombre de pila… Pero si ella toda la vida se llamó Arantza, ¿por qué no hubo respeto de ellos al decir: ‘Okay, están estas características que pueden corresponder a Arantza’? Nos mostraron fotografías, pero lo primero que nos mostraron fue el pene. ¿No? O sea, diciendo: es hombre porque tiene pene.

Y nosotros en shock porque, okay, sí, sabemos que biológicamente es hombre, pero ella se denominaba como Arantza. Entonces, ¿por qué enseñarme primero esa parte de su cuerpo tan vulnerable?”

Muchas personas dentro de la diversidad sexual que tienen una fractura con su familia biológica suelen crear una “familia social”, que son redes de apoyo conformadas por amigos, mentores o parejas. Son estas redes quienes, principalmente, terminan buscando a la persona desaparecida.

Sin embargo, al no tener una relación de sangre con la víctima, la familia social no puede presentar denuncias, participar en procesos de búsqueda, acceder a información de las investigaciones, reclamar cuerpos o intervenir en procesos de identificación.

El colectivo de búsqueda, en coordinación con la activista trans Ximena con X Murillo, ha comenzado a redactar una iniciativa para que se reconozca que las parejas, amistades y otras personas cercanas puedan participar activamente en la búsqueda de personas desaparecidas, aun cuando no exista un parentesco legal o sanguíneo.

“Queremos precisamente que las personas que quieren buscar a su familiar puedan hacerlo, aunque no sean familia de sangre. Es bastante difícil para la comunidad, sobre todo por el tabú de hablar de una desaparición y más cuando se trata de alguien de la población LGBT”, dijo María Isabel.

La iniciativa aún no ha sido presentada formalmente al Congreso del Estado; sin embargo, consideran que es necesario que el tema de la desaparición forzada en contra de la población LGBTTTQ+ comience a formar parte de la agenda de trabajo del Legislativo, así como de las colectivas en defensa de los derechos de la diversidad sexual, como espacios destinados para hablar de las desapariciones.

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En el Servicio Médico Forense del Estado de Sinaloa (SEMEFO) hay un cuerpo que coincide con algunas características físicas de Arantza, entre ellas, las prendas con las que fue vista por última vez.

Hay un cuerpo que podría ser Arantza, pero ningún familiar está impulsando el proceso para confirmarlo.

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